
 Poesía
Poesía:
Historia en versos:
POESÍA, POÉTICA (Ferrater Mora):
Carlos Marzal |
Leonard Cohen |
Bob Dylan |
Plath |
Dickinson |
Rilke |
Heaney |
Yeats |
Keats |
Tennyson |
Dylan Thomas |
Manuel Machado |
Becqer |
Lorca |
Miguel Hernández |
Gerardo Diego |
Celaya |
Juan Ramón |
Aleixandre |
Salinas |
Alberti |
Valente |
José Hierro |
Unamuno |
Nerval |
Villena |
Ángel Crespo |
Gutiérrez Albelo |
Ausias March |
Joan Maragall |
Espronceda |
Quevedo |
Blas de Otero |
Tagore |
Montale |
Neruda |
Rubén Darío |
Huidobro |
Huidobro 2 |
Benedetti |
Nicanor Parra |
Mistral |
Loinaz |
Pizarnik |
Rosalía |
Octavio Paz |
Ernesto Cardenal |
Borges |
Brines |
Verlaine |
Lamartine |
Baudelaire |
Baudelaire 2 |
Quasimodo |
Dannunzio |
Pessoa |
Petrarca |
Kavafis |
Elytis |
Trakl |
Quessep |
René Char |
Schiller |
Ezra Pound |
Glosario |
Quejumbre |
Sexo
Inicio |
DOCS |
HIST |
CLAS |
FIL |
SER |
SOC |
ECO |
Ciencia |
Fotos |
Cine |
Letras
A todo esto podemos añadirle una de las ideas de Seamus Heaney. Heaney es un autor al que puede citarse incansablemente: la poesía, dice por ejemplo, incrementa la cantidad de bien que alberga el mundo; todo nuevo ritmo (poético o musical) infunde nueva vida al mundo; la poesía hace que nos sintamos cómodos en el mundo y que confiemos en él; la poesía es un proceso natural que deriva simultáneamente de lo que nos ofrecen los fenómenos del mundo y de cuanto generan los jugueteos del lenguaje; la poesía es la transmisión de un conocimiento intuido; poesía es no dejar de aspirar a una vida más plena, es la experiencia de una ampliación del horizonte; los poemas se levantan como catedrales en un páramo; los versos nos brindan una dignidad inquebrantable, una claridad sin consuelo, una existencia sin cercados, son el signo externo de una gracia interior; muestras de que nos hemos conquistado a nosotros mismos; los poemas nos hacen ver que no debemos infravalorar la realidad del mundo; nos procuran una sensación de autosuficiencia y constituyen un surtidor por el que mana la sobreabundancia de cuanto mora en nuestro interior.
Este último punto es justamente el correspondiente a nuestro centro de atención aquí. En uno de sus ensayos, Heaney incluye la siguiente cita, sacada del Estate of Poetry de Czeslaw Milosz:
En la esencia misma de la poesía hay algo indecente,
Pues saca a la luz cuanto desconocíamos poseer en nuestro interior.
[...]
Y no sentimos a estos seres sólo
por breve lapso; no, sino que como
los árboles de un templo pronto aúnan
su ser al templo mismo, así la luna,
la poesía y sus glorias infinitas
cual una luz alegre nos hechizan
el alma y nos seducen con tal fuerza
que, haya sombra o luz sobre la tierra,
si no nos acompañan somos muertos.
[...]
(Keats)
[...]
«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes,
iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía».
«Se debe escribir en una lengua que no sea materna».
«Los cuatro puntos cardinales son tres; el sur y el norte».
«Un poema es una cosa que será».
«Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser».
«Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser».
[...]
(Vicente Huidobro)
En el artículo OBRA LITERARIA nos hemos ocupado del problema de la naturaleza del lenguaje artístico y del lenguaje literario en relación con otros tipos de lenguaje, especialmente el llamado "lenguaje científico". Ejemplo eminente de lenguaje artístico y lenguaje literario es el lenguaje poético — al cual nos hemos referido específicamente en dicho
artículo. Éste puede considerarse, por tanto, también como un artículo sobre la noción de poesía y, en general, sobre la poética. Sin embargo, procederemos a complementar el análisis de la poesía y la poética (así como de "lo poético") con algunas indicaciones relativas al significado y uso del vocablo 'poesía' (y, por lo tanto, de algunos de sus derivados) en algunos filósofos y, por lo pronto, en varios pensadores griegos.
El verbo ιτοιέώ (infinitivo, itoceív significó originariamente "hacer", "fabricar", "producir". En este sentido podría usarse el término 'poética' para designar la doctrina relativa a todo
hacer — a diferencia, por ejemplo, de 'noética', que puede designar la doctrina relativa a todo pensar, doctrina del pensamiento o de la inteligencia. Encontramos tal uso en Eugenio d'Ors, al hablar de la diferencia entre "poética", "patética" y "dialéctica". Sin embargo, luoieu significó muy pronto, entre otras cosas (Cfr. sobre este punto Emilio Lledó Iñigo, op. cit. en bibliografía, págs. 15 y sigs.), "crear" y luego "representar algo o representar a alguien (artísticamente)". Más específicamente, icoteív significó "crear algo con la palabra":
lo así creado es el ποίημ/χ, "el poema". El acto o proceso de tal creación es la τυοίησις, "la poesía" — que a veces designó el conjunto de una obra poética, a diferencia del "poema", que
designaba parte de tal obra (op. cit., pág. 39).
En un sentido aproximado al que tiene hoy 'poesía', pero hundiendo probablemente sus raíces en más ricoterreno semántico, trataron de poetizar, de la poesía y de lo poético con
singular detalle Platón y Aristóteles.
Las ideas de Platón sobre la poesía (y sobre los poetas) son variadas y complejas. Por un lado, Platón quería expulsar a los poetas de la "República" por "mentirosos". Por otro lado, reconocía que la poesía es una locura, pero locura "divina", θεία μοίρα; el poeta es, o puede llegar a ser, un "ser con alas", inspirado por la divinidad. En este último caso la_
capacidad de poetizar es realmente una "gracia", un "don". Platón habla también de "poesía" como de "una actividad creadora en general" (op. cit., págs. 84 y sigs.). Es difícil religar todos estos conceptos platónicos,
pero puede intentarse poniendo de relieve que en todos, o casi todos los casos, la poesía es, o debe ser, para Platón, una imitación, μίμτρις siempre que ésta sea entendida como
participación en lo "verdaderamente real", en el "mundo de las ideas". La poesía puede ser con ello una especie de sabiduría, pero a diferencia de la estricta sabiduría de la doctrina de
las ideas, la poesía es una sabiduría por así decirlo representativa; según Platón ha dicho con respecto a lo bello, la poesía, como lo bello, es algo que está de algún modo cargado con lo sensible, bien que con lo sensible en cuanto pueda "transparecer", "translucir" o "rehuir" a través de él lo inteligible. Cuando la poesía no es lo que debe ser, es porque "los poetas no han sabido elegir el objeto propio para la imitación". Puede, pues, distinguirse, entre los "buenos poetas", los que saben elegir tal objeto y ejercen una función adecuada dentro de la comunidad o Estado-Ciudad, y los "malos poetas", los "mentirosos", que son aquellos a quienes Platón se propone expulsar de la "Ciudad ideal".
Aristóteles trató de la poesía y de sus diversas formas en la Poética, la cual no es propiamente una filosofía de la poesía, ni tampoco un ars poética, sino más bien un "tratado de la
poesía". Según Aristóteles, todas las formas poéticas —épica, tragedia, comedia, ditirambo— son "modos de imitación" (Poet., 1, 1447 a 15), pero difieren entre sí en tres respectos: el
medio, los objetos y la manera de imitación. Los objetos de imitación son acciones humanas y los agentes de estas acciones deben ser representados o mejor de lo que son en la vida real,
o peor de lo que son en la vida real, o tal como son en la vida real. La tragedia ( VÉASE ) y la comedia pueden ser definidas en este respecto como formas de poesía que representan a
los hombres y sus acciones como respectivamente mejores y peores de lo que son. El "poeta" hace lo mismo que todo "imitador", es decir, representar a los hombres y a sus acciones
en alguna de las formas indicadas, pero a diferencia de otros "imitadores" (como el pintor o el músico) usa como medio el lenguaje (op. cit., 25, 1460 b 5-10). Así, la poesía puede
ser definida, en general, como "imitación" (representación) de las acciones humanas por medio del lenguaje.
Estas y otras ideas aristotélicas sobre la poesía fueron enormemente influyentes en lo que se llama "la historia de la poética". No es este el lugar de bosquejar esta historia, por haber en ella mucho que no es propiamente filosófico. Desde el punto de vista filosófico, sin embargo, es interesante hacer constar que el modo de concebir la poesía ha cambiado grandemente según se haya subrayado, como Aristóteles, "lo representativo" o según se haya subrayado, como ha ocurrido posteriormente, "lo expresivo", "lo simbólico", etc. Grandes diferencias ha habido en lo que se ha llamado "concepción romántica" a diferencia de la "concepción clásica" de la poesía, entre la insistencia en la belleza y la insistencia en la sublimidad, entre la importancia dada a la forma y al "contenido", etc., etc. Ha habido asimismo grandes diferencias en las ideas acerca de la "posición" de la poesía en las demás artes. Una importante cuestión, desde el ángulo filosófico, ha sido la que se ha planteado con respecto a la llamada "sabiduría poética", de la que habló por vez primera ampliamente Vico y que consideró como "la sabiduría primitiva". El problema de la "sabiduría poética" está estrechamente relacionado con la cuestión de "la relación entre filosofía y poesía". Lo que hemos dicho al respecto en Obra literaria (v.) bastará para nuestro propósito en la presente obra. Nos limitaremos a indicar aquí, en forma harto esquemática, que entre las posiciones adoptadas al respecto hay dos radicalmente opuestas: una, según la cual poesía y filosofía no tienen ninguna relación, excepto el ser ambas aspectos de la cultura misma; otra, según la cual la poesía (o, si se quiere, el lenguaje poético) es la forma más elevada y a la vez más fundamental del "hablar".
Esta última opinión ha sido defendida, entre otros, por Heidegger, el cual considera la poesía o, si se quiere, el "poetizar", no como el manejo de un lenguaje, sino como el fundamento de
todo lenguaje, el cual se da, a su entender, dentro del ámbito del "poetizar". (Ferrater Mora)