Goebbels:
El 1 de mayo de 1933, una fecha tradicionalmente conmemorada por comunistas y socialdemócratas, fue transformado en un día festivo del NSDAP. En lugar de los eventos habituales, Goebbels organizó una gran reunión del partido en la pista de aterrizaje Tempelhof en Berlín. Al día siguiente, las SA y las SS disolvieron forzosamente las organizaciones sindicales y fue creado el Frente Alemán del Trabajo para asumir la función de estas. «Somos los amos de Alemania», comentó en su diario de 3 de mayo. Menos de dos semanas más tarde, el 10 de mayo, pronunció un discurso durante una quema de libros en la capital. Entretanto, el NSDAP aprobó leyes para discriminar a los judíos y sacarlos de la sociedad alemana. La ley para la restauración del servicio civil profesional, aprobada el 7 de abril de 1933, obligó a los ciudadanos no arios a retirarse de la jurisprudencia y administración pública. Pronto, una legislación similar privó a los judíos del ejercicio de otras profesiones. Los primeros campos de concentración nazis (creados inicialmente para albergar a disidentes políticos) se fundaron poco después de que Hitler llegara al poder. En un proceso denominado Gleichschaltung («coordinación»), el Partido Nazi estableció un control totalitario sobre la sociedad y el comercio del país: las organizaciones civiles, incluidos los grupos agrícolas, organizaciones de voluntarios y clubes deportivos, tuvieron que remplazar a sus líderes por simpatizantes nazis o miembros del partido. Para junio de 1933, prácticamente las únicas organizaciones que no estaban bajo control del NSDAP eran el Reichswehr y las iglesias.
El 4 de octubre de 1933, en un intento de manipular a la clase media y cambiar la opinión popular, el gobierno promulgó la Schriftleitergesetz («ley de redactores»), que se convirtió en la piedra angular del control de la prensa popular. Basada en cierta medida en el sistema creado por Mussolini, la ley definía a un Schriftleiter o redactor como cualquier persona que escribe, edita o compila textos o ilustra material para su publicación en serie. Estas personas eran elegidas según criterios vivenciales, educativos y raciales. La ley obligaba a los periodistas a «regular su trabajo con el nacionalsocialismo como filosofía de vida y como una concepción del gobierno». La prensa fue controlada de manera indirecta, pero eficaz. En primer lugar, desapareció toda la prensa política no nacionalsocialista. Los periódicos civiles y religiosos cesaron su publicación o fueron absorbidos por el NSDAP. Para la cobertura de noticias a nivel nacional se fundó la Agencia de Noticias de Alemania (Deutsches Nachrichtenbüro) en 1933. El Frankfurter Zeitung tuvo una relativa libertad a las restricciones hasta 1943. A finales de junio de 1934, varios altos funcionarios de las SA y opositores al gobierno, incluyendo Gregor Strasser, fueron arrestados y asesinados en una purga conocida posteriormente como la «noche de los cuchillos largos». Goebbels estuvo presente en la detención de Ernst Röhm, el líder de las SA, en Múnich. El 2 de agosto de 1934, falleció el presidente Hindenburg. En un programa radial, Goebbels anunció que los cargos de presidente y canciller habían sido combinados y que Hitler había sido nombrado formalmente como Führer und Reichskanzler («Guía y Canciller del Reich»).
Funciones del ministerio:
El ministerio de Propaganda se organizó en siete departamentos: administración y asuntos legales; concentraciones de masas, salud pública, juventud y raza; radio; prensa nacional y extranjera; películas y censura cinematográfica; arte, música y teatro; y, protección contra la propaganda contrarrevolucionaria (tanto nacional como extranjera). El estilo de liderazgo de Goebbels era estrepitoso e impredecible. Era inconstante, tomaba decisiones contradictorias y apoyaba muy pocas veces a sus asociados principales. Según Longerich, era un jefe difícil y le gustaba regañar a su personal en público. La revista Life publicó en 1938 que a Goebbels «no le agradaba la gente, a nadie le simpatizaba, [pero] administró el departamento nazi muy eficientemente». La Reichsfilmkammer (Cámara de Cine del Reich) fue creada en junio de 1933 y decretó que todos miembros de la industria cinematográfica alemana debían unirse a ella. Goebbels promovió el desarrollo de películas con inclinaciones nazis y las que contenían mensajes subliminales o manifiestos de propaganda. Bajo el auspicio de la Reichskulturkammer (Cámara de Cultura del Reich), creada en septiembre, Goebbels añadió subcámaras adicionales para los campos de la radiodifusión, las bellas artes, la literatura, la música, la prensa y el teatro. Al igual que en la industria del cine, todo aquel que deseara mantener una carrera en estos campos tenía que ser miembro de la cámara correspondiente. De esta manera, cualquier persona cuyas opiniones eran contrarias al gobierno podría ser excluida de trabajar en el campo elegido y así ser silenciado. Además, exigió que los periodistas (entonces considerados empleados del Estado) demostraran ascendencia aria desde el año 1800 y, si estaban casados, el mismo requisito se aplicaba al cónyuge. A los miembros no se les permitía salir del país por razones laborales sin el permiso previo de su cámara. Se estableció un comité de censura de libros y no se podían reeditar y republicar obras a menos que estuvieran en la lista blanca. Se aplicarían regulaciones similares a las bellas artes y el entretenimiento; incluso fueron censuradas actuaciones de cabaré. Muchos artistas e intelectuales huyeron del país en los años anteriores a la guerra porque no aceptaron trabajar bajo estas restricciones.
Goebbels estaba muy interesado en dominar la radio, que para entonces era un nuevo medio de comunicación de masas. A veces conseguía el control de las estaciones de radio en todo el país a través de la Reichs-Rundfunk-Gesellschaft (Sociedad de Radiodifusión del Reich) desde julio de 1934, incluso bajo protesta de los gobiernos de las entidades federativas —especialmente Prusia, dirigida por Göring—. Goebbels exigió a los fabricantes producir receptores domésticos más baratos, llamados Volksempfänger o «receptor del pueblo», y para 1938 ya se habían vendido casi diez millones de estos aparatos. Los altavoces era colocados en zonas públicas, fábricas y escuelas para que las emisiones más importantes del NSDAP fueran escuchadas en vivo por casi toda la población. El 2 de septiembre de 1939 (un día después del inicio de la guerra), Goebbels y el Consejo de Ministros declararon que era ilegal escuchar emisoras radiales de países enemigos. La difusión de noticias para emisoras extranjeras podría ser castigada con la muerte. Albert Speer, el arquitecto de Hitler y ministro de Armamento y Guerra, dijo años después que el gobierno nazi «utilizó todos los medios técnicos posibles para dominar su propio país. A través de dispositivos técnicos, como la radio y el altavoz, 80 millones de personas fueron privadas de pensamiento independiente».
Goebbels era considerado un «magnate de los medios» y prácticamente dominó todos los medios de comunicación. Según él, podía controlar lo que leía, escuchaba y veía el pueblo alemán. Leonard W. Doob, profesor emérito de psicología de la Universidad de Yale, menciona que Goebbels aplicó 19 principios para sus políticas totalitarias y de manipulación en los alemanes. Un elemento importante de esta propaganda fue Hitler, quien era glorificado como un líder heroico e infalible y como el centro de un culto a la personalidad. Muchas de estas producciones eran improvisadas, pero algunas contaban con escenarios gestionados por el aparato propagandístico de Goebbels. La adulación a Hitler era el centro del mitin de Núremberg de 1934, donde sus movimientos corporales fueron coreografiados minuciosamente. El mitin fue el tema de la película El triunfo de la voluntad, parte de una serie de películas de propaganda dirigidas por Leni Riefenstahl. Ganó la Medalla de Oro en el Festival de Cine de Venecia de 1935. Ese año, en el congreso del NSDAP en Núremberg, Goebbels dijo que el bolchevismo era una «declaración de guerra de los subhumanos extranjeros dominados por judíos contra las expresiones culturales». Un año más tarde, las SS fueron transformadas en una «organización de lucha antibolchevique».
También estuvo involucrado en la planificación escenográfica de los juegos olímpicos del verano de 1936, que se celebraron en la capital. En esta época tuvo un breve romance con la actriz checa Lída Baarová, a quien siguió viendo hasta 1938. Otro proyecto importante fue la llamada «Exposición de Arte Degenerado» (Die Ausstellung „Entartete Kunst“), organizada por Goebbels y que se desarrolló en Múnich de julio a noviembre de 1937. La exposición resultó muy popular y atrajo a más de dos millones de visitantes. Una exposición de música degenerada tuvo lugar el año siguiente. No obstante, Goebbels estaba decepcionado por la poca calidad en el arte, cine y literatura nacionalsocialistas. Para entonces muchos periodistas, escritores, artistas, músicos, cineastas y dramaturgos se habían exiliado, mientras que otros trataron de adaptarse o se retiraron en una «emigración interior».
Sometimiento de las iglesias cristianas.
[Culto e instituciones religiosas:]
En 1933, Hitler firmó el llamado Reichskonkordat, un tratado con la Santa Sede que obligaba al gobierno respetar la independencia de las instituciones católicas y prohibía la participación del clero en la política. Sin embargo, el gobierno continuó interviniendo a las iglesias cristianas y tratando de debilitar su influencia en la sociedad. Entre 1935 y 1936, cientos de sacerdotes, monjas y líderes laicos fueron arrestados por cargos de contrabando de dinero o crímenes sexuales. Goebbels difundía supuestas pruebas en cada declaración a la prensa y describía cada caso de la peor manera posible. Se impusieron restricciones a las reuniones públicas, las publicaciones católicas eran censuradas, obligaron a los colegios católicos a reducir la formación religiosa y los crucifijos fueron retirados de los edificios estatales. Hitler dudaba si la lucha contra las iglesias (Kirchenkampf) debía ser una prioridad, aunque sus frecuentes comentarios incendiarios sobre el tema eran suficientes para convencer a Goebbels de intensificar su trabajo en la primera mitad de 1937. En febrero de ese año, después de una conversación con Heinrich Himmler y Wilhelm Stuckart, Goebbels dijo que «Kerrl [ministro de Asuntos Eclesiásticos] quiere conservar la Iglesia, [pero] queremos liquidarla» (esta era una reacción a las políticas moderadas y cooperacionistas de Hanns Kerrl con las iglesias protestantes).
Goebbels pertenecía a una facción liderada por Rosenberg y Bormann dentro del Partido Nazi que promovía el anticlericalismo radical. El plan fudamental del grupo era la persecución del clero alemán y, sobre la «cuestión de la Iglesia», Goebbels consideró que entre el cristianismo y la ideología nazi existía una «oposición irresoluble». Parte de estos argumentos eran compartidos por Adolf Hitler, quien también no asistía a misa ni se confesaba, pero que no había abandonado oficialmente esa religión. En la lucha por el poder contra la influencia de las iglesias, los nazis intentaron establecer una «tercera denominación», llamada cristianismo positivo (positives Christentum), con el propósito de remplazar a las iglesias establecidas y reducir su autoridad. Algunos historiadores argumentan que esto fue un intento de comenzar un culto de adoración mesiánica de Hitler. No obstante, en una entrada del diario del 28 de diciembre de 1939, Goebbels menciona: «El Führer rechaza apasionadamente cualquier idea de fundar una religión, [porque] no tiene la intención de convertirse en sacerdote. Su único papel es el de político».
En respuesta a la persecución, el papa Pío XI publicó la encíclica Mit brennender Sorge (Con ardiente inquietud) sobre la situación de la Iglesia católica en Alemania y denunciaba la hostilidad sistemática del gobierno nazi. Se leyó en el Domingo de Pasión de 1937 en miles de templos católicos de ese país.Goebbels aumentó la represión y propaganda contra los católicos en las semanas posteriores a la publicación. El 28 de mayo, en un discurso frente a 20.000 miembros del partido en Berlín y transmitido por radio, arremetió contra la Iglesia católica y dijo que era una «institución moralmente corrupta». Como resultado de la campaña difamatoria, la matrícula en las escuelas confesionales se redujo drásticamente y, en 1939, estas instituciones se disolvieron o se transformaron en instalaciones públicas. El acoso, las amenazas de encarcelamiento y los «juicios de inmoralidad» hicieron que el clero fuera más cauteloso en sus críticas contra el gobierno. Sin embargo, Hitler ordenó una reducción progresiva de la lucha contra la iglesia a finales de julio de 1937.
Días después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Goebbels aplicó una intensa presión sobre las iglesias para que expresaran apoyo al esfuerzo de guerra y la Gestapo restringió la libertad de culto y asociación durante semanas. Aunque las iglesias alemanas cumplieron con las órdenes en los primeros dos años, en 1941 —ante la expansión de la guerra en el frente oriental— las agresiones reaparecieron.264 Los monasterios y conventos fueron atacados y se expropiaron muchas propiedades eclesiásticas. Los jesuitas fueron uno de los principales afectados. Algunos historiadores critican que la Iglesia católica nunca excomulgó a los políticos nazis de alto rango por estos hechos hostiles antes y durante la guerra; también mencionan que el caso de Goebbels fue más polémico porque su esposa era protestante y divorciada. Sin embargo, la monja estadounidense Margherita Marchione, estudiosa de la obra de Pío XI, asegura que los líderes nazis incurrieron automáticamente en excomunión speciali modo por «impedir el ejercicio de la jurisdicción eclesiástica» —según los cánones 2332 y 2343— y, por tanto, no era necesaria la condena pública del romano pontífice.
Primeros años de la Segunda Guerra Mundial:
Caricatura satírica francesa sobre las contradicciones de los líderes nazis: «El ario ejemplar... rubio como Hitler, delgado como Göring y alto como Goebbels».
En febrero de 1933, Hitler anunció sus intenciones de rearmar el ejército, aunque al principio de manera clandestina ya que eso se consideraba una violación del Tratado de Versalles. Apenas un año después, en 1934, comunicó a sus subordinados militares que 1942 era la fecha límite para iniciar una guerra en Europa Oriental.
Años más tarde, Hitler puso su atención en Austria y comentó a Goebbels que anexionaría ese país «por la fuerza» si fuese necesario, no solo por motivos ideológicos, estratégicos y militares, sino también para intereses económicos, pues ese país tenía importantes reservas de oro y divisas, mano de obra y materias primas. El 12 de febrero de 1938, el canciller Kurt Schuschnigg se reunió con Hitler en Berchtesgaden en un intento de evitar una invasión militar. Hitler presentó a Schuschnigg un conjunto de demandas que incluían el nombramiento de simpatizantes nazis en posiciones importantes dentro del gobierno austríaco y que Arthur Seyß-Inquart fuese nombrado ministro de Seguridad Pública y con un control ilimitado de la policía y el ejército. A cambio, Hitler ratificaría públicamente el acuerdo austroalemán del 11 de julio de 1936 y reconocería la independencia de Austria. Schuschnigg cedió a las condiciones de Hitler debido a las constantes amenazas de que los nazis austríacos provocarían una guerra civil. El 9 de marzo de 1938, en un esfuerzo por preservar la soberanía del país, Schuschnigg programó un referéndum sobre la unión política con Alemania (Anschluß) para el 13 de marzo y, para asegurar una gran participación, legalizó a los socialdemócratas y sindicatos, anteriormente proscritos.
Goebbels aprovechó esta oportunidad para hacer campaña masiva a favor de la unificación y legitimar el proceso electoral a nivel local e internacional, a pesar de los métodos brutales que las SS emplearon contra la oposición. En una conferencia de prensa, afirmó que gran parte de los austríacos solicitaba que las tropas alemanas sofocaran los disturbios en las ciudades, pero esto fue desmentido por Schuschnigg. El 11 de marzo, el gobierno austríaco cayó ante las presiones alemanas debido a las revueltas y el intento fallido por anular el referéndum. El presidente Wilhelm Miklas y el canciller Schuschnigg renunciaron, pero esto no evitó que la Wehrmacht cruzara la frontera y ocupara militarmente Austria, aunque sin encontrar resistencia entre la población. El proceso electoral se llevó a cabo en la fecha prevista y su resultado (99,75% apoyó la unificación) fue una victoria festejada por Hitler.
Goebbels trató de cumplir agresivamente las políticas expansionistas de Hitler. Al momento de la reocupación de Renania en 1936, resumió su postura en su diario: «[Ahora] es el momento de actuar. ¡La fortuna favorece a los valientes! El que no se atreve no gana».277 En los días previos a la crisis de los Sudetes en 1938, Goebbels tomó la iniciativa y de nuevo utilizó la propaganda para generar simpatía entre los alemanes de los Sudetes mientras desprestigiaba al gobierno checoslovaco. Aun así, era consciente de que había un creciente «pánico a la guerra» en Alemania y en julio ordenó a la prensa que redujera el uso de propaganda en las publicaciones. En 1938, después de que las potencias occidentales se adhirieron a las demandas de Hitler relativas a Checoslovaquia, Goebbels redirigió rápidamente su aparato propagandístico contra Polonia. A partir de mayo, orquestó una campaña contra ese país con historias sobre supuestas atrocidades contra los alemanes étnicos en Danzig y otras ciudades. Sin embargo, fue incapaz convencer a la mayoría de la población alemana de apoyar la idea de un nuevo conflicto bélico. En secreto dudaba si era prudente arriesgarse a una guerra prolongada contra Francia y el Reino Unido si atacaba Polonia.
Cuando Hitler consiguió la neutralidad de la Unión Soviética en el pacto de no agresión del 24 de agosto de 1939, Goebbels lo consideró una «jugada brillante». Después de comenzar la invasión de Polonia, empleó su ministerio de Propaganda y las oficinas del Reich para controlar el acceso a la información a nivel nacional. El 3 de septiembre, el día en que se enteró de que el Reino Unido había declarado la guerra a Alemania por atacar Polonia, escribió en su diario que el gobierno británico parecía un «caniche ahogado» (begossener Pudel).285 Sin embargo, este entusiasmo desapareció porque Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores, desafiaba constantemente su jurisdicción sobre la difusión de propaganda a nivel internacional.I El jefe de prensa de ese ministerio, Paul Karl Schmidt, se responsabilizó de las conferencias de prensa diarias ante los periodistas extranjeros.286 287 Hitler decidió no posicionarse sobre el tema, por lo que la discordia entre los dos ministros continuó durante varios años más, hasta el final de la guerra. Goebbels no participó en la toma de decisiones militares ni estuvo al tanto de las negociaciones diplomáticas hasta después del estallido de la contienda.
El ministerio de Propaganda se hizo cargo de las corporaciones radiodifusoras de los países ocupados inmediatamente después de la rendición. Los oficiales nazis ordenaron a los locutores de estas corporaciones a transmitir mensajes preparados como una forma de ganarse la confianza de los ciudadanos. La mayoría de los medios de comunicación, tanto a nivel nacional como en los países conquistados, fueron controlados por Goebbels y su ministerio. El Servicio Interior, el Programa de las Fuerzas Armadas y el Servicio Europeo eran controlados rigurosamente: desde la información que se les permitía difundir hasta la música que empleaban. Continuaron las transmisiones de mítines, discursos y manifestaciones de NSDAP, se emitían discursos antes de las trasmisiones de radio y se exhibían cortometrajes de propaganda usando 1.500 camionetas de cine móvil. Hitler hizo menos apariciones públicas y locuciones mientras avanzaba la guerra, por lo que Goebbels poco a poco se convirtió en la voz del régimen para el pueblo alemán. A partir de mayo de 1940, escribía muchos editoriales que se publicaban en Das Reich y eran leídos en la radio. Tuvo mucho éxito y la circulación del periódico aumentó a 1,4 millones de copias en 1944. Goebbels descubrió que las películas eran el medio de propaganda más eficaz, después de la radio. Ante su insistencia, la mitad de las producciones cinematográficas alemanas en tiempo de guerra tenían como temática la propaganda (en particular, sobre el antisemitismo) y el belicismo (relataban hazañas históricas y eventos recientes de la Wehrmacht). La fuente oficial de información sobre los acontecimientos de guerra era el boletín diario de la Wehrmacht (creado por Hitler) que colaboraba estrechamente con el ministerio de Propaganda.
Goebbels se preocupó por el ánimo y los esfuerzos de la población en el ámbito interno. Creyó que si la población se involucraba en el esfuerzo de guerra, mayor sería su moral. Por ejemplo, inició un programa para recoger ropa de invierno y equipo de esquí para las tropas en el frente oriental. También, implementó cambios para conseguir más «material de entretenimiento» en la radio y cine producidos para el público. A finales de 1942, decretó que las películas debían contener 20% de propaganda y 80% de entretenimiento ligero. En su papel como Gauleiter de Berlín, afrontó la escasez cada vez más grave de artículos de primera necesidad, como alimentos y ropa, así como el racionamiento de cerveza y tabaco, que eran importantes para mantener los ánimos. Hitler sugirió diluir la cerveza y disminuir la calidad de los cigarrillos de manera que fueran más baratos de producir, pero Goebbels rechazó la idea y dijo que los cigarrillos ya eran de baja calidad y era imposible hacerlos peor.
[Derrotas militares:]
Mediante sus campañas de propaganda, trabajó duro para conservar un nivel adecuado de moral en la población sobre la situación militar —según él, ni demasiado optimista ni demasiado nefasto—. Durante este período ocurrieron una serie de derrotas militares —el ataque de mil bombarderos sobre Colonia (mayo de 1942), la victoria aliada en la segunda batalla de El Alamein (noviembre de 1942) y, sobre todo, la desastrosa derrota en la batalla de Stalingrado (febrero de 1943)— que eran difíciles de presentar al público alemán,306 cada vez más cansado de la guerra y escéptico sobre si podían ganar. Días después, Goebbels intentó convencer nuevamente a Hitler que cambiara sus planes sobre los pueblos eslavos y con esto pretendía mejorar las condiciones de los soldados alemanes en territorio soviético. En su diario escribió: «[...] la consigna de que en oriente estamos luchando solo contra el bolchevismo —y no contra el pueblo ruso— facilitará en gran medida nuestra meta».
El 15 de enero de 1943, Hitler nombró a Goebbels como jefe del nuevo Comité de Daños por Ataque Aéreo, es decir que estaba a cargo de las defensas y los refugios de aviación civil en todo el país, así como la evaluación y reparación de edificios dañados.309 La defensa de zonas distintas de Berlín quedaba en manos de los Gauleiter locales y sus principales tareas se limitaban a proporcionar ayuda inmediata a los civiles afectados y utilizar la propaganda para mejorar el estado de ánimo de la población.
A principios de 1943, la guerra produjo una crisis laboral en todo el país. Hitler creó un comité con un representante del Estado, el ejército y el NSDAP, cada uno, en un intento por centralizar el control de la economía de guerra. Los miembros del comité fueron Hans Heinrich Lammers —jefe de la Cancillería del Reich—, el mariscal de campo Wilhelm Keitel —jefe del Alto Mando de la Wehrmacht—, y Martin Bormann —secretario personal de Hitler, que de facto dirigía al partido—. El comité tenía la intención de plantear soluciones de forma independiente sin pasar por la mesa de los distintos ministerios, pero el dictador nazi conservó su autoridad en las decisiones más delicadas. El mencionado organismo, anteriormente conocido como Dreierausschuß (Comité de los tres), se reunió once veces entre enero y agosto de 1943. Sin embargo, encontraron la resistencia de los ministros del gabinete de Hitler. Algunos ministros y otros políticos querían formar parte del comité, pero fueron excluidos. Al considerarlos una amenaza, Goebbels, Göring y Speer se aliaron para detenerlos. El «Comité de los tres» acabaría desapareciendo en septiembre de 1943.
Como respuesta a su exclusión del «Comité de los tres», Goebbels presionó a Hitler a crear políticas destinadas para una «guerra total» (totalen Krieg), como el cierre de empresas no esenciales para el esfuerzo de guerra, reclutamiento de mujeres en la fuerza laboral y de los hombres en ocupaciones previamente exentas en la Wehrmacht.17 Consideró que con esto aumentaría el poder militar en un 10 a 15 %, aunque no lo suficiente como para compensar la superioridad de los aliados. El 13 de enero de 1943, algunas de estas medidas fueron implementadas en un edicto, pero, para pesar de Goebbels, Göring exigió que sus restaurantes favoritos en Berlín permanecieran abiertos y Lammers forzó a Hitler a aceptar que las mujeres con hijos estuvieran exentas del servicio militar obligatorio, incluso si tenían a alguien que los cuidara. El 30 de enero, después de recibir una respuesta favorable en su discurso sobre el tema, Goebbels pensó que tenía el apoyo del pueblo alemán en su llamado a la guerra total. Su siguiente discurso, el Sportpalastrede del 18 de febrero de 1943, demandó al público a que se comprometiera con la guerra total como la única manera de «detener el ataque bolchevique y salvar al pueblo alemán de la destrucción». El mensaje tenía un fuerte elemento antisemita y dio a entender que el exterminio de los judíos ya estaba en marcha. El discurso fue filmado y transmitido en vivo en la radio, pero tuvo poco impacto en ese momento321 porque si bien Hitler estaba a favor de la guerra total no estaba dispuesto a cambiar los planes de los demás ministros. El descubrimiento de una fosa común de oficiales polacos que habían sido asesinados por el Ejército Rojo, durante la llamada masacre de Katyn de 1940, fue aprovechado en la propaganda de Goebbels para abrir una brecha entre los soviéticos y sus aliados occidentales.
(Extracto poco editado de Wikipedia)
https://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Goebbels#Ministro_de_Propaganda