Recurso a la guerra             

 

Guerra en Ucrania:
El antiguo espacio soviético es, como podría haber dicho Eduardo Galeano, una amplísima región de venas abiertas. Algunos viejos Estados de la URSS lo tienen claro: entraron en la UE y, de ahí, no se imaginan salir. A los Bálticos ni les hables. No les amedrentan los temores ni las amenazas en torno al corredor de Suwalki, que conecta Bielorrusia con Kaliningrado, el enclave ruso entre Polonia y Lituania. Pero hay países que, a pesar de la ocupación marcada a fuego en su pasado, han llegado a bailarle más el agua a Moscú que a Bruselas, que es ante quien deben responder. Hablamos de Hungría. El presidente húngaro, Víktor Orbán, sin embargo, ha sorprendido a propios y extraños al condenar la invasión rusa y al aceptar a los refugiados ucranianos que lleguen. Quizás es que lo que está ocurriendo estos días, desde la madrugada del jueves 24, era impensable hasta el miércoles 23. Europa, en pleno siglo XXI. Imposible, pero cierto. El mandatario ruso, Vladímir Putin, ha llegado a los 60 años con el objetivo de marcarse objetivos vitales y el de ahora es recuperar su idea de la “Gran Rusia”. A cualquier coste. No le basta con quedarse eternamente al otro lado de esa infinita mesa blanca del Palacio del Kremlin. Putin es de San Petersburgo… ¿Recuerdan? A la Leningrado de la II Guerra Mundial no le gana nadie en materia de resiliencia. Pero el mismo poder de Moscú que llegó a desear incluso que la ciudad acabase sucumbiendo a los nazis, lo representa él desde hace años. Eso sí, conoce los puntos débiles de unos y de otros. Se crio en una Kommunalka, un apartamento comunitario que, como poco, imprime carácter. Fue agente del KGB en la Alemania Oriental. Llegó a la jefatura del gobierno en los turbulentos años 90 y, además, para acabar borrando del mapa a un Yeltsin del que se reían Clinton y los demás. Estos son los orígenes de Vladimir Vladimirovich Putin. Ucrania, una creación de Rusia en la mente de Putin A principios de semana, se le acababa la paciencia. Y, al anunciar la independencia de las repúblicas prorrusas del Donbás, de Donetsk y Lugansk, aprovechó para retransmitir por televisión su idea de Ucrania y lo que dejó fue un perfil manipulado de lo que es y de lo que debería ser porque, simplemente, ¿qué frontera ha permanecido inamovible a lo largo de la Historia? Dijo, entre otras muchas otras cosas realmente dolorosas para el pueblo ucraniano, que ese territorio era “una creación de Rusia” porque, en su opinión, todo lo anterior había sido un cúmulo de terrenos sin conexión, de regalos y robos. Putin reclama Ucrania, también, como herencia de los bolcheviques, pero ellos -en su momento- ya tuvieron que reconocer que Ucrania tenía entidad propia. A Kiev y a Moscú; culturalmente, es más lo que les une que lo que les separa, pero ambas son capitales de Estados soberanos, diferenciados, con sus tradiciones, su idioma… por mucho que el jefe del Kremlin se empeñe en reescribir la Historia. ¿Que Ucrania es un país con diferentes tendencias y aspiraciones europeístas y/o prorrusas? Que levante la mano, en Europa, el país que no albergue distintas sensibilidades… Pero al presidente de la Federación Rusa no le duelen prendas. En unos días en los que ha comparecido en innumerables ocasiones para declarar independencias, denostar a Ucrania, conmemorar el Día de la Patria, anunciar la guerra y llamar al ejército ucraniano a que se rebele porque el gobierno de Kiev “está en manos de narcomani (drogadictos) y neonazis”… también ha vuelto a demostrar su soberbia. La misma que le ha hecho omnipotente en su país, desde que en 1999 asumiera la jefatura del gobierno y, luego, la del Estado. La misma soberbia con la que apaciguaron -a base de jeringuilla y tranquilizantes- a las madres de los chicos del Kursk en el 2000 o con la que gasearon a secuestradores y secuestrados en el Teatro Dubrovka en el 2002 o con la que dieron la orden de arrasar el colegio número 1 de Beslán para acabar, sin medias tintas, con los terroristas… Ocurre que, además, murieron más de 300 personas. Y más de la mitad, niños, enterrados en ese terrible “Cementerio de los ángeles” a las afueras de la localidad. Pero objetivos, logrados. "La vida no vale nada", te dicen muchos en Rusia. Tanto los que protestan abiertamente ante cada uno de los pasos del nuevo zar de Rusia como los que no se atreven a arriesgarse a ser detenidos, como estos días en Moscú y San Petersburgo en las movilizaciones contra la guerra en Ucrania. “La vida no vale nada”. Lo sabía Anna Politkóvskaya. Lo sabía Natalia Estemírova, allí en Grozni, días antes de aparecer sin vida en una cuneta. Y tantos otros lo han sabido. Como, ahora, Navalni desde prisión. Igual que no le ha costado levantar el teléfono para dar la orden de atacar, sin pensar el peaje de las vidas humanas, tampoco le duele a Putin dejar a nadie en evidencia e, incluso, humillarlo. Esta semana, sin ir más lejos, lo hacía abiertamente con el jefe de su Servicio de Inteligencia Exterior, Sergei Narishkin. Ante las cámaras y durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, él le pregunta si está de acuerdo en que Donetsk y Lugansk sean independientes porque le ha visto algo indeciso al proponer que antes, se hable con Kiev. “Hable claro”, le pide Putin. “¿Va a reconocer o reconoce?”. Narishkin, ciertamente nervioso, le contesta que sí: “Apoyo la propuesta de ingreso de las repúblicas populares de Donetsk y de Lugansk en la Federación Rusa”. Pero Putin, revolviéndose en la silla con la frialdad del viejo Telón de Acero, le insiste en que “eso no es lo que le he preguntado, ¿reconoce o no?”. Narishkin, ya tembloroso, le contesta definitivamente que sí: “Reconozco la independencia de las repúblicas populares de Donetsk y de Lugansk”. En 2008, ocurrió lo mismo con Osetia del Sur y con Abjasia. Hubo reconocimiento de su independencia, pero no forman parte de la Federación Rusa. Hay paralelismos entre la de hoy y aquella guerra de Georgia ordenada por el incontrolable Mijail Saakashvili. Fue, sin duda, otra pica en Flandes. Como el arrebato sangriento del 2014 en el Maidán, en las regiones prorrusas del este de Ucrania y en Crimea, que acabaría siendo anexionada por Rusia a su territorio de forma unilateral. A todo, sumémosle la deriva bielorrusa y Transnistria, en Moldavia. El poder y el mapa. Putin, como innumerables especies, sigue marcando su territorio ante la mirada atónita de la Unión Europea. Bruselas sí ha logrado mantenerse unida a la hora, por ejemplo, de decidir sanciones de amplio alcance que –como sabe- pueden acabar incluso repercutiéndole. Pero los analistas se preguntan si esto será suficiente, mientras parece que poco más se puede hacer que desear que Moscú acepte negociar. (José Carlos Gallardo rtve 28/02/2022)


Rusia y Occidente:
Запад (Zapad) significa oeste, Occidente, en ruso. Y es un concepto ubicuo en la retórica gubernamental rusa. El imaginario que se ha construido es que Occidente mantiene con Rusia la obsesión que tuvo con la URSS (no les falta razón) y que a partir de ahí casi todos los males que aquejan a la sociedad rusa tienen su origen de una manera u otra en la maldad del Zapad. Occidente, sostiene esa lógica, no cesará hasta acabar con Rusia como lo hizo con la URSS. Cuando Vladímir Putin llegó a la presidencia de Rusia, en enero de 2000, heredó un país sumido en una profunda depresión económica y moral por el declive que arrancó a finales de los años 80 y llevó a la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A todos los efectos la mayor de aquellas repúblicas, Rusia, heredó el legado de la URSS. Incluida su derrota en la Guerra Fría contra Estados Unidos y todo Occidente. Vladimir Putin asciende del total anonimato como agente de la KGB a primer ministro primero y presidente después con el impulso de la Guerra de Chechenia. Se convertiría en absoluto dominador de la política rusa como representante de una nueva generación de líderes pero con multitud de incógnitas sobre sus reales intenciones democráticas y su relación con los oligarcas que dominan la economía del país. En los pocos meses que Putin estuvo de primer ministro lanzó la segunda guerra en la república rebelde de Chechenia. Y se propuso que no iba a haber una tercera en su vida, él, a diferencia de Yeltsin, los perseguiría hasta "la taza del váter". Arrasó Grozni, la capital. Lo vi. A la periodista que mejor documentó las atrocidades cometidas por el ejército ruso, Anna Politkovskaya, la asesinaron en el portal de su casa en Moscú. Grozni se ha reconstruido de forma espectacular con una inversión multimillonaria y Chechenia la gobierna con mano de hierro un amigo de Putin, que ahora ha mandado un ejército a Ucrania. Esa victoria en Chechenia más los grandes ingresos por la exportación de petróleo, que alcanzó máximos históricos, fueron el viento de popa que permitieron avanzar a Putin en una doble estrategia triunfal: subir el poder adquisitivo de los rusos y devolverles el orgullo nacional herido. Putin iba a ser quien vengara la humillación sufrida por Rusia desde la caída de la URSS en diciembre de 1991. Hace treinta años. Estableció un pacto tácito con la sociedad rusa: a cambio de esas dos ganancias se iba a terminar la libertad de expresión. Prohibido criticar a Putin y su círculo. Cada día que pasaba crecían el nacionalismo y la represión. Cuando atisbaba una crisis económica o de popularidad, siempre había algún conflicto en alguna exrepública independizada donde ir a liberar a la población rusa. Así, Moscú ha ido recuperando el control sobre lo que llama "área de interés vital", o dicho de otro modo, que Rusia esté rodeada de repúblicas aliadas. Por las buenas o por las malas. "Doctrina Putin. La confrontación de Moscú con la OTAN es sólo el principio". Así arranca el artículo que el miércoles pasado, 23 de febrero, publicó Serguei Karaganov, presidente honorario del Consejo de Política Exterior y Defensa de Rusia, en la web de RT, Russia Today, la cadena de Televisión del Kremlin. En ese artículo desarrolla el concepto de "destrucción constructiva", que define como no agresiva hasta el punto de que "Rusia no atacará a nadie". Con una excepción, la OTAN. Y ahí entramos en lo que hemos comentado varias veces y el Kremlin invoca siempre, la traición de la OTAN, que lejos de disolverse como el Pacto de Varsovia se ha ido ampliando hasta la frontera de la extinta URSS. Omiten siempre que la OTAN no ha anexionado ninguno de esos antiguos miembros del Pacto de Varsovia, sino que han sido ellos quienes desde el primer día, huyendo de la amenaza que sentían de Rusia, estuvieron llamando a la puerta de la Alianza hasta que entraron. No, para Moscú, la expansión de la OTAN y "la inclusión formal o informal" de Ucrania, escribe Karaganov, es una amenaza que Moscú no puede aceptar. Y ha llegado el momento de vengar esa traición porque, y aquí viene lo trascendental, hay que aprovechar la debilidad de Occidente. Esa es la tesis, que "Occidente está en un lento pero inevitable declive, tanto en la política internacional como en la economía", por eso, sigue la argumentación, Occidente ha empezado una nueva Guerra Fría. Una guerra que esta vez perderá, sostiene, y se convertirá en "un socio más razonable". Simultáneamente, "Rusia deberá equilibrar su relación con una China cada vez más poderosa". Desde su perspectiva es "Occidente" y no Rusia quien está usando Ucrania como mero instrumento en esta pataleta para evitar el declive. ”Tenemos que convencer a Occidente de que se está auto lastimando”. Resumiendo: Rusia tiene que aprovechar una doble oportunidad: el declive de Occidente y que el mundo ha virado a Oriente y eso sitúa Rusia en un lugar idóneo para recuperar peso en la escena internacional y vengar las sucesivas traiciones de la OTAN en estos últimos 30 años. Como en todo tablero de ajedrez en esta partida hay peones, lo último en la escala de valores y lo primero que se sacrifica para salvar a la reina y al rey. Los peones somos los ciudadanos sin más poder que nuestras vidas y nuestro voto. Lo segundo no cuenta en Rusia, en Occidente bastante más. Las primeras víctimas, cuyas vidas en estos momentos no valen absolutamente nada, son los ciudadanos de Ucrania, expulsados de sus propias vidas por las bombas. Pero los ciudadanos rusos también son víctimas. Sufrirán las consecuencias de las sanciones contra Rusia mucho más de lo que lo sufrirán Putin y su círculo. Y hoy ya sufren el sentirse odiados por el resto del mundo y por sus amigos y conocidos ucranianos. Unas víctimas que se escaparán a la percepción de Occidente son los rusos, ciudadanos que viven en Rusia y tienen pasaporte ruso, pero que ellos y el resto de rusos consideran ucranianos porque son de familias ucranianas. Esa distinción envenenada entre ciudadanía y nacionalidad/etnia. Familias mixtas de nacionalidad rusa y ucraniana ya están sufriendo, si no materialmente, sí emocionalmente. Lazos afectivos de toda una vida se están rompiendo de manera traumática. También en Ucrania. En Ucrania no hay rusos sólo en el Donbás. Viven rusos en toda Ucrania, que hoy están en minoría y son los agresores a la vista de sus vecinos, compañeros de clase y de trabajo. (Anna Bosch | rtve 28/02/2022)


Objetivo Ucrania: los primeros días de ofensiva rusa, paso a paso:
La invasión de Ucrania por parte de Rusia mantiene en vilo al mundo mientras los avances militares se suceden con rapidez, aunque no tanta como parecía al principio, cuando se hablaba de una operación relámpago. En menos de 48 horas, las fuerzas rusas se cernían sobre Kiev. Los combates, ya generalizados en casi todo el país, se recrudecen en la capital, el objetivo principal de los atacantes y la gran esperanza de los defensores. Y se extienden también con fuerza en Járkov, segunda ciudad del país. Éste es el relato, paso a paso, de la primera guerra en suelo europeo del siglo XXI. De las tensiones al gran estallido La guerra actual es la explosión definitiva de un conflicto que hunde sus raíces en el viraje del Gobierno ucraniano hacia posiciones más cercanas a la Unión Europea y la OTAN -la revolución del Euromaidán, en 2013- y que comenzó en 2014, con la anexión rusa de Crimea y el inicio de la guerra en el Dombás. Allí, en las provincias de Lugansk y Donetsk, las milicias prorrusas mantenían el control de una parte del territorio y los enfrentamientos con las fuerzas ucranianas eran recurrentes pese a la tregua oficial. La tensión se acrecentó el año pasado, cuando Rusia desplegó en torno a 100.000 soldados al este y al norte de Ucrania, incluyendo sus bases en la vecina Bielorrusia. En verano realizó una retirada parcial, pero a finales de 2021 se recrudeció el conflicto: Moscú exigía garantías de seguridad que incluían un compromiso vinculante de que Ucrania nunca formaría parte de la OTAN, además de la reducción de los efectivos de la Alianza Atlántica en Europa del Este. Estados Unidos y la UE rechazaron esas exigencias y alertaron de un ataque inminente de Rusia contra Ucrania, un extremo que el Kremlin negaba a pesar de que en las últimas semanas llegó a acantonar hasta 150.000 soldados en torno al territorio ucraniano. Finalmente, el 21 de febrero las autoridades rusas reconocieron la independencia de Donetsk y Lugansk, las regiones separatistas, y dos días después, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenaba la invasión por tierra, mar y aire del territorio ucraniano. Tras el anuncio de Putin, que entonces se entendió como una declaración en directo, surgen las dudas. ¿Hasta dónde llegará esa operación? ¿Se limitará a la región del Donbás? Las dudas se despejan pronto, aunque la información fiable seguirá llegando con cuentagotas y la desinformación será la tónica habitual. Tras los primeros bombardeos, los ataques aéreos continúan en lo que se plantea inicialmente como una operación relámpago, La ofensiva por tierra se dirige a ciudades, aeropuertos e infraestructuras de todo el país, con incursiones desde los cuatro frentes - todas las fronteras ucranianas salvo la oeste. Las tropas rusas batallan en la ciudad fronteriza de Járkov -la segunda más grande de Ucrania, a apenas 80 kilómetros de la rusa Belgorod-, un combate que continúa a día de hoy. La siguiente imagen satelital, de Planet Labs, muestra el efecto de un bombardeo en la base aérea de Chuguev, a las afueras de Járkov. Las fuerzas ucranianas también combaten a un Ejército ruso con una capacidad cuatro veces mayor en la línea del frente establecida antes del 24 de febrero en las regiones de Donetsk y Lugansk. Según informan desde el mando militar nacional, las Fuerzas Armadas de Ucrania rechazan el avance de 16 tanques enemigos, destruyendo tres de ellos. Los bombardeos en la zona se repetirán a lo largo del día. La incertidumbre sobre el papel de Bielorrusia se prolonga durante las primeras horas de la invasión, hasta que se confirma que las tropas rusas también han entrado por la frontera bielorrusa, desde las bases que el Ejército ruso tiene en el país. Chernóbil se convierte en el símbolo de la invasión desde el norte cuando las autoridades ucranianas afirman que varios civiles han sufrido las consecuencias del ataque ruso a la antigua central nuclear. Los ataques a infraestructuras civiles se van reproduciendo a medida que pasan las horas. Se trata de edificios residenciales, pero también de hospitales. Y los fallecidos aumentan: casi 200 en el informe del sábado del Gobierno ucraniano, incluyendo tres niños. El viernes Rusia asegura haber tomado control de la planta de Chernóbil. Se une a otras regiones en el norte, noreste, sureste y sur que las fuerzas rusas habrían ocupado según el Instituto para el Estudio de la Guerra. El mapa que dibujaba este centro al comienzo del tercer día de guerra muestra una ofensiva que gana terreno y se acerca cada vez más a la sede del Gobierno Ucraniano. Asedio a Kiev La llegada de las tropas rusas a Kiev convirtió a la capital ucraniana en el principal escenario de los enfrentamientos en el tercer día desde el comienzo de la invasión. La ciudad, que sufrió bombardeos desde que Putin ordenó el ataque -las primeras explosiones en la capital ya se escucharon en la madrugada del jueves-, soporta ahora los constantes disparos de la artillería rusa. Y los combates se sostienen ya calle a calle, aunque los soldados ucranianos no ceden en sus posiciones, ofreciendo una resistencia mayor de la esperada por Rusia. La acometida de las fuerzas rusas para entrar en la capital ucraniana se concentra en norte y el noreste de la ciudad, con los efectivos que entraron en Ucrania desde la vecina Bielorrusia. También hay enfrentamientos a unos 30 kilómetros al sur, donde los rusos intentan desplegar a sus paracaidistas, siempre según las autoridades ucranianas, puesto que Rusia no ha reconocido ninguna ofensiva sobre Kiev. Tampoco está clara la situación del aeródromo de Hostomel, a las afueras de la capital y que acoge la principal base aérea ucraniana: el jueves sufrió una incursión aérea el jueves, pero los combates persisten desde entonces. Los objetivos de las tropas rusas son las infraestructuras críticas, como una central eléctrica que ha resultado atacada en el barrio de Troieshchyna, al noreste de la capital, pero los edificios civiles no escapan de la crudeza de los choques: un bloque residencial al oeste de la ciudad recibía el impacto de un proyectil durante la madrugada del sábado. Las autoridades ucranianas aseguran, por su parte, que han destruido una columna de cinco vehículos militares rusos, incluido un tanque, en la avenida de la Victoria de Kiev. Con un objetivo claro -el acercamiento ruso a la sede del Gobierno ucraniano-, las incógnitas siguen siendo muchas. Kiev, al igual que Járkov, ha adelantado su toque de queda a las 17 horas. El ataque se recrudece en la capital y en la segunda ciudad más grande mientras la batalla continúa también en otros frentes. Las sanciones se multiplican y la OTAN se ha reforzado en las zonas fronterizas con Ucrania. Solo el tiempo determinará la escala de un conflicto que ya ha sacudido Europa. (Paula Guisado | rtve 28/02/2022)


Discurso de Putin: Revisionismo:
El discurso sobre Ucrania pronunciado por Vladimir Putin ante el Consejo de Seguridad de Rusia el 21 de febrero llama la atención por reunir con mayor detalle y tono acusatorio que nunca la lista completa de presuntos agravios históricos en los que el presidente de Rusia ha basado su política exterior desde que llegó al poder. Te explicamos las principales acusaciones, la mayoría de ellas ya refutadas por expertos y organizaciones internacionales. El discurso se retransmitió por televisión y dura aproximadamente 55 minutos, en los que Putin explica su visión de la situación en el este de Ucrania antes de firmar los decretos que reconocen la independencia de sus territorios de Donetsk y Lugansk, con tensiones separatistas agravadas desde 2014. La web oficial de El Kremlin ha publicado la alocución entera en ruso y solo parcialmente en inglés (hasta el minuto 27). Tienes una traducción y transcripción completa al inglés en C-Span. Estos son algunos de los adjetivos con que se han calificado las palabras del líder ruso en Occidente: “terrorífico”, “delirante” o “inquietante”. Para el ex ajedrecista Gary Kasparov, es el “fin del orden mundial”. Estos son los presuntos agravios esgrimidos por Vladimir Putin. Contra los líderes rusos Para Putin, los males actuales parten de malas decisiones del pasado, que provocaron la configuración actual de las fronteras de Ucrania. Eso incluye a líderes rusos, que olvidaron que en el suroeste de este país ha vivido gente que se ha llamado rusa desde tiempo inmemorial y que no gestionaron bien la cuestión del nacionalismo. “La Ucrania moderna es completamente -fue completamente- creada por Rusia. Para ser más exactos, por la Rusia Bolchevique comunista”, dice Putin. Según él, “Lenin y sus seguidores lo hicieron de manera ruda” y Lenin “sugirió hacer concesiones a los nacionalistas” (min. 1.38 en el vídeo en inglés de C-Span, que hemos contrastado con la transcripción de El Kremlin). Esto derivó en una Ucrania independiente. Stalin incluso cedió posteriormente más territorios a Ucrania, sin darse cuenta del peligro que esto entrañaba (min: 2.21). La profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense María José Pérez del Pozo recalca que la creación de las repúblicas federadas en la URSS, incluida Ucrania, “no fue una concesión a los nacionalistas” por parte de Lenin, como pretende hacer creer Putin. Considera además que el discurso de Putin del 21 de febrero “no tiene precedente” por su carga de revisionismo histórico crítico de los líderes rusos. Contra las fronteras actuales El hecho de que la URSS estuviera conformada por “repúblicas federadas”, incluida Ucrania, responde efectivamente a una idea de Lenin, que consiguió imponerse a la “visión” de Stalin, según explica a VerificaRTVE Pérez del Pozo. Esta profesora de Relaciones Internacionales de la Complutense señala que las fronteras actuales de Ucrania se corresponden con las “fronteras administrativas” que tenía en la URSS. Recuerda que Putin sí respalda como “definitivas” las “fronteras administrativas” en Estonia, donde Rusia controla una zona “arrebatada” a los estonios “en la época soviética”. En 1994, Rusia se comprometió a respetar la integridad territorial de Ucrania a cambio de la entrega a Moscú del arsenal nuclear soviético (pág. 14 del Memorándum de Budapest). El embajador de Kenia ante la ONU, Thomas Linge, ha respondido a Putin recordando que “casi cualquier país africano” tiene unas fronteras fijadas por “distantes metrópolis coloniales” pero esa circunstancia no justifica la recuperación de territorios “por la fuerza”. Contra las decisiones tomadas al final de la Guerra Fría Putin dice que en 1989, cuando cayó el muro de Berlín y se visualizó el fin de la Guerra Fría, el Partido Comunista cometió el error de garantizar a las antiguas repúblicas de la URSS el estatus de “estados soberanos” con derecho a retar las resoluciones de Moscú y a disponer de su propia “ciudadanía” (min. 12.50). Pérez del Pozo asegura que esta afirmación del presidente ruso “es un argumento tramposo”. Recuerda que “la propia Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas reconocía el derecho de las repúblicas a secesionarse”. La Constitución de la URSS de 1936 ya fijaba en su artículo 17 que cada república tenía “reservado el derecho a separarse libremente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”. El mismo texto constitucional soviético establecía en su artículo 18 que “el territorio de una república de la Unión no puede ser alterado sin su consentimiento”. Contra la ampliación de la OTAN al Este Es la gran acusación de Rusia en los últimos años. En las negociaciones sobre el fin de la Guerra Fría se les dijo que “la reunificación de Alemania no conduciría a la expansión al Este de la OTAN”. Putin afirmó en su discurso: “Estoy citando aquí. Dijeron esas cosas, dándonos garantías”, pero después, según él, no lo cumplieron (min. 40.13). Pérez del Pozo reconoce que no hubo ningún compromiso por escrito pero asegura que Occidente y la Unión Soviética sí que pactaron verbalmente que la Alianza Atlántica no llegaría hasta las fronteras rusas. En su opinión, “hay muchos testimonios de personas que estaban en esas cumbres” que confirman el pacto verbal. Desde su creación en 1949, la organización ha duplicado su número de socios pasando de 12 a 30 miembros. Casi todos los nuevos estados afiliados (14) formaban parte del antiguo bloque del este Contra el supuesto ‘genocidio’ en las regiones separatistas El mandatario ruso ha repetido en su discurso la idea de “genocidio” contra la población de origen ruso en el este de Ucrania (min. 53.27) y ha reprochado a Occidente que no quiera admitir esta realidad. “Están torturando a personas, niños, mujeres, ancianos. No se detiene. No hemos visto que esto tenga un fin”. No existen pruebas de dicho genocidio a la población rusa de Lugansk y Donetsk y ninguna organización internacional de peso en materia de derechos humanos lo refrenda. De hecho, Amnistía Internacional recoge irregularidades en el Donbás y ha documentado allí “la represión de todas las formas de disidencia”. La ONG denuncia “detenciones, interrogatorios y torturas y otros malos tratos por parte de las autoridades de facto [prorrusas] y el encarcelamiento en condiciones a menudo inhumanas”. Además, apunta a una “información independiente” limitada. En 2014 el centro de análisis Carnegie Endowment for International Peace ya explicaba que Rusia utiliza esta terminología como pretexto para defenderse: “Al enmarcar su lucha como una lucha contra un régimen que intenta cometer un genocidio, presentan sus acciones no como una primera opción sino como el último recurso de un pueblo que intenta proteger sus derechos humanos fundamentales.” Contra el “no reconocimiento” de Rusia en Crimea Putin le ha dedicado un fragmento especial a Crimea: “Tomaron la decisión de estar con nosotros (31.06). La justificación de la invasión rusa de Crimea en 2014 ha sido contestada por la comunidad internacional de manera muy amplia. En diciembre de 2020, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que afirma que “la toma de Crimea por la fuerza es ilegal y constituye una violación del derecho internacional” (pág. 2). En otra resolución anterior, justo tras la anexión, reclamaba la integridad territorial de Ucrania recordando a Rusia que el art. 2 de la Carta de Naciones Unidas dice que los países deben “abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”. En el mismo documento se citan otros acuerdos multilaterales como la resolución 2625 que dice que “el territorio de un Estado no será objeto de adquisición por otro Estado”. Con anterioridad a los compromisos multilaterales de la segunda mitad del s. XX, Crimea fue un territorio que cambió de manos en numerosas ocasiones. Entre los s. XV y XVII fue un protectorado otomano (actual Turquía). En 1784 Rusia se la anexionó. En 1954 el líder soviético Nikita Khrushev (que era medio ucraniano) regaló la península a Ucrania que entonces formaba parte de la URSS. Con la caída del muro de Berlín, Crimea siguió formando parte de una Ucrania independiente (Memorándum de Budapest, pág. 3) salvo la base militar de Sebastopol en el Mar Negro que siguió bajo dominio ruso. Finalmente Rusia se hizo con el control de la península en 2014. Contra los movimientos militares de la OTAN El presidente de Rusia alega que un país “no puede mejorar su seguridad a expensas de la seguridad de los socios” y que “elegir medios de aumentar la propia seguridad no deberían crear amenazas para otros estados”. Se refiere en el discurso a los medios de la OTAN desplegados en el Este de Europa y a la intención de admitir a Ucrania en la organización (min. 38.17). El “Dilema de Seguridad” es un elemento esencial de la teoría de las Relaciones Internacionales. Sostiene que “una política que incremente la seguridad de un territorio tiende a disminuir la seguridad de otros”. La invocación de este principio ha sido una constante en la política exterior rusa para sostener su oposición a la ampliación de la OTAN hacia el este. Michele Testoni, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de IE University, explicaba con motivo de esta crisis que “Rusia, por su geografía y por su espacio, se percibe a menudo rodeada por potencias enemigas”. Añade Testoni que este relato está siendo aprovechado por Putin para “legitimar una sensación de debilidad en seguridad”. En contraposición a este argumento, dice Testoni, está la posición oficial de la OTAN que “no es agresiva sinó más bien defensiva” y añade que la sensación de amenaza se vive con mucha intensidad pero en sentido contrario: “Los países bálticos, Polonia, Rumanía y una parte de Ucrania perciben a Rusia como una amenaza”. Esa es la lectura de la situación que hizo ya en en el mes de enero el Departamento de Estado de los EEUU cuando afirmaba: ”Movilizar más de 100.000 soldados rusos, incluidas fuerzas de combate con experiencia bélica y armamento ofensivo, sin una explicación inocua plausible a la frontera de un país que Rusia ha invadido previamente y sigue ocupando en partes no constituye una mera rotación de tropas. Es una amenaza clara y renovada a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”. (VerificaRTVE 2022)


Sanciones contra invasiones:
En las veinticuatro horas posteriores al anuncio de que Vladímir Putin reconocía la independencia de dos provincias ucranianas, EEUU, Reino Unido y los países de la UE compraron 3,5 millones de barriles de petróleo y productos refinados a Rusia por valor de 350 millones de dólares, según Javier Blas, de Bloomberg. El periodista añadió el cálculo de otros 250 millones por el gas ruso exportado ese día, además de decenas de millones en otras materias primas, como aluminio, carbón, níquel o titanio. Por tanto, después de que Putin tomara una medida que violaba el Derecho internacional y las fronteras de Europa, además de ser un aviso sobre la guerra inminente, la factura de las relaciones comerciales de Rusia con Occidente superaba con mucho los 700 millones de dólares diarios. Es una relación económica casi imposible de romper. Resulta difícil imponer sanciones económicas a un país que es uno de los principales suministradores de materias primas a Europa, en especial gas y petróleo. Los fondos obtenidos por su exportación han permitido a Rusia aumentar las reservas del país hasta superar los 600.000 millones de dólares, además de modernizar las Fuerzas Armadas, las mismas que ahora avanzan sobre territorio ucraniano. Putin está empleando esos fondos facilitados por EEUU y Europa para crear la mayor crisis internacional en territorio europeo desde 1945. Son las reglas del mercado. En la última década, se ha repetido en varias ciudades europeas que uno de los factores que podía contener al Gobierno de Putin es que la economía rusa estaba totalmente conectada con las del resto del mundo. No puedes atacar a los países que son tus mejores clientes. En 2014, Putin demostró con la anexión de Crimea que esa dependencia mutua no le impediría tomar las medidas que creyera oportunas para defender la posición de Rusia. En 2022 ha vuelto a ocurrir. "Son sanciones duras", dijo Joe Biden el jueves al anunciar nuevas medidas contra Moscú. "Tengamos esta conversación dentro de un mes para ver si están funcionando". Para entonces, puede que ya no quede mucho del Ejército ucraniano. Lo más llamativo de la rueda de prensa del presidente de EEUU fue que admitió que las sanciones no afectaban directamente a la principal fuente de ingresos de la economía rusa. "En nuestro paquete de sanciones, hemos decidido específicamente permitir los pagos de exportaciones de energía. Estamos vigilando de cerca los suministros de energía para comprobar si se producen alteraciones". Traducción: queremos sancionar a Rusia, pero también necesitamos que los precios de los combustibles y del gas de uso doméstico e industrial no alcancen cotas prohibitivas. Son dos objetivos que no son fáciles de compatibilizar. "El objetivo es ir a por los grandes bancos (rusos) sin castigar por completo a los mercados globales de energía", ha dicho un alto cargo del Departamento de Estado norteamericano, que afirma que mantener bajo el precio del petróleo, una de las mayores exportaciones rusas, servirá para que Putin no se beneficie del aumento de precios. Putin "podría vender la mitad de su producto, pero al doble de precio", dijo Amos Hochstein. "No sufriría las consecuencias, mientras que EEUU y nuestros aliados sí. Eso no es una victoria. Es un fracaso". Se trata de una forma de ocultar que por encima de todo la prioridad es defender el interés propio. Evidentemente, impedir una escalada del precio del petróleo y gas beneficia a los gobiernos de EEUU y Europa por su previsible impacto en una inflación que ya alcanza dígitos no vistos en las últimas décadas. El riesgo no es menor: una segunda recesión en los últimos tres años. El jueves, día del inicio de la invasión, el precio del barril de crudo Brent llegó a superar los 100 dólares, pero luego descendió y el viernes cerró en 94 dólares, una cifra similar a los días anteriores al conflicto. Los presupuestos del Estado en España para 2022 parten de la premisa de un precio medio del barril de 60 dólares. EEUU y la UE han centrado las sanciones más fuertes en los dos mayores bancos rusos, Sberbank y VTB Bank. El Departamento del Tesoro de EEUU afirmó que el 80% de las transacciones financieras globales en divisas de las entidades financieras rusas se hacen en dólares, con lo que las restricciones les supondrán serias consecuencias. Como las sanciones están concebidas para que no dañen el suministro energético a Europa, se autoriza a que los pagos por las importaciones de gas ruso se hagan a través de instituciones financieras que no sean norteamericanas y que no estén afectadas por las sanciones, por ejemplo, bancos europeos. Putin seguirá cobrando por su gas y petróleo, aunque no a través de sus bancos. En el plano simbólico, los gobiernos europeos están muy cerca de imponer sanciones personales contra Putin y su ministro de Exteriores Lavrov con las que congelar sus activos en el exterior. Ambos cuentan con bienes suficientes en Rusia para que esa decisión no les afecte demasiado. La fortuna personal del presidente ruso es imposible de cuantificar. Si cuenta con propiedades en el extranjero, están registradas a nombre de familiares, amigos o sociedades pantalla. Una medida más radical sería expulsar a Rusia del registro internacional de pagos Swift. Eso impediría cualquier pago de importaciones de productos rusos. El ministro francés de Economía dijo el viernes que esa sería la última medida de castigo que se tomaría. Alemania e Italia no la han aceptado hasta ahora. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que es una decisión que aún no se ha discutido a fondo y que España estaría a favor de adoptarla. Ucrania exige el veto a Rusia en Swift. "Todos los que duden ahora sobre si Rusia debería ser expulsada de Swift tienen que comprender que la sangre inocente de hombres, mujeres y niños en Ucrania manchará también sus manos", ha escrito el ministro ucraniano de Exteriores. La expulsión de Swift tuvo graves consecuencias para la capacidad de Irán de exportar petróleo y recibir el pago correspondiente. No está claro su impacto en una economía de las dimensiones de la rusa, que además podría contar con la colaboración de China para organizar sus transacciones financieras. Pero en la práctica haría imposible que los países europeos pudieran pagar las importaciones de gas ruso. Su exportación tendría que interrumpirse y eso tendría efectos dramáticos en el suministro de gas a los hogares europeos. Europa recibe de Rusia el 40% de su consumo total de gas. Qatar, uno de los grandes productores, ya ha avisado que no está en condiciones de ocupar el hueco que dejaría el fin de esas importaciones. La medida confirmaría además que Swift, que es ejecutado desde Bélgica, se puede convertir con facilidad en un arma de la política exterior de EEUU, como ya se comprobó con las sanciones a Irán. Eso aceleraría la consolidación de otros sistemas de pagos que no se harían en dólares, algo que no conviene a Washington. Mientras en la superficie las tropas rusas intentan acabar con la resistencia ucraniana, por debajo los oleoductos siguen haciendo su trabajo. Por dura que sea la retórica europea contra Putin, el negocio no se detiene. Después del fuerte incremento del precio del gas en el primer día de la guerra, el viernes tuvo un claro descenso, superior al 30%, hasta caer a 90 euros el megavatio hora. La previsión para el sábado es que se alcance el más alto nivel de suministro ruso a Europa de los últimos dos meses. Como dice Javier Blas, "capitalismo en tiempos de guerra". Europa dice que plantará cara a Putin, y lo dice en los términos más rotundos, pero al final necesita su gas. (Iñigo Sáenz de Ugarte 26/02/2022)


Derribo del MH17:
Esta es una de las preguntas más investigadas y documentadas de la historia reciente. La respuesta se basa en las conclusiones abrumadoras de la investigación internacional dirigida por los Países Bajos, conocida como el Equipo de Investigación Conjunta (JIT, por sus siglas en inglés), que utilizó una cantidad masiva de pruebas forenses, testimonios, fotos, videos y comunicaciones interceptadas. Así es como el sistema de misiles Buk y sus operadores expertos terminaron derribando el vuelo MH17. 1. El Origen: La 53ª Brigada de Misiles Antiaéreos de Rusia La investigación del JIT concluyó sin lugar a dudas que el sistema de misiles Buk TELAR (lanzador-erector-transportador y radar) que derribó el MH17 pertenecía a las fuerzas armadas rusas. * Unidad Específica: El sistema provenía de la 53ª Brigada de Misiles Antiaéreos, una unidad del ejército ruso con base permanente en la ciudad de Kursk, en Rusia. * Pruebas: Los investigadores rastrearon el convoy militar específico que salió de Kursk el 23 de junio de 2014. Utilizando una enorme cantidad de fotos y videos publicados en redes sociales por ciudadanos rusos, los analistas (incluido el colectivo de investigación de código abierto Bellingcat) identificaron el lanzador Buk específico por sus marcas únicas (números de serie, daños, grafitis) y siguieron su ruta desde Kursk hasta la frontera con Ucrania. 2. La Petición: Los Separatistas Necesitaban Ayuda En el verano de 2014, las fuerzas ucranianas estaban utilizando su fuerza aérea con creciente eficacia contra las posiciones separatistas. Los separatistas, respaldados por Rusia, estaban perdiendo terreno y no tenían armas capaces de alcanzar aviones a gran altitud. * Comunicaciones Interceptadas: El JIT publicó grabaciones de llamadas telefónicas entre altos líderes separatistas y sus contactos en la inteligencia y el ejército ruso. En estas llamadas, los separatistas suplican repetidamente por un sistema de defensa antiaérea avanzado, como un Buk, capaz de derribar aviones a más de 10.000 metros de altura. * La Decisión: La decisión de enviar el Buk fue tomada dentro de la cadena de mando rusa para proporcionar a los separatistas la capacidad que necesitaban para controlar el espacio aéreo sobre el territorio que ocupaban. 3. El Viaje y los "Expertos" El sistema Buk no es un arma que se pueda entregar y enseñar a usar en una tarde. Requiere un equipo altamente entrenado y experimentado. * El Cruce de la Frontera: En la noche del 16 al 17 de julio de 2014, el lanzador Buk fue transportado desde Rusia a través de la frontera hacia el territorio controlado por los separatistas en el este de Ucrania. * La Tripulación: El JIT concluyó que la tripulación que operaba el Buk era rusa. Pudo haber sido una tripulación militar rusa completa, o una tripulación mixta bajo mando ruso. La idea de que los separatistas locales operaran un sistema tan complejo de forma autónoma es considerada inverosímil por los expertos militares. Eran, como preguntas, expertos rusos enviados junto con el arma. * El Mando y Control: Las comunicaciones interceptadas muestran que el transporte y la operación del Buk dentro de Ucrania fueron coordinados por oficiales de la inteligencia rusa (FSB y GRU) y líderes separatistas de alto rango, como Igor Girkin (alias "Strelkov") y Sergey Dubinsky. 4. El Derribo: Un Error Catastrófico El 17 de julio, el Buk fue trasladado a un campo agrícola cerca de la localidad de Pervomaiskyi, al sur de la ciudad de Snizhne. * El Objetivo Equivocado: La intención de la tripulación era derribar un avión militar ucraniano. Es muy probable que confundieran el MH17, un Boeing 777 volando a 10.000 metros, con un avión de transporte militar ucraniano An-26. * El Lanzamiento: Por la tarde, dispararon un misil Buk 9M38. El misil detonó justo encima y a la izquierda de la cabina del MH17, destrozando el avión en el aire y matando a las 298 personas a bordo. * La Reacción Inicial: Inmediatamente después del derribo, los líderes separatistas y los medios rusos se jactaron en las redes sociales de haber derribado otro avión militar ucraniano. Cuando se hizo evidente que se trataba de un avión de pasajeros civil, esos mensajes fueron eliminados frenéticamente. 5. La Huida: El Regreso a Rusia Al darse cuenta del desastre, la orden fue sacar el Buk de Ucrania lo más rápido posible para ocultar las pruebas. * La Evidencia de la Huida: El lanzador Buk fue filmado y fotografiado esa misma noche y la mañana siguiente mientras era transportado apresuradamente hacia la frontera rusa. En estas imágenes, al lanzador le falta visiblemente uno de sus cuatro misiles. * El Regreso: El JIT concluyó que el sistema de misiles cruzó de vuelta a territorio ruso durante la noche del 17 al 18 de julio. En resumen: El sistema Buk fue proporcionado por el ejército ruso, operado por una tripulación rusa experta, y enviado a Ucrania a petición de los separatistas para derribar aviones militares ucranianos. Por error, derribaron un avión de pasajeros civil y luego se apresuraron a devolver el arma a Rusia para ocultar la implicación directa del Estado ruso Hay algún organismo internacional que haya reclamado a Rusia indemnizaciones por el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en julio de 2014? Sí, absolutamente. No hay un único "organismo internacional" que lo haya hecho, sino que son Estados nacionales los que han utilizado foros y tribunales internacionales para reclamar formalmente la responsabilidad de Rusia y exigir indemnizaciones. Los actores principales en esta reclamación son los Países Bajos y Australia, los dos países que perdieron el mayor número de ciudadanos en la catástrofe (193 holandeses y 38 australianos). Estos son los dos frentes legales más importantes donde se ha reclamado formalmente a Rusia: 1. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH / ECHR) Este es el caso más significativo y avanzado. * La Reclamación: En 2020, el gobierno de los Países Bajos presentó una demanda interestatal contra Rusia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Posteriormente, Australia se unió a este esfuerzo legal. Ucrania ya tenía un caso relacionado contra Rusia, y el tribunal los fusionó. * El Fundamento Legal: La demanda argumenta que Rusia, al tener "control efectivo" sobre los separatistas y el territorio desde donde se disparó el misil, es responsable de la violación del Artículo 2 de la Convención Europea de Derechos Humanos: el "derecho a la vida" de las 298 víctimas. * El Objetivo: El caso busca que el tribunal declare oficialmente a Rusia como responsable del derribo y, en consecuencia, la obligue a pagar una indemnización ("justa satisfacción") a los familiares de las víctimas. * Estado Actual (Hito Clave): En enero de 2023, el TEDH dictó una sentencia interlocutoria crucial: declaró el caso admisible. Rechazó todos los argumentos de Rusia para desestimar el caso y confirmó que tiene jurisdicción porque las pruebas demuestran que la zona estaba bajo el control de facto de la Federación Rusa. Este fue un golpe devastador para la posición legal de Rusia y una victoria masiva para los Países Bajos y Australia. Aunque Rusia fue expulsada del Consejo de Europa después de la invasión de 2022, el tribunal mantiene la jurisdicción sobre los hechos ocurridos cuando Rusia todavía era miembro. 2. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI / ICAO) Esta es una vía paralela que se centra en las violaciones de las leyes de aviación. * La Reclamación: En marzo de 2022, los Países Bajos y Australia iniciaron conjuntamente un procedimiento contra Rusia ante la Organización de Aviación Civil Internacional, una agencia especializada de las Naciones Unidas. * El Fundamento Legal: Argumentan que Rusia violó el Artículo 3 bis del Convenio de Chicago de 1944 sobre Aviación Civil Internacional, que prohíbe el uso de armas contra aeronaves civiles en vuelo. * El Objetivo: Buscan que el Consejo de la OACI reconozca oficialmente la violación de la ley de aviación por parte de Rusia y la inste a entrar en negociaciones de buena fe con ellos para resolver el asunto, lo que incluiría el pago de reparaciones. * Estado Actual: El Consejo de la OACI ha condenado las acciones de Rusia y ha afirmado que tiene jurisdicción sobre el caso, a pesar de las objeciones y la retirada de Rusia de los procedimientos. La Posición de Rusia La respuesta de Rusia en todos estos foros ha sido consistente: * Negación total: Niega cualquier implicación en el derribo. * No cooperación: Se ha negado a cooperar con el Equipo de Investigación Conjunta (JIT) y ha intentado desacreditar sus hallazgos. * Retirada: Se ha retirado de los procedimientos legales tanto en el TEDH como en la OACI, declarando que son parciales y políticamente motivados. En resumen: Sí, los Países Bajos y Australia han reclamado formalmente a Rusia ante los más altos foros internacionales pertinentes (el TEDH y la OACI), buscando una declaración de responsabilidad y el pago de indemnizaciones. Aunque Rusia se niega a participar, estos procesos legales siguen avanzando y han establecido un registro legal y fáctico abrumador de la responsabilidad del Estado rus (Gemini CLI, 2025)


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