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Africa en la Literatura:
En medio de ninguna parte - J.M.Coetzee (1962):
Describe el paisaje de Sudáfrica. En una remota granja de Sudáfrica, Magda, la protagonista de esta conmovedora historia, observa el paso de la vida como mera espectadora. Excluida, sin madre y apartada de las actividades que tienen lugar en su entorno, Magda sufre en silencio la dureza del desierto y la tiranía de un padre que la condenó desde el momento en que nació mujer. El sudafricano Coetzee (1940) recibió el Premio Nobel de Literatura 2003. También es famosa su novela Desgracia (Disgrace), que trata de un profesor de literatura marginado por acoso sexual. Apartado de su labor docente, abandona la ciudad para visitar a su hija. Transcurre durante el proceso de cesión del poder que venían detentando los blancos.

La impresionante aventura de la misión Barsac - Julio Verne (1914):
(L’Étonnante aventure de la mission Barsac) Describe el paisaje de Níger. Barsac y un grupo de funcionarios franceses viajan a las colonias francesas con el fin de ver la condición de los nativos y verificar si se les puede conceder el voto. Una extraña pareja de tía y sobrino, Juana y Agnes, se les unen, y se complica así la expedición de una manera asombrosa. Es la última novela de las atribuidas Verne. Publicada de manera póstuma por entregas en Le Matin, y de manera íntegra en un volumen doble en 1918. La historia fue reescrita totalmente por el hijo de Jules, Michel Verne, basándose en dos esbozos del padre: Una villa Sahariana (Une ville saharianne) y Viaje de estudio (Voyage d’étude). Es una de las más completas y enigmáticas novelas del escritor francés. En ella, de una manera muy dinámica, se conjuntan los elementos que hicieron famosos los viajes extraordinarios: un viaje, adelantos científicos y anticipaciones, una trama de suspenso, casi policíaco y héroes vernianos listos a toda prueba. Barsac y un grupo de funcionarios franceses viajan a las colonias francesas con el fin de ver la condición de los nativos y verificar si se les puede conceder el voto. Una extraña pareja de tía y sobrino, Juana y Agnes, se les unen, y se complica así la expedición de una manera asombrosa. Al final se sabrá el origen de está pareja y su razón de viajar, a la vez que descubren una de las mas fabulosas ciudades creadas por el escritor francés: Blackland.

Congo - Michael Crichton (1980):
Describe el paisaje de República Democrática del Congo. En el corazón del África salvaje se desarrolla una apasionante aventura en pos de encontrar la ciudad perdida de Zinj, punto clave de una terrible intriga internacional. Viajan una chica ambiciosa al servicio de una poderosa multinacional; un joven científico californiano; Amy, un gorila entrañable; y un experto cazador que conoce los misterios de la selva. Se enfrentan con peligros mortales: pigmeos siniestros, bestias monstruosas, ríos de lava, espías de naciones enemigas, mercenarios implacables.

Las montañas de la luna - Richard Francis Burton (1856):
Relato de viajes de exploración. De los grandes descubrimientos geográficos, el conocimiento de la ubicación exacta de las fuentes de donde mana el misterioso Nilo, uno de los ríos más largos y caudalosos de la Tierra, ha excitado desde muy antiguo la curiosidad e imaginación de hombres de ciencia, viajeros y geógrafos. Pero fue necesario esperar al siglo XIX para tener un conocimiento fiel y preciso del origen del Nilo. En 1879, dos temerarios aventureros, militares geógrafos británicos, el capitán Richard Francis Burton y su asistente, el capitán Speke, obtuvieron licencia y recursos económicos de la Real Sociedad Geográfica de Londres para llevar a cabo su expedición. La presente obra es un extracto de los numerosos diarios del capitán Burton sobre aquel viaje, y en ella nos describe, desde el punto de vista siempre sorprendido y curioso del viajero, las peripecias, las dificultades (fiebres, ataques indígenas, desiertos), los diferentes paisajes de las selvas vírgenes, así como los ritos y costumbres de los pueblos africanos que iban encontrando en el largo y tortuoso itinerario de aquel viaje.

El corazón de las tinieblas - Joseph Conrad (1899):
Tejida en torno a una anécdota mínima. El viaje que por el río Congo hace Marlow para relevar a , un agente comercial que se halla gravemente enfermo. Constituye una tensa reflexión moral acerca de la soledad y de la lucha del hombre en su enfrentamiento con las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Viaje a un mundo alucinatorio en el que las tinieblas de la jungla africana y la tenebrosidad de los instintos olvidados se funden armando una trampa inasible a cuyo poder de aniquilación acaban sucumbiendo los personajes. La actividad de la compañía, que dice ejercer una acción civilizadora, afectada por una ambición desatada se convierte en depredación. Kurtz resulta ser un personaje misterioso al que los nativos idolatran como si fuera un dios, pero parece haber caído en una locura bestial.

Memorias de África - Isak Dinesen (1937):
«Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong». Como todos los libros inmortales, éste de Isak Dinesen lo es desde la primera línea. Los recuerdos africanos de la danesa Karen Blixen, de soltera Karen Christentze Dinesen nos deslumbran en Memorias de África. Aventurera colonial, Isak Dinesen, va a adquirir con la fortuna familiar una plantación de café en Kenia, no lejos de la capital, Nairobi. Estamos en el año 1912 y una mujer no puede andar por el mundo sin un marido, de modo que Isak Dinesen pacta casarse con el barón Bror Blixen, a quien no ama. La boda se celebrará en Mombasa recién llegada Karen Dinesen al África británica para convertirse en la baronesa Blixen. El matrimonio se saldó pronto con una enfermedad venérea que arrastrará la escritora durante toda su vida, lo que no fue obstáculo para que entrase en escena el explorador inglés Denys Finch-Hatton, que moriría trágicamente. Con Finch-Hatton compartirá Dinesen además de la pasión, en la tradición oral del continente negro y para él inventará muchas de sus historias. «Denys, que vivía principalmente a través del oído, prefería escuchar un cuento a leerlo; cuando llegaba a la granja me preguntaba: ¿Tienes algún cuento?», escribirá en sus memorias. Durante los últimos años en Dinamarca, en la casa familiar de Rungstedllund, conservaba en su cuarto un mapa de la granja de Ngong Hills y una fotografía de su amor muerto, Finch-Hatton. Todas las noches miraba el mapa y la fotografía, abría la puerta del jardín que daba al sur y se quedaba allí quieta, de regreso a África.

El jardinero fiel - John le Carré (2001):
Cerca del lago Turkana, en el norte de Kenia, Tessa Quayle, una mujer joven y bella, es asesinada. Su supuesto amante africano y compañero de viaje, un médico al servicio de una ONG, ha desaparecido del escenario del crimen. El marido de Tessa, Justin, aficionado a la jardinería y diplomático destinado en la embajada británica de Nairobi, emprende su particular odisea para descubrir a los asesinos y sus motivos. Sus indagaciones lo llevan al Foreign Office de Londres, a varios países de Europa, a Canadá y de nuevo a África, a lo más profundo del sur de Sudán, y por último al lugar mismo en que Tessa murió. En el camino encontrará terror, violencia, situaciones cómicas, conspiraciones e información. Pero su mayor descubrimiento será la mujer a la que apenas tuvo tiempo de amar.

Las minas del rey Salomón - Henry Rider Haggard (1885):
A finales del siglo XIX, Haggard colocó en las tierras de África, en parte inexploradas, a Allan Quatermain, el cazador de elefantes, enrolado en un viaje erizado de dificultades en busca de las portentosas minas del rey Salomón. Una sucesión de peligros, ocasionados por la naturaleza, las fieras o los nativos —que no entienden la idolatría de los blancos por las piedras— se interpondrá en su camino. De todo esto surge una pregunta esencial: si la “civilización“ materialista y obsesionada por el dinero no será en el fondo más salvaje que esta tribus belicosas perdidas en el corazón de la selva. Esta novela está considerada como la génesis del género literario sobre mundos perdidos.

Relatos africanos - Doris Lessing (1964):
[African Stories] Recogen una serie de historias en las que evoca los años vividos en Rodhesia del Sur, experiencia que marcó profundamente su personalidad y su obra, y que la familiarizó con el continente africano y con su gente. Los relatos, que corresponden a distintos momentos de su vida y revelan la amplia variedad de registros de su temperamento y sensibilidad, reflejan una moderna visión crítica sobre ese continente desdichado, en la cual juega un papel importante la propia visión de los colonizados. En ciertos relatos es particularmente notable el rol sinfónico coral que juegan los campesinos nativos, impotentes en la mayoría de los casos para impedir el continuo y creciente expolio, pero subrayando con sus actitudes hoscas, su amarga rebeldía oculta.


✦ Eurocentrismo: Durante los siglos XIX y XX, la literatura occidental producida sobre África reflejó las dinámicas del imperialismo de la época. Muchas de estas obras perpetuaron una visión en la que el continente era un espacio en blanco, salvaje o moralmente inferior, sirviendo como justificación ideológica para la "misión civilizadora" europea. Novelas con visión eurocentrista o justificaciones del colonialismo. Estas obras sitúan al hombre blanco como el héroe legítimo, el portador del orden o el dueño natural del territorio, minimizando o ignorando la historia y las estructuras sociales de las poblaciones locales: Las minas del rey Salomón (1885) – H. Rider Haggard: Inauguró el género del "mundo perdido". A través del cazador Allan Quatermain, la novela exalta el espíritu aventurero del Imperio Británico y presenta el territorio africano como un gigantesco cofre de tesoros esperando ser reclamado y administrado por la superioridad técnica y moral del hombre blanco. Memorias de África (1937) – Isak Dinesen (Karen Blixen): Aunque escrita con una prosa lírica y un afecto genuino hacia sus sirvientes y la tierra, la obra posee un profundo tono paternalista y eurocéntrico. Blixen describe a los nativos de Kenia con analogías del reino animal o como niños ingenuos que necesitan la guía, protección y arbitrio de los terratenientes europeos. Tarzán de los monos (1912) – Edgar Rice Burroughs: Es un exponente claro de la supremacía racial e intelectual anglosajona. Tarzán, un aristócrata inglés abandonado de bebé en la selva, se convierte por derecho genético en el "rey" de la naturaleza africana, demostrando una superioridad intrínseca no solo sobre los animales, sino sobre las tribus nativas, que son retratadas como supersticiosas, caníbales o incapaces de dominar su entorno. Novelas que inciden en aspectos negativos (Retraso, Salvajismo y Superstición): Estas narrativas utilizaron el escenario africano como un espejo de los miedos atávicos de Occidente o como la antítesis de la civilización, proyectando estereotipos de barbarie y primitivismo: El corazón de las tinieblas (1899) – Joseph Conrad: Aunque la novela funciona como una crítica feroz a la crueldad económica y la hipocresía del rey Leopoldo II en el Congo, incide de forma radical en la imagen de África como el epicentro del salvajismo. El célebre escritor nigeriano Chinua Achebe denunció la novela en 1975 argumentando que Conrad reduce el continente a un "campo de batalla metafísico" deshumanizado, donde los africanos no tienen voz propia (emiten gruñidos o gritos indescifrables) y la selva es una fuerza maligna que disuelve la cordura y la moral del hombre civilizado (encarnado en Kurtz). Mister Johnson (1939) – Joyce Cary: Ambientada en Nigeria, presenta a un joven contable africano que intenta adoptar las costumbres británicas de forma exagerada y cómica. La novela fue muy criticada por los intelectuales africanos por retratar a los locales como seres infantiles, carentes de profundidad emocional, atrapados en la superstición y propensos a la violencia irracional si carecen de supervisión colonial. Un viaje a las regiones equinocciales / Crónicas de exploración del siglo XIX: Si bien son cuadernos de viaje e informes geográficos reales (como los de Henry Morton Stanley o Sir Richard Francis Burton), sus relatos se publicaron y comercializaron en Europa con una estructura puramente novelística. En ellos abundaban descripciones explícitas de retraso tecnológico, ritos sangrientos y "mentes sumidas en la oscuridad de la superstición", con el fin de convencer a la opinión pública europea de la urgente necesidad de la intervención colonial y misionera. Como respuesta directa a esta tradición eurocéntrica, en la segunda mitad del siglo XX surgió la literatura africana moderna. Obras maestras como Todo se derrumba (1958) de Chinua Achebe se escribieron precisamente para contrarrestar los retratos coloniales ingleses, demostrando que antes de la llegada de los europeos, las sociedades africanas ya poseían sistemas de justicia complejos, una rica cultura y una profunda filosofía de vida.

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