Canarias  |  Náutica  |  Arquitectura  |  Historia  |  Clásicos  |  Ciencia  |  Infantil

 

 

     
 

La prensa en el siglo XX:
El periodismo en tiempo de guerra:
Durante la Primera Guerra Mundial los periodistas colaboraron con el ejército y difundieron entre la población falsas historias heroicas, con el fin de mantener el entusiasmo de la retaguardia y fomentar el odio entre los contrincantes. La población europea descubrió el engaño al terminar la guerra y los lectores, conscientes de que habían sido manipulados, perdieron la confianza en los medios escritos. En el periodo de entreguerras surgieron totalitarismos en distintos países occidentales (nazismo alemán, fascismo italiano, comunismo ruso etc...) Se establecieron dos modelos de información diferentes, el de estos Estados totalitarios que hicieron de la propaganda uno de los medios fundamentales de su organización y controlaron todos los resortes del sistema informativo (la prensa, la radio, el cine, los libros, las artes, la educación... se sometían a los fines del partido en el poder); y el de los territorios libres, como Inglaterra, en los que pervivió el modelo liberal, que reconocía la libertad de expresión.

    Goebbels:
    Ambicionaba ser ministro de Cultura pero no logró ser ministro del primer gabinete. Tras no lograr la mayoría absoluta en las elecciones de 1933 Hitler ideó la creación de un organismo encargado de la educación y propaganda a gran escala. Goebbels fue nombrado ministro para la Ilustración Pública y Propaganda. El papel del nuevo ministerio, que estableció sus oficinas en el Palacio de la Orden de San Juan (el Ordenspalais) frente a la Cancillería del Reich, era centralizar el control de todos los aspectos de la vida cultural e intelectual de los alemanes. Un objetivo no mencionado públicamente era aparentar ante otras países que el NSDAP tenía el apoyo absoluto y apasionado de toda Alemania. Una de las primeras producciones de Goebbels fue la escenificación del Día de Potsdam, la ceremonia de traspaso de poder de Hindenburg a Hitler. Goebbels redactó el decreto de Hitler en el que autorizaba la estrategia contra el capitalismo judío para contrarrestar el «hostigamiento internacional» del Congreso Judío Estadounidense.

Durante la Segunda Guerra Mundial también se utilizaron los medios de información -prensa y radio- con fines propagandísticos: Hitler recurrió a la llamada propaganda mecanicista, basada en la idea de que ante un determinado estímulo, las poblaciones iban a tener una misma respuesta. Durante el periodo, todos los diarios de masas de estos países, estuvieron marcados por la propaganda: utilizaron técnicas, fórmulas y trucos de persuasión; la terminología propagandística lo impregnaba todo, incluso las secciones de entretenimiento. Debido a la competencia de los nuevos medios como el cine, la radio y la televisión, se desarrolló el fotoperiodismo. Los periódicos incluyeron en sus páginas la imagen fotográfica que ya no era un mero adorno, sino un lenguaje alternativo. Los medios se utilizaron como válvulas de escape de la realidad circundante : ofrecían un 90% de entretenimiento y un 10 % de información amena y pretendían alejar al lector de sus problemas diarios. España no quedó fuera de las tendencias generales de la prensa en Europa. La influencia de la propaganda en los medios impresos se acentuó, debido a las circunstancias históricas de nuestro país que vivió en estos años una guerra civil. Durante la contienda, tanto en la zona republicana como en la nacional se instituyeron organismos oficiales dedicados exclusivamente a la propaganda (El ministerio de propaganda en la zona republicana y la Delegación de prensa y propaganda en la nacional).

El periodismo tras la segunda guerra mundial:
Tras la segunda guerra mundial los Estados vieron la necesidad de intervenir en el sector informativo. Los vencedores aprendieron de la guerra que los medios debían cumplir una función social de servicio público. Se desarrolló entonces la teoría de la responsabilidad social de los medios. Desde 1945 a 1970 se vive una etapa de expansión económica que repercute en el desarrollo del sector informativo. Los Estados defienden la libertad de expresión y, al mismo tiempo, establecen normas de control de los medios. Paralelamente, se convierten en dueño de diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión públicas. El negocio informativo crece y las empresas de información aumentan su poder. Esto favorece la concentración de los medios (cada vez menos empresas son dueñas de más medios), a pesar del control de los Estados que promulgan leyes antimonopolio. Junto al periodismo escrito, a medida que avanza el siglo, se desarrolla el periodismo en la radio y la televisión. Existen medios de calidad o de élite como El Times, El ABC, Le Monde, La BBC... que cultivan la objetividad informativa ; y medios de masas cuya función primordial sigue siendo el entretenimiento.

Las últimas tendencias de la prensa:
En el año 70 se inicia una crisis que da entrada a la sociedad de información en la que estamos inmersos. El desarrollo de las nuevas tecnologías afecta a todos los medios de comunicación. Se acentúa la tendencia a la concentración de emisores. La información, cada vez más, se convierte en un fenómeno supranacional y hay un claro predominio de las agencias y cadenas de televisión americanas. Muchos Estados que mantenían medios públicos los privatizan dejándolos en manos de grandes grupos empresariales. Cada vez cobra mayor importancia el mercado audiovisual de modo que los diarios se contagian de la fuerza de lo icónico: los medios, incluso los de élite incorporan cada vez más la imagen y el color ; aparecen nuevos géneros visuales, como la infografía y, por contagio de televisión, se incluyen, hasta en los periódicos más serios, contenidos rosas. En España, tras la transición democrática, la prensa experimenta un importante auge con la aparición de publicaciones de todo tipo. Además de periódicos con historia, como el ABC o La Vanguardia, aparecen otros nuevos como El País o El Mundo que se convierten enseguida en sólidas empresas de comunicación y grupos de poder. Uno de los atractivos de estos medios es la nómina de redactores y colaboradores entre los que se cuentan los más importantes escritores de nuestro tiempo : Gala, Cela, Umbral, Delibes, Torrente Ballester, García Márquez, etc.

El Artículo 20 de nuestra Constitución:
1. Se reconocen y protegen los derechos : a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. c) A la libertad de cátedra d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho de cláusula de conciencia y el secreto profesional en el ejercicio de estas libertades. 2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. 3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España. 4. Estas libertades tienen su límite en el respeto al los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. 5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial. (Natalia Bernabeu Morón. Extracto del artículo Breve historia de la prensa)

 

 

[ Inicio | | Canarias | Literatura | La Palma: Historia | La Palma | Filosofía | Historia | Náutica | Ciencia | Clásicos ]