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Recurso a la guerra:
En el mundo contemporáneo, y debido a la tecnología armamentista que se usa, es casi inevitable causar daño a civiles. Una de las partes en contienda, además, como Gadafi
en este caso, se ensaña especialmente sobre los civiles, no dudando en arrasar a las ciudades que conquista o que debe abandonar en la retirada. Se destruyen infraestructuras vitales para el normal funcionamiento del país y se apela a fidelidades primarias para arengar a las tropas en comportamientos inhumanos. La
guerra es de por sí inhumana, porque quita vidas y pone en marcha los comportamientos más irracionales de que es capaz el ser humano; sólo así se mata sin piedad y con ceguera, y los soldados son instruidos para comportarse de tal
modo. Los códigos de conducta que rigen la vida civil desaparecen en tiempos de guerra, donde imperan el odio, el deseo de venganza y la brutalidad más estricta. Los derechos humanos simplemente son olvidados, porque rige un código de comportamiento absolutamente contrario al del cuidado, la dignidad, la
precaución y la vida.
Lo contrario a la guerra es la diplomacia y el arte de negociar. Es el reverso como forma de regular los conflictos. Se dice que la guerra es la continuación de la política por otros medios, pero en realidad es el fracaso de la política. En el mundo no hemos construido todavía una
arquitectura diplomática lo suficientemente disuasiva como alternativa a la guerra. Ahí está el problema. Continuamos anclados en un viejo sistema de estados-nación con ejércitos propios, montados en una espiral armamentista que engulle más de 4.000 millones de dólares diarios, los que precisamente
necesitaríamos para combatir la pobreza extrema, el hambre, el analfabetismo o la falta de vivienda digna. Y, sin embargo, eso no siempre ha de ser así.
Sistema común defensivo:
Libia podría no ser en este caso la excepción. Lo cierto es que Gadafi actuó muy rápido en su ofensiva militar, dejando de lado cualquier espacio para la negociación. No tuvo el menor interés en ella, de ahí que se optara por el recurso a la fuerza para frenarle. La pregunta es ahora si, con menos tanques y sin aviación, ¿se avendrá Gadafi a algún tipo de negociación? Pero mientras, parece que habrá que disuadirlo de no realizar más ataques. No vaya a ocurrir como cuando Serbia atacó Dubrovnic desde el mar, y nadie hizo nada para impedirlo. Hubiera bastado con que las fragatas de la OTAN se hubieran interpuesto, sin disparar un solo tiro. Y no hace falta ser atlantista para eso.
Simplemente, la OTAN existe, y mientras exista, que sea útil para algo. Eso no ha de impedir que pensemos en cómo construir un sistema nuevo en el que la guerra no tenga espacio. Porque no basta con maldecir la guerra: hay que diseñar una alternativa eficaz al recurso de la violencia, de alcance universal, institucional y popular a la vez, con carácter preventivo y basado en el respeto a los derechos humanos.
La incertidumbre sobre el futuro de Libia procede precisamente del carácter belicoso de los acontecimientos (la ofensiva de Gadafi y la contraofensiva de los insurgentes). Nada que ver con los alzamientos no violentos de Túnez, Egipto, Yemen, Djibouti, Marruecos, Siria o Bahrein, donde a pesar de la represión ocasional, ha sido la fuerza y la constancia de la gente al ocupar las calles lo que ha dado pleno sentido a la revuelta. ¿No será que sólo tienen futuro las revueltas en las que el planteamiento popular es el de las manifestaciones pacíficas y no violentas?
(Vicenç Fisas, 30/03/2011)
Siria marzo 2016:
Bases USA en España:
Trump y seguridad:
1.- INMIGRACIÓN: Trump afirmó que haría una deportación masiva de inmigrantes, en EEUU sinónimo de latinoamericanos (latinos o hispanos, a secas). Ahora dice que serán sólo tres millones (hay más de once millones), pero inmigrantes con antecedentes que, si es así, serían cuatro gatos. La alharaca contra Trump ha creado la idea de que, antes, no había deportaciones. Nada más falso. El ‘benévolo’ Obama practicó, durante su gobierno, las más duras políticas inmigratorias de los últimos 30 años. Según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), entre 2009 y agosto de 2016 fueron deportadas 2.768.357 personas. En 1986, con Reagan, la cifra fue de 24.592 inmigrantes hispanos; en 1996, con Bill Clinton, 69.680; en 2006, con Bush Jr., 280.974; en 2012, con Obama, 435.498 personas. Cuando Barack termine su mandato, habrá expulsado a 3 millones de inmigrantes sin más antecedentes que el hambre. Trump, al excluir –por ahora- de la amenaza de deportación a los inmigrantes sin antecedentes, excluye al 95% de ellos. Frente al ‘café-deportación para todos’ de Obama habrá ‘café-deportación de fichados’ de Trump, lo que mejora mucho la situación de los inmigrantes irregulares.
2.- EL MURO: Reiteramos nuestra idea de que el muro no se construirá. Trump ha ya dicho que sólo se harán partes. Tampoco hay novedad en el tema. El primer muro se construyó en 1990: 20 kilómetros en la zona de San Diego. En 2005, el Senado de EEUU aprobó extenderlo en 1.123 kilómetros, a agregar a los 600 kilómetros del muro existentes ese año. En 2006, el mismo Senado adoptó una nueva enmienda para construir 595 kilómetros de muro y 800 kilómetros de vallas. En 2009 muros, vallas y similares superaban los mil kilómetros. Hay, el día de hoy, 509.5 kilómetros de muro contra peatones, 482.4 kilómetros de vallas contra vehículos (que pueden saltar los peatones) y 58.4 kilómetros de doble o triple muro en el sector de San Diego. Muros van, muros vienen, pero a la inmigración nada la detiene. De 1990 al presente, unos 20 millones de hispanos cruzaron la frontera, demostrando la inutilidad de las barreras. Contrario a los gobiernos anteriores, que levantaban muros y vallas sin hacer alharaca con ello y pisoteando las protestas de México, Trump ha puesto el tema sobre la mesa y -¡oh, sorpresa!- se reunirá con el presidente mexicano –ningún otro presidente de EEUU lo ha hecho- para tratar el tema del muro. Habrá ocasión de ver que el tema se irá diluyendo y, finalmente, quedará todo más o menos igual, con alguna valla para cubrir las apariencias. Lo inédito será que Trump discuta el tema mural con México, nada más.
3.- LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO: Hagamos historia. Los tratados de libre comercio (llamados originariamente ‘de libre cambio’) los inventó Inglaterra en el siglo XIX para favorecer su producción industrial, cuando Gran Bretaña era la fábrica del mundo. Las primeras víctimas fueron los países latinoamericanos, cuyos ‘libertadores’ aceptaron firmar acuerdos de libre cambio, que eximían de impuestos a los productos británicos. Aquellos tratados mataron la economía de los países y dieron origen al neocolonialismo. Las premisas siguen siendo las mismas. La ‘globalización’ es sólo del capital y las transnacionales, no de los trabajadores. Los TLC han precarizado al extremo las condiciones laborales, entre ellas, las de la clase media estadounidense, que votó mayoritariamente a Trump. Las transnacionales se llevaron sus fábricas a Asia o México y cerraron las usinas en EEUU. La promesa de Trump, de reindustrializar el país, sólo pueden criticarla las corporaciones de todo tipo que quieren libre circulación de bienes y capitales y trabajadores sin derechos, como viene ocurriendo en España desde hace años. El TTIP, al que Trump calificó de “locura”, es un tratado que pone de rodillas a los Estados frente a las grandes empresas y capitales. Defender los derechos económicos y sociales ha sido lucha de las izquierdas. Si Trump apoya, bienvenido sea.
4.- LA OTAN: Según Trump, los europeos deben cubrir sus gastos de ‘defensa’, pues la economía de EEUU no está para financiar el despliegue belicista que dirige la OTAN. Desde 1999, Europa vive un proceso de militarización sin precedentes que, si nada lo detiene, tarde o temprano llevará a una guerra con Rusia, cada día más acorralada en sus fronteras. Que Trump haya puesto sobre la mesa que Europa vive en estado de guerra, tema omitido deliberadamente por los medios de comunicación, es de agradecer. Para información de la feligresía, en los próximos meses está previsto el despliegue de 6.000 soldados estadounidenses y centenares de helicópteros, tanques, vehículos blindados y obuses pesados en Europa del Este. También está aprobado que la Brigada Blindada de la Cuarta División de Infantería de EEUU envíe otros 4.000 soldados en enero de 2017. EEUU desplegaría también el 60% de efectivos y medios de la 10ª Brigada de Aviación de Combate de Nueva York, formada por 1.750 aviadores y 60 aviones y helicópteros, entre ellos UH-60 Black Hawk y CH-47 Chinook, según el diario Stars and Stripes (“2 brigades of nearly 6,000 troops head to Europe amid growing Russian tensions”). Stars and Stripes es un diario militar que informa sobre movimientos de tropas, ejercicios militares y temas relativos a las fuerzas armadas de EEUU. Si hay guerra, que avisen.
5.- CRIMEA: Un capricho del líder soviético, de origen ucraniano, Nikita Krushev, héroe de la batalla de Stalingrado, traspasó a la República Socialista Soviética de Ucrania, en 1954, la histórica península rusa de Ucrania. Lo hizo para conmemorar los 300 años de unidad ruso-ucraniana y desde la convicción de existencia eterna de la Unión Soviética, entonces en plenitud de poder. El suicidio de la URSS puso a tiro de la OTAN el viejo sueño germano de satelizar Ucrania para utilizarla contra Rusia. El golpe de estado de 2014, promovido por EEUU y la OTAN, amenazó con la entrada de Ucrania en la organización atlántica y –por ende- el dominio de Sebastopol, base histórica de la flota rusa en el Mar Negro, por la OTAN. Pero en Moscú ya no estaba el alcohólico Boris Yeltsin, sino Vladimir Putin. Éste había expresado que no admitiría bases militares de la OTAN en Georgia. En 2008 invadió Georgia y puso fin al proyecto atlantista. Con ese antecedente, estaba cantado que Moscú no admitiría la pérdida de Crimea. En julio pasado, Trump declaró que “la gente de Crimea… prefiere estar con Rusia, en lugar de donde estaban antes y hay que tenerlo en cuenta”. También expresó su opinión sobre lo que podría pasar si se pretendiera que Rusia devolviera Crimea a Ucrania: “¿Y ahora desea organizar la Tercera Guerra Mundial para devolvérsela [a Ucrania]?”. Que Trump reconozca la recuperación de Crimea por Rusia será una derrota política para la OTAN y la UE, pero ayudaría a afianzar la precaria paz del continente.
6.- UCRANIA: Es vox populi que Ucrania vive sumergida en un caos interminable de corrupción y desgobierno. La pobreza del país ha hecho que los salarios sean un 50% más bajos que en China. La corruptela institucional ha situado a Ucrania en el primer lugar en la lista de corrupción en Europa. Trump, durante la campaña, calificó a Ucrania de “país en desorden”, lo que generó airadas reacciones en los gobernantes ucranianos. El ministro del Interior, Arsén Avákov, lo llamó “marginado peligroso” y un diputado del gobierno “completo idiota”. Ucrania es un limes geoestratégico de Rusia y Rusia no va a permitir que ingrese en la OTAN, no, al menos, sin que estalle una guerra. Crimea y Ucrania van en el mismo paquete. Ninguna de las dos vale una guerra nuclear. En realidad, nada lo vale, pero reforzar la paz vale más que nada, salvo entre suicidas.
7.- SIRIA: “Obama es el fundador del ISIS y Hillary Clinton la cofundadora”, afirmó Donald Trump en varias ocasiones. También que acabaría con el Estado Islámico en cien días. Que sean 200 no importará si se lleva la paz a la destrozada y martirizada Siria. Con Hillary no hubiera sido posible. 250.000 muertos, el país semidestruido y ocho millones de desplazados ameritan un acuerdo de fondo entre EEUU y Rusia. La anunciada reunión entre Trump y Putin puede dejar, como poco, ese acuerdo. A la OTAN no le gustará, pero a los sirios sí. Con el país pacificado, centenares de miles de ellos podrían volver y, con apoyo internacional, reconstruir su país. ¿Alguien en contra?
8.- UN DÓLAR DE SALARIO: Admitámoslo, aunque tenga su dosis de demagogia, es un gesto de honradez que no cabe menospreciar. El multimillonario Trump dice, con ese gesto, que gana tanto dinero que no necesita de salarios pagados por los contribuyentes. ¿Algún otro multimillonario lo ha hecho antes, aunque muchos de ellos hayan ocupado cargos públicos? George Washington, primer presidente de EEUU, aunque esclavista y millonario, se adjudicó un salario que era el 2% del presupuesto del país. Según el Center for Responsive Politics, hay sentados en el Congreso 268 millonarios, todos los cuales cobran religiosamente salarios y prebendas. El tejano Michael McCaul posee una fortuna de 500 millones de dólares. ¿No dice nada el gesto de Trump al reino de las ‘tarjetas black’ o de directores deportivos que gastan 737.000 euros en restaurantes a cargo de fondos públicos, en un listado de empezar y nunca acabar?
Una novena razón hay: Trump ha prohibido las ‘puertas giratorias’. Ningún miembro de su gobierno podrá lucrarse del ejercicio del cargo hasta cinco años después de haberlo abandonado. Que tomen nota en España y Europa.
Pidamos a la UE que expulse sólo a los inmigrantes con antecedentes penales y otorgue documentación a los que no; que se derriben las vallas y alambradas levantadas por democráticos gobiernos y vuelva la libre circulación de personas; que cese la disparatada militarización en marcha y se afiance la paz en el subcontinente; que se pongan fin a las políticas criminales que destruyeron Libia, Siria e Iraq y se ayude a la reconstrucción de esos países. Que se critique menos y se predique más con el ejemplo. No es peor Trump que lo que tenemos aquí. Pensar lo contrario es autoengaño, ceguera pura y dura. En Europa gobierna la extrema derecha racista en Polonia, Eslovaquia, Hungría, Dinamarca, Finlandia, Letonia, Ucrania… Esas son realidades, no sospechas.
(Augusto Zamora R., 20/11/2016)
Colaboradores:
Yperita:
Corte Penal Internacional:
Cuerpo de Inteligencia (EE.UU.):
Proyecto Manhattan
Las unidades del CIC también participaron en la seguridad del Proyecto Manhattan , incluyendo el transporte de materiales para bombas fisionables desde Los Álamos, Nuevo México , hasta Tinian . También participaron en 1945 en la Conferencia Organizadora de las Naciones Unidas en San Francisco, presidida por Alger Hiss como secretario general. Tres años después, cuando Alger Hiss fue acusado de ser comunista y presentó una demanda por difamación contra su acusador, sus abogados, sin saberlo, contrataron a un agente especial encubierto del CIC como investigador jefe para que les ayudara a preparar la demanda.
En los teatros de operaciones de Europa y el Pacífico , el CIC desplegó destacamentos en todos los niveles. Estos destacamentos proporcionaron inteligencia táctica sobre el enemigo a partir de documentos capturados, interrogatorios de tropas capturadas y fuentes paramilitares y civiles. También participaron en la seguridad de instalaciones militares y áreas de preparación, localizaron agentes enemigos y actuaron para contrarrestar las redes stay-behind. También brindaron entrenamiento a unidades de combate en seguridad, censura, incautación de documentos y los peligros de las trampas explosivas. En algunos casos, agentes del CIC como Henry Kissinger se encontraron actuando como el gobierno militar de facto en la ocupación de grandes ciudades antes de la llegada de los oficiales del Gobierno Militar Aliado para los Territorios Ocupados (AMGOT). A medida que la guerra en Europa llegaba a su fin, el CIC participó en las Operaciones Alsos, Paperclip y TICOM , buscando personal alemán e investigando armas atómicas, cohetes y criptografía. Entre los reclutas después de la Segunda Guerra Mundial se encontraba Klaus Barbie, también conocido como el "Carnicero de Lyon", ex miembro de la Gestapo y criminal de guerra.
Operaciones de posguerra
En la posguerra, el CIC operó en los países ocupados, en particular Japón, Alemania y Austria, combatiendo el mercado negro y buscando y arrestando a miembros destacados del régimen anterior. A pesar del problema de la desmovilización, con muchos agentes experimentados regresando a la vida civil, el CIC se convirtió en la principal organización de inteligencia en las zonas de ocupación estadounidenses y muy pronto se vio enfrentado a un nuevo enemigo: la naciente Guerra Fría .
El estallido de la Guerra de Corea en junio de 1950 supuso que el CIC volviera a verse involucrado en un conflicto militar y experimentó una importante expansión. Sin embargo, esta resultó ser su última oportunidad de obtener recursos y reclutas.
La proliferación de agencias de inteligencia había significado duplicación de esfuerzos y disputas sobre responsabilidades, por lo que en 1961 el CIC dejó de existir como organización independiente y pasó a formar parte de la nueva Rama de Inteligencia Militar del Ejército.
Mientras servía en el Ejército de los Estados Unidos en la década de 1960, Christopher H. Pyle descubrió que «la inteligencia del Ejército contaba con 1500 agentes vestidos de civil vigilando cada manifestación de 20 personas o más en todo Estados Unidos». Las revelaciones de Pyle dieron lugar a investigaciones del Congreso y a una ofensiva contra lo que se consideraban excesos investigativos del Ejército. Esto puso fin a lo que los defensores consideraban el auge de la contrainteligencia: «En el punto álgido de los disturbios, un agente del CIC podía enviar un informe desde la calle al cuartel general de Fort Holabird en 20 minutos, desde prácticamente cualquier ciudad de Estados Unidos. Segundos o breves minutos después, el informe llegaba al Centro de Operaciones, en un sótano del Pentágono».
Una de las operaciones del CIC en la Europa de posguerra fue la operación de una "línea de ratas", un conducto para sacar a informantes y desertores de las zonas de ocupación soviéticas y llevarlos a un lugar seguro en Sudamérica, vía Italia, con identidades falsas pagadas por el CIC. Sin embargo, en 1983, el arresto del exoficial de las SS Klaus Barbie en Bolivia planteó dudas sobre cómo había escapado el "Carnicero de Lyon". Entonces se reveló que Barbie había trabajado para el CIC desde 1947 y que en 1951 se le habían proporcionado los medios de escape a cambio de sus servicios como agente e informante.
Una investigación del Departamento de Justicia también reveló los tratos del CIC con el padre Krunoslav Draganović, clérigo croata residente en Roma, quien, mientras trabajaba para el CIC, operaba su propia red clandestina de tráfico de influencias para transportar criminales de guerra de la Ustacha a Latinoamérica. Un informe posterior de 1988 también examinó el uso de criminales de guerra nazis y colaboradores como informantes por parte del CIC en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial: «En junio de 1988, la Oficina de Investigaciones Especiales de la División Penal del Departamento de Justicia publicó un informe que revelaba que al menos 14 presuntos criminales de guerra nazis, varios de los cuales probablemente estuvieron involucrados en el asesinato de judíos en la Europa ocupada, habían sido empleados como informantes de inteligencia por el CIC en Austria».
(alchetron.com)
ISW:
✦ El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) es una organización de investigación de políticas públicas, no partidista y sin fines de lucro.
Sus principales tareas son:
* Investigación y análisis: Realiza análisis detallados de inteligencia de fuentes abiertas sobre amenazas militares y de seguridad actuales.
* Informar a los responsables políticos y al público: Su investigación se utiliza para educar a líderes militares, legisladores, periodistas y al público en general para mejorar la calidad de los debates sobre políticas.
* Mejorar las capacidades militares y estratégicas de EE.UU.: Uno de sus compromisos es ayudar a mejorar la capacidad de Estados Unidos para llevar a cabo operaciones militares y alcanzar sus objetivos estratégicos.
* Enfoque en conflictos específicos: Publica informes y actualizaciones periódicas sobre diversas zonas de conflicto. Ha cubierto extensamente las guerras en Irak y Afganistán, la Guerra Civil Siria y actualmente proporciona actualizaciones diarias sobre la invasión rusa de Ucrania y la guerra en Gaza.
* Investigación de campo: En ocasiones, sus investigadores viajan a las zonas de conflicto para realizar evaluaciones independientes y asegurarse de que sus análisis se basan en la realidad sobre el terreno.
Aunque el ISW no publica una guía de estilo oficial y pública, su extenso trabajo revela un estilo propio, coherente y distintivo. Este estilo se puede entender examinando su metodología de investigación y el formato de sus publicaciones.
El estilo de investigación y análisis del ISW se caracteriza por su enfoque no partidista, no ideológico y basado en hechos. La organización tiene como objetivo proporcionar una comprensión informada de los asuntos militares a través de una investigación de código abierto completa, independiente y accesible. Su análisis se basa en fuentes primarias y secundarias para crear una comprensión profunda dela situación sobre el terreno.
En cuanto al estilo de publicación y citación, un análisis de las publicaciones del ISW, como su "Evaluación de la campaña ofensiva rusa" diaria, revela varias convenciones estilísticas y de formato clave:
* Títulos y encabezados: Los informes utilizan títulos claros y concisos que resumen el tema principal.
* Fecha y hora límite: Las actualizaciones diarias destacan la fecha de la evaluación y, a menudo, incluyen una hora límite de datos específica para garantizar la puntualidad y la precisión.
* Puntos clave: Muchos informes comienzan con una lista con viñetas de los principales acontecimientos o evaluaciones, lo que proporciona una descripción general rápida para el lector.
* Atribución: Si bien no se menciona explícitamente un estilo de cita específico como Chicago o APA para sus publicaciones web, la Biblioteca del Congreso aconseja a los investigadores que citan al ISW que sigan las pautas de cita estándar. Dentro de sus informes, el ISW a menudo incluye hipervínculos a las fuentes o menciona explícitamente la fuente de información (por ejemplo, "Imágenes geolocalizadas muestran...").
* Lenguaje y tono: El lenguaje es formal, objetivo y analítico. Evita la especulación cuando no se dispone de hechos y distingue claramente entre la información confirmada y las evaluaciones.
El "estilo ISW" prioriza la claridad, la precisión y la transparencia, asegurando que su análisis sea creíble y útil para su amplia audiencia.
Previsiones
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) publica previsiones para el futuro, pero con un matiz muy importante que es crucial para entender cómo ayudan a la capacidad militar de EE.UU. El ISW se especializa en previsiones y evaluaciones (forecasts and assessments), no en predicciones (predictions). La diferencia es fundamental:
* Una predicción intenta adivinar un resultado específico (ej: "La guerra terminará el 10 de diciembre"). La guerra es demasiado caótica y
compleja para este tipo de adivinación.
* Una previsión o evaluación, que es lo que hace el ISW, utiliza la inteligencia de fuentes abiertas para analizar las capacidades, las
intenciones y las limitaciones de los actores en un conflicto. Su objetivo es delinear los "cursos de acción más probables" (most likely
courses of action) que un enemigo podría tomar y los factores que podrían cambiar el rumbo del conflicto.
Para ayudar a mejorar la capacidad militar de EE.UU., el ISW publica estas previsiones de varias maneras:
1. En sus Informes Diarios y Semanales:
Los informes de actualización sobre conflictos como el de Ucrania o el de Gaza casi siempre incluyen una sección de "Previsión" u "Outlook".
En ella, no solo resumen lo que pasó, sino que analizan lo que esos eventos significan para los próximos días o semanas.
* Ejemplo: "Los movimientos de tropas rusas en el eje de Avdiivka, combinados con la retórica del Kremlin, sugieren que el esfuerzo
principal de Rusia en las próximas dos semanas probablemente se centrará en intentar un cerco táctico de la ciudad, en lugar de un asalto
frontal a gran escala."
2. Análisis de "Cursos de Acción" (COA):
Este es el núcleo de su ayuda a la planificación militar. El ISW analiza un problema militar y expone las diferentes opciones que tiene el
enemigo. Luego, evalúa cuál de esas opciones es la más probable basándose en la evidencia.
* Ejemplo: Podrían publicar un informe que diga: "Irán tiene tres cursos de acción posibles para responder al ataque: A) Un ataque directo
con misiles, B) Un ataque a través de sus proxis en Irak y Siria, o C) Una operación marítima en el Estrecho de Ormuz. Basado en su
doctrina y su aversión al riesgo de una guerra total, el curso de acción B es el más probable".
3. Identificación de Puntos de Inflexión:
El ISW se especializa en identificar cuándo un conflicto está a punto de cambiar. Analizan indicadores (logísticos, políticos, militares)
que sugieren que la situación actual ya no es sostenible y que se está gestando una nueva fase. Esto es una previsión estratégica de alto
nivel.
4. Informes Estratégicos a Largo Plazo:
Además de los informes diarios, publican análisis más profundos que miran hacia el futuro a medio plazo (varios meses). Por ejemplo,
pueden publicar un informe completo sobre la "Previsión de la Ofensiva de Invierno de Rusia" o "Las perspectivas de la insurgencia en el
Sahel para el próximo año".
¿Cómo ayuda esto a las operaciones militares de EE. UU.?
Al proporcionar este tipo de previsiones, el ISW permite a los planificadores militares y a los responsables políticos:
* Anticipar los movimientos enemigos en lugar de solo reaccionar a ellos.
* Asignar recursos (inteligencia, material, tropas) de manera más eficaz para contrarrestar el curso de acción más probable del enemigo.
* Desarrollar planes de contingencia para los cursos de acción menos probables pero más peligrosos.
* Evitar sorpresas estratégicas que puedan costar vidas y recursos.
En resumen, el ISW no le dice al ejército de EE. UU. lo que va a pasar, sino que le proporciona un análisis riguroso de lo que podría
pasar, por qué y qué tan probable es, dándoles la base intelectual para prepararse y planificar de manera más efectiva.
Exoneración de Thorbeck (1956)
✦ La exoneración del jurista nazi Otto Thorbeck en 1956 (la decisión final fue del Tribunal Federal de Justicia de Alemania Occidental, el Bundesgerichtshof o BGH) es uno de los episodios más controvertidos y vergonzosos de la historia judicial de la Alemania de la posguerra.
Thorbeck no fue un jurista cualquiera; fue el fiscal y juez en el Tribunal de Guerra del Reich (Reichskriegsgericht) que dictó sentencias de muerte contra miembros de la resistencia, incluyendo figuras tan importantes como el almirante Wilhelm Canaris y el teólogo Dietrich Bonhoeffer, en los últimos días de la guerra.
Los argumentos empleados por el Tribunal Federal para su exoneración (y la de sus colegas) fueron una combinación de formalismo legal extremo y una falta de voluntad para confrontar la naturaleza criminal del sistema judicial nazi. Estos fueron los puntos clave:
1. Argumento de la "Legalidad Vigente" (El juez solo aplicaba la ley):
El argumento central del BGH fue que Thorbeck, como juez, simplemente estaba aplicando las leyes que estaban en vigor en la Alemania nazi. Según esta lógica, no se le podía acusar de asesinato o de perversión de la justicia (Rechtsbeugung), porque sus sentencias se basaban en un marco legal existente. Para condenarlo, la fiscalía tendría que haber demostrado que él había "torcido" la ley nazi por motivos personales o maliciosos, y el tribunal consideró que no lo había hecho; simplemente la había aplicado.
2. Argumento de la "Alta Traición" (Legitimación de la ley nazi):
Este es el punto más escandaloso. El Tribunal Federal de Justicia argumentó que, desde el punto de vista de las leyes nazis, los actos de la resistencia (como los de Canaris y Bonhoeffer) constituían objetivamente un delito de alta traición. Por lo tanto, una sentencia de muerte por alta traición era una consecuencia legalmente "correcta" o, al menos, defendible dentro de ese sistema. En esencia, el más alto tribunal de la Alemania democrática estaba validando la perspectiva legal del Tercer Reich, que consideraba a los héroes de la resistencia
como traidores.
3. Argumento de la Falta de "Motivos Viles" (*Niedrige Beweggründe*):
Según el código penal alemán, para que un homicidio sea calificado como "asesinato" (Mord), a menudo se requiere la presencia de "motivos viles" (como el sadismo, la codicia o el odio racial). El tribunal argumentó que Thorbeck no actuó por sadismo personal, sino por un sentido del deber (aunque fuera hacia un estado criminal) y por la convicción de que estaba manteniendo "la ley y el orden". Al no poder probarse "motivos viles", no se le podía condenar por asesinato, incluso si sus acciones hubieran resultado en la muerte de personas.
Esta sentencia fue un escándalo judicial (Justizskandal). Creó un precedente devastador que funcionó como un escudo protector para miles de jueces, fiscales y juristas nazis que habían sido responsables de dictar miles de sentencias de muerte y que se habían integrado sin problemas en el sistema judicial de Alemania Occidental. Si un juez que condenó a muerte a Bonhoeffer podía ser exonerado, era casi imposible condenar a cualquier otro. El Tribunal Federal de Justicia (Bundesgerichtshof) finalmente revocó (década de 1990) esta jurisprudencia, reconociendo que el sistema legal nazi era en sí mismo un instrumento de injusticia y que los jueces que lo aplicaron para eliminar opositores políticos no podían esconderse detrás de la excusa de que "solo aplicaban la ley". Pero para entonces, la mayoría de los responsables, como Thorbeck, ya habían muerto o eran demasiado ancianos para ser juzgados.
✦ Anulación de la exoneración
El Tribunal Federal de Justicia (BGH) anuló su propia y vergonzosa sentencia de 1956 en una serie de decisiones tomadas entre 1995 y 1998.
El catalizador para este cambio fue, irónicamente, la necesidad de encontrar una base legal para juzgar los crímenes cometidos por el régimen de Alemania Oriental (RDA), especialmente los casos de los guardias fronterizos que disparaban a quienes intentaban cruzar el Muro de Berlín (los Mauerschützenprozesse).
Para poder condenar a los guardias que argumentaban que "solo seguían órdenes y aplicaban la ley de la RDA", el BGH tuvo que desmantelar la misma lógica que había usado para exonerar a los juristas nazis.
Estos fueron los argumentos clave que empleó el Tribunal Federal de Justicia para anular la exoneración de 1956:
Rechazo del Positivismo Jurídico Extremo (La "Fórmula Radbruch"):
El tribunal abandonó la idea de que "la ley es la ley" sin importar su contenido. En su lugar, adoptó explícitamente la "Fórmula Radbruch", desarrollada por el filósofo del derecho Gustav Radbruch después de la guerra. Esta fórmula establece que:
* Un juez debe aplicar la ley, incluso si es injusta.
* PERO, si una ley alcanza un nivel de injusticia "intolerable" o si contradice de manera flagrante los principios fundamentales de igualdad y derechos humanos, entonces esa ley no es derecho válido (unrichtiges Recht) y no debe ser obedecida ni aplicada.
El BGH concluyó que las leyes nazis sobre traición y los procedimientos de tribunales como el Reichskriegsgericht habían cruzado ese umbral de injusticia intolerable.
La Justicia Nazi como "Perversión del Derecho":
El tribunal de los años 90 rompió radicalmente con la visión de 1956. Argumentó que el sistema judicial nazi, y en particular los tribunales políticos como el de Thorbeck, no eran verdaderos sistemas de justicia. Eran, en realidad, instrumentos del poder del Führer disfrazados de proceso legal, cuyo único propósito era eliminar a los opositores políticos. Por lo tanto, un juez que participaba en ese sistema no estaba "administrando justicia", sino que estaba cometiendo una "perversión del derecho" (*Rechtsbeugung*) y actuando como un
cómplice en un asesinato judicial.
La Resistencia no puede ser "Alta Traición":
El nuevo tribunal calificó el argumento de 1956 (que la resistencia era "alta traición" según la ley nazi) como insostenible. Sostuvo que oponerse a un régimen criminal que planeaba y ejecutaba guerras de agresión y genocidio no puede ser considerado traición en ningún sentido legal o moral legítimo. Al contrario, era un acto de patriotismo. Validar la acusación de "traición" era adoptar la lógica perversa del propio régimen nazi.
La Responsabilidad Personal del Juez:
El BGH afirmó que un juez no puede esconderse detrás de la ley para abdicar de su responsabilidad ética y humana. Un jurista tiene el deber de reconocer cuándo una orden o una ley viola los principios más básicos de la humanidad. Al dictar sentencias de muerte en juicios farsa, sin garantías procesales y con el fin de eliminar a opositores, Thorbeck y otros como él actuaron con plena conciencia de la injusticia que estaban cometiendo, convirtiéndose en asesinos.
El Tribunal Federal de Justicia de la Alemania reunificada finalmente declaró que el sistema legal nazi era, en sí mismo, un crimen. Por lo tanto, los jueces que lo aplicaron voluntariamente para asesinar a opositores no podían ser vistos como meros funcionarios que cumplían con su deber, sino como perpetradores directos.
Fue una victoria monumental para la justicia alemana, pero una que llegó demasiado tarde para las víctimas y para la mayoría de los responsables, que, como Otto Thorbeck, ya habían fallecido.
✦ Tribunal de Guerra
Los miembros del Tribunal de Guerra del Reich (Reichskriegsgericht) eran militares con un cargo judicial, no juristas civiles asignados a un tribunal militar.
Tenían una doble condición:
1. Eran Oficiales de la Wehrmacht: Todos los jueces y fiscales del Reichskriegsgericht pertenecían a la rama judicial de las fuerzas armadas.
Ostentaban rangos militares que se correspondían con los de la jerarquía de combate. Por ejemplo, un juez podía tener el rango de Mayor,
Coronel (Oberst) o incluso General. Sus títulos oficiales a menudo combinaban su función legal con su estatus militar, como
Kriegsgerichtsrat (Consejero del Tribunal de Guerra) o Oberstkriegsgerichtsrat (Consejero Superior del Tribunal de Guerra).
2. Ejercían una Función Judicial: Dentro de esa estructura militar, su especialidad y su deber eran ejercer como juristas (jueces, fiscales,
etc.). Eran abogados de formación que habían hecho carrera dentro del cuerpo de justicia militar.
¿Por qué es tan importante esta distinción?
* Cadena de Mando: Al ser oficiales, no eran un poder judicial independiente. Estaban integrados en la cadena de mando militar y, en última
instancia, subordinados al Alto Mando de la Wehrmacht (OKW) y a Adolf Hitler como Comandante Supremo. Esto aseguraba que sus decisiones
estuvieran alineadas con los objetivos políticos y militares del régimen.
* Disciplina y Control: Su estatus militar reforzaba la idea de que estaban imponiendo la disciplina militar. No juzgaban desde una
perspectiva de justicia civil, sino desde la óptica de la obediencia, el deber y la seguridad del estado de guerra nazi.
* Fusión de Poderes: Este sistema es un ejemplo perfecto de la fusión de poderes en el estado nazi. No había una separación clara entre el
poder ejecutivo (militar) y el judicial. El juez era, en esencia, un brazo ejecutor del poder militar con la autoridad para dictar
sentencias de muerte.
Por ejemplo, el propio Otto Thorbeck era un Oberstkriegsgerichtsrat, un cargo de alto nivel dentro de la judicatura militar, equivalente
en rango a un oficial superior como un coronel.
En resumen: los miembros del Tribunal de Guerra del Reich eran oficiales militares en servicio activo cuya especialización era la ley, y
utilizaban su autoridad militar y judicial para hacer cumplir la voluntad del régimen nazi dentro de las fuerzas armadas y contra aquellos
a quienes consideraban "traidores".
Aunque su función principal era la justicia militar, el Tribunal de Guerra del Reich (Reichskriegsgericht o RKG) tenía
una jurisdicción que se extendió significativamente para incluir a civiles en varias circunstancias clave, especialmente a medida que
avanzaba la guerra.
No era un sistema donde se asignaban civiles al azar. La jurisdicción del RKG sobre civiles se basaba en la naturaleza del delito y la
conexión de este con la Wehrmacht o la seguridad del Reich en tiempos de guerra.
Aquí están las principales categorías de civiles que podían ser juzgados por el Tribunal de Guerra del Reich:
1. Civiles que trabajaban para la Wehrmacht:
Esta era la categoría más directa. Cualquier civil empleado por las fuerzas armadas (administrativos, trabajadores de fábricas de
armamento gestionadas por el ejército, personal de apoyo, etc.) podía ser juzgado por el RKG por delitos cometidos en el ejercicio de sus
funciones.
2. Civiles que cometían delitos "contra" la Wehrmacht:
La jurisdicción del RKG se amplió masivamente con la Ordenanza sobre el Derecho Penal Especial de Guerra (*Kriegssonderstrafrechtsverordnung*
- KSStVO) de 1938/1939. Según esta ordenanza, el RKG podía juzgar a cualquier persona, civil o militar, por delitos que afectaran al
esfuerzo bélico o a la seguridad de las tropas. Esto incluía:
* Espionaje: Pasar información al enemigo.
* Sabotaje: Dañar infraestructuras o material militar.
* Ayudar a prisioneros de guerra a escapar.
* *Wehrkraftzersetzung* (Socavamiento de la moral militar): Este era un delito muy amplio y ambiguo que podía incluir desde hacer
comentarios derrotistas en público hasta la propaganda contra la guerra. Cualquier civil acusado de desmoralizar a las tropas o al pueblo
podía ser llevado ante el RKG.
3. Civiles en Territorios Ocupados:
En las zonas de guerra y los territorios ocupados que estaban bajo administración militar, el RKG (o tribunales militares subordinados) a
menudo actuaba como la máxima autoridad judicial. Podían juzgar a civiles de las poblaciones locales por cualquier acto de resistencia,
ataques a soldados alemanes o cualquier otra actividad considerada una amenaza para las fuerzas de ocupación.
4. Casos de Alta Traición con Conexión Militar:
Aquí es donde la línea con el otro tribunal político nazi, el Tribunal Popular (*Volksgerichtshof*), se vuelve borrosa.
* El Tribunal Popular era, en teoría, el principal tribunal para casos de alta traición cometidos por civiles dentro de Alemania.
* El Tribunal de Guerra del Reich se encargaba de la traición dentro de las fuerzas armadas.
Sin embargo, cuando un complot de resistencia involucraba tanto a militares como a civiles, el RKG a menudo asumía la jurisdicción sobre
todo el grupo debido a la conexión militar.
El ejemplo más famoso es el de los conspiradores del 20 de julio de 1944. Aunque muchos de los implicados en el atentado contra Hitler
fueron juzgados (y humillados) en el Tribunal Popular, el grupo de resistencia asociado al Almirante Wilhelm Canaris, al General Hans
Oster y al teólogo Dietrich Bonhoeffer fue juzgado por un tribunal del RKG. La razón era que su conspiración se gestó dentro de la Abwehr
(la inteligencia militar), dándole al caso un carácter predominantemente militar, a pesar de que Bonhoeffer era un civil.
En resumen, el Reichskriegsgericht no era solo un tribunal para soldados. Fue un instrumento clave del terror nazi que extendió su poder
sobre la población civil para aplastar cualquier forma de disidencia o resistencia que pudiera ser remotamente conectada con la seguridad
o el esfuerzo de guerra del Reich.
✦ Errores Pearl Harbor (1941):
El ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 estuvo marcado por una serie de fallos sistémicos, falta de coordinación y errores de interpretación por parte de la inteligencia y el ejército estadounidense. Debido a la acumulación de estas fallas en apariencia "inexplicables", surgieron teorías conspirativas que afirman falsamente que el presidente Franklin D. Roosevelt permitió el ataque para forzar la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial.Los principales errores de inteligencia, alerta y vigilancia que alimentaron estos mitos incluyen: Descifrado incompleto y mala distribución de la información. Operación Magic sin traducir: La inteligencia de EE.UU. había descifrado el código diplomático japonés (código Púrpura). Sin embargo, el volumen de mensajes interceptados era masivo y los equipos de traducción estaban saturados, lo que retrasó el procesamiento de comunicaciones críticas.Falta de intercambio de datos: La inteligencia militar (G-2) y la inteligencia naval (ONI) operaban como compartimentos estancos. No compartían sus análisis entre sí ni con los comandantes en Pearl Harbor, el general Walter Short y el almirante Husband Kimmel.El mensaje de las 13:00 horas: Washington descifró un mensaje japonés que rompía relaciones diplomáticas justo el 7 de diciembre. Se ordenó enviar una alerta a Hawái, pero el general George Marshall la envió por telegrama comercial debido a interferencias de radio estáticas. Llegó cuando las bombas ya caían. Errores de vigilancia y desestimación de alertas tempranasEl radar de Opana Point ignorado: A las 7:02 del 7 de diciembre, dos soldados en la estación de radar de Opana Point detectaron una enorme señal que correspondía a la primera oleada de aviones japoneses. El oficial de guardia en el centro de interceptación desestimó el reporte al creer que se trataba de una formación de bombarderos estadounidenses B-17 programados para llegar desde California. El avistamiento del minisubmarino retrasado: Horas antes del ataque aéreo, a las 6:37, el destructor USS Ward detectó, atacó y hundió un minisubmarino japonés que intentaba infiltrarse en la base. El reporte del ataque fue codificado y verificado con lentitud, lo que impidió que el cuartel general declarara la alerta general a tiempo. Negligencia defensiva por falsas suposicionesObsesión con el sabotaje interno: El general Short temía un sabotaje por parte de la población local de origen japonés más que un ataque aéreo externo. Por ello, ordenó estacionar los aviones de combate ala con ala en el centro de las pistas para protegerlos mejor en tierra. Esto los convirtió en blancos perfectos para los bombarderos nipones. Falta de redes antitorpedo: La Armada decidió no instalar redes de protección para los barcos en el puerto. Asumieron erróneamente que las aguas de Pearl Harbor eran demasiado poco profundas para que los torpedos lanzados desde aviones funcionaran (los japoneses modificaron sus torpedos con aletas de madera para superar este obstáculo). Vigilancia aérea deficiente: No se realizaban patrullas de reconocimiento aéreo de 360 grados alrededor de las islas de manera sostenida debido a la escasez de aviones PBY Catalina de largo alcance y repuestos.
Memorias de Dönitz
las memorias de Karl Dönitz, tituladas "Diez años y veinte días" (Zehn Jahre und zwanzig Tage), son consideradas por la inmensa mayoría de los historiadores como un trabajo con importantes elementos revisionistas y de autojustificación. El objetivo principal de sus memorias era rehabilitar su propia imagen y, sobre todo, la de la Kriegsmarine, presentándola como una fuerza de combate profesional y apolítica que luchó una guerra honorable y que no tuvo nada que ver con los crímenes del régimen nazi. Esta idea forma parte del mito más amplio de la "Wehrmacht limpia" (la Wehrmacht inocente). Los principales puntos revisionistas en sus memorias son: El "Soldado Apolítico": Dönitz se presenta a sí mismo como un oficial naval profesional, un patriota que simplemente cumplía con su deber, ajeno a la política y a las atrocidades del nazismo. Sin embargo, la evidencia histórica demuestra que era un nazi convencido y un ferviente admirador de Hitler. En discursos públicos llegó a elogiar a Hitler y a hacer comentarios antisemitas, algo que omite o minimiza en sus memorias. La Guerra Submarina sin Restricciones: Dönitz argumenta que la guerra submarina sin restricciones fue una necesidad militar impuesta a Alemania por el bloqueo naval británico. Sostiene que fue una respuesta justificada y que los Aliados actuaron de manera similar. Si bien la guerra en el mar fue brutal por ambas partes, en los Juicios de Núremberg se determinó que su implementación por parte de la Kriegsmarine era parte de una guerra de agresión ilegal. La Orden Laconia (Laconia-Befehl): Tras el hundimiento del barco británico Laconia en 1942, los submarinos alemanes que intentaban rescatar a los supervivientes (incluidos prisioneros de guerra italianos) fueron atacados por un bombardero estadounidense. Como resultado, Dönitz emitió la "Orden Laconia", que prohibía a los submarinos rescatar a los supervivientes de los barcos hundidos. En sus memorias, justifica esta orden como una medida necesaria para proteger a sus propias tripulaciones. Sin embargo, en Núremberg, esta orden fue una de las bases de su condena, ya que se consideró una violación de las leyes de la guerra. Conocimiento del Holocausto: Dönitz niega categóricamente en sus memorias haber tenido conocimiento alguno sobre el Holocausto. Dada su altísima posición en el Tercer Reich (sucesor designado de Hitler) y su conocido fanatismo nazi, los historiadores consideran esta afirmación extremadamente improbable y una falsedad deliberada para exculparse. En resumen, aunque sus memorias son una fuente valiosa para entender su perspectiva, su estrategia de defensa y la mentalidad de un alto oficial alemán de la posguerra, no son un relato histórico objetivo. Son un intento calculado de distanciar a la marina alemana de los crímenes nazis y de presentarse a sí mismo como un soldado honorable en lugar del convencido nacionalsocialista que fue. Se estima que las acciones de la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial causaron un número muy elevado de muertes, tanto de civiles como de marinos. Muertes de civiles:
* Hundimiento de barcos de refugiados: La Kriegsmarine fue responsable indirecta de la muerte de miles de civiles en el Mar Báltico durante la "Operación Aníbal", la evacuación de refugiados alemanes de Prusia Oriental. Los submarinos soviéticos hundieron varios barcos de transporte, causando una pérdida masiva de vidas:
* MV Wilhelm Gustloff: Más de 9.000 muertos, la mayoría civiles.
* MV Goya: Entre 6.000 y 7.000 muertos.
* SS General von Steuben: Aproximadamente 4.500 muertos.
* Ataques a la navegación civil:
* SS Athenia: 117 pasajeros y tripulantes muertos.
* SS Cap Arcona: Unos 5.000 prisioneros de campos de concentración muertos en un ataque aéreo británico por error.
* Guerra submarina sin restricciones: La campaña de los submarinos alemanes contra la navegación mercante aliada causó la muerte de más de 30.000 marinos mercantes.
Muertes de marinos de la Kriegsmarine: Se estima que más de 65.000 miembros de la Kriegsmarine murieron, con más de 105.000 desaparecidos y más de 21.000 heridos.
La flota de submarinos (U-Boote) tuvo una tasa de bajas excepcionalmente alta, con alrededor de 28.000 a 30.000 muertes de los 40.000 a 41.000 hombres que sirvieron en ellos (una tasa de bajas de alrededor del 75%). La flota de superficie también sufrió grandes pérdidas, incluyendo acorazados, cruceros y destructores. El hundimiento del acorazado Bismarck en 1941 causó la muerte de 2.000 hombres.
Declaración jurada de Nimitz:
Los abogados de Dönitz en Núremberg prepararon una lista de preguntas muy específicas. No le pidieron a Nimitz su opinión general, sino que le hicieron preguntas directas como: "¿Llevó a cabo la Marina de los EE. UU. una guerra submarina sin restricciones en el Pacífico?" o "¿Tenían órdenes los submarinos de EE. UU. de no rescatar supervivientes si eso los ponía en peligro?". El Almirante Nimitz recibió esta lista de preguntas. Su testimonio consistió en responder a esas preguntas específicas, una por una. No escribió una carta con sus pensamientos, sino que se limitó a contestar lo que le preguntaban. Nimitz no viajó a Alemania para hablar en el tribunal. Escribió sus respuestas en un documento de papel. Esto crea un registro físico y permanente de su testimonio. Una "declaración jurada" (en inglés, affidavit) no es solo una respuesta por escrito. Es un testimonio escrito que tiene validez legal porque la persona jura oficialmente que lo que ha escrito es la verdad. Para que fuera "jurada", Nimitz tuvo que firmar sus respuestas escritas en presencia de una autoridad legal (como un notario público). Al hacerlo, estaba bajo juramento, igual que si estuviera en un tribunal. Si hubiera mentido, podría haber sido acusado de perjurio, un delito grave. En lugar de hacer que el Almirante Nimitz viajara desde Estados Unidos hasta Núremberg para testificar en persona, el proceso fue el siguiente: Llevó sus respuestas ante un oficial legal, levantó la mano y juró que todo lo que había escrito era la verdad. Ese documento oficial y jurado fue enviado de vuelta a Núremberg y se leyó en el juicio como si fuera el testimonio oficial de Nimitz. No hay registros significativos de que el Almirante Nimitz hiciera comentarios públicos posteriores, ni para retractarse ni para explicarse, sobre el contenido de su declaración jurada. No escribió sobre ello en sus memorias ni dio entrevistas al respecto. La razón de este silencio es, en sí misma, la respuesta más elocuente y nos dice todo lo que necesitamos saber sobre por qué lo hizo en primer lugar. Su silencio se puede interpretar a través de varios puntos clave que reflejan la mentalidad de un oficial de su talla: El Deber de un Oficial: La Honestidad Profesional
Para Nimitz, su declaración no fue un acto político ni un gesto de simpatía hacia Dönitz. Fue una respuesta a una pregunta directa sobre tácticas militares, y su deber como oficial era responder con la verdad absoluta. Desde su perspectiva, la Marina de los EE.UU. había empleado la guerra submarina sin restricciones. Mentir u ocultar ese hecho en un tribunal, incluso para perjudicar a un enemigo, habría sido una violación de su honor profesional. Una vez que dijo la verdad bajo juramento, no había nada más que añadir. El hecho hablaba por sí solo.
La Realidad de la Guerra Total. Nimitz, como otros líderes militares de la época, entendía la brutalidad de la guerra total. La guerra submarina sin restricciones, aunque terrible, se consideraba una necesidad militar para estrangular la capacidad de Japón de continuar la guerra. No estaba defendiendo la moralidad de la táctica en un sentido abstracto; estaba confirmando su uso como una realidad militar. Para él, no era un tema de debate filosófico, sino un hecho operativo. Distinción entre Tácticas de Guerra y Crímenes contra la Humanidad.
Implícitamente, la declaración de Nimitz ayudó al tribunal a hacer una distinción crucial: Por un lado, estaban las tácticas de guerra (como la guerra submarina) que, aunque brutales, fueron empleadas por ambos bandos. Por otro lado, estaban los crímenes contra la humanidad (como el Holocausto) que eran exclusivos del régimen nazi. Al confirmar que los Aliados también usaron la guerra submarina sin restricciones, ayudó a que el juicio se centrara en los crímenes que eran verdaderamente únicos y atroces del nazismo, en lugar de criminalizar prácticas militares que, para bien o para mal, se habían convertido en estándar durante el conflicto.
✦ Corsarios con apariencia de mercantes
La cuestión de los buques armados con apariencia de mercantes, conocidos técnicamente como cruceros auxiliares o corsarios (Hilfskreuzer en alemán), surgió y fue un punto de discusión importante durante los Juicios de Núremberg, específicamente en el proceso contra los Grandes Almirantes Erich Raeder y Karl Dönitz. Al igual que ocurrió con la guerra submarina sin restricciones, el tema no resultó en una condena para los líderes navales alemanes. La razón es muy similar: los Aliados habían empleado tácticas equivalentes o incluso más extremas. La Acusación y la Defensa: La Postura de la Acusación: La fiscalía intentó presentar el uso de los cruceros auxiliares alemanes como un acto de perfidia y una violación de las leyes de la guerra. Argumentaban que al disfrazar buques de guerra como barcos mercantes neutrales o aliados, la Kriegsmarine borraba la línea entre combatientes y no combatientes, poniendo en peligro a la navegación civil y empleando el engaño de una manera ilegal. La Postura de la Defensa Alemana: La defensa de Raeder y Dönitz contraatacó con varios argumentos muy sólidos:
Práctica Histórica Legítima: El corso y el uso de cruceros auxiliares era una táctica de guerra naval de larga data, empleada por muchas naciones en conflictos anteriores. No era una invención nazi. Cumplimiento de las Leyes de la Guerra (Reglas de Presa): La defensa argumentó (y en gran medida demostró) que los cruceros auxiliares alemanes operaban dentro de las reglas de la guerra naval, conocidas como "Reglas de Presa" (Prisenordnung). La regla más importante era que, aunque podían navegar bajo una bandera falsa para acercarse a su objetivo, estaban obligados a izar su propia bandera de guerra naval (Reichskriegsflagge) antes de abrir fuego. Este acto eliminaba el elemento de perfidia en el momento del combate. Trato a los Supervivientes: En general, los comandantes de los cruceros auxiliares alemanes (como el famoso Bernhard Rogge del Atlantis) eran conocidos por rescatar a los supervivientes de los barcos que hundían, siempre que fuera tácticamente posible. Esto contrastaba fuertemente con algunas de las órdenes más duras emitidas en la guerra submarina. El Argumento Decisivo: Los "Q-Ships" Aliados. Aquí es donde el caso de la fiscalía se desmoronó por completo. La defensa introdujo la existencia de los "Q-ships" británicos. ¿Qué eran los Q-ships? Eran barcos mercantes aparentemente inofensivos que en realidad eran buques de la Royal Navy, fuertemente armados con cañones ocultos. Su única misión era actuar como señuelo. Navegaban en zonas infestadas de submarinos alemanes para provocar que un U-Boot emergiera y los atacara en la superficie (para ahorrar torpedos). En el momento en que el submarino estaba vulnerable en la superficie, el Q-ship bajaba sus paneles falsos, revelaba sus cañones y destruía al submarino a quemarropa. El Impacto en el Tribunal: La existencia de los Q-ships demostró que los Aliados no solo usaban el engaño, sino que lo hacían de una manera aún más extrema. Mientras que los corsarios al emanes se disfrazaban para atacar a otros, los Q-ships se disfrazaban para ser atacados y tender una trampa mortal. Debido a la larga historia del corso y, sobre todo, a la evidencia del uso de Q-ships por parte de los británicos, el Tribunal de Núremberg no condenó a Raeder ni a Dönitz por el uso de cruceros auxiliares. El tribunal concluyó que el uso de buques de guerra disfrazados era una estratagema de guerra aceptada (ruse de guerre) siempre que se cumpliera la regla de izar la bandera de combate antes de atacar. Como ambos bandos habían empleado tácticas de engaño similares, no se podía considerar un crimen de guerra exclusivo de los alemanes. La cuestión sí se trató, pero terminó siendo otro ejemplo en el que las prácticas de los propios Aliados impidieron que se pudiera condenar a los comandantes alemanes por esas tácticas específicas.
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