El legado de la IIGM             

 

El legado de la II Guerra Mundial:
La II Guerra Mundial terminó con la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 y la de Japón el 14 de agosto de ese mismo año. En cifras, este conflicto sobrepasa a cualquier guerra jamás librada. 1.700 millones de personas de 61 países se vieron envueltas en una lucha llevada a cabo en la tierra, el mar y los cielos de Europa, el Extremo Oriente, el Sureste asiático, el norte de África y las islas del Pacífico. El combate dejó un rastro de masacre y destrucción sin paralelo en la historia del hombre. La II Guerra Mundial se llevó las vidas de 55 millones de soldados y civiles, y produjo incontables destrucciones materiales. Más allá de las aterradoras e insondables estadísticas, esta guerra dejó una huella indeleble en todos los aspectos de la vida humana y conformó la historia del mundo de posguerra. Para toda una generación, la II Guerra Mundial fue sencillamente “la guerra”. Dado lo mucho que la II Guerra Mundial ha marcado al planeta, es necesario algún grado de comprensión sobre ella para entender buena parte del presente. No obstante, la manera en que la gente entiende la guerra está afectada por su visión del mundo tras ella. La guerra fue mundial, mientras que los participantes sólo experimentaron algunos aspectos de ella, lo que hace únicas sus experiencias bélicas. Mientras que los japoneses denominan a la II Guerra Mundial la gran guerra de Asia Oriental, los chinos la llaman la guerra de Resistencia a la Agresión Japonesa. Para la mayor parte de los ciudadanos de la antigua Unión Soviética (URSS) sigue siendo la gran guerra Patriótica, mientras que los habitantes de las islas Salomón la conocen, simple y apropiadamente, como “la Gran Matanza”.

La política contemporánea y el trasfondo histórico también afectan a la visión actual de la guerra y por tanto a nuestra visión del mundo de la posguerra. Por ejemplo, los historiadores rusos suelen omitir o subestimar la importancia del desembarco de Normandía en 1944. Sin embargo, acentúan la importancia estratégica del Frente Oriental y las heroicas campañas del Ejército Rojo contra el III Reich. Los estadounidenses suelen ver el Día D como la campaña clave, dejando a un lado el papel crucial de la URSS en la victoria en Europa. En pocas palabras, los distintos enfoques sobre la II Guerra Mundial han dado lugar a diferentes interpretaciones históricas. Quizá el balance más ecuánime se encontraría en una aproximación global, que diera menor importancia a los enfoques nacionales o regionales y se concentrara en el legado de la guerra a escala mundial.

El precio de la guerra total:
El legado más inmediato de la II Guerra Mundial esta constituido por los daños materiales y los sufrimientos humanos que supuso. La I Guerra Mundial (1914-1918) estableció un modelo de guerra total que las naciones no tardaron en adoptar en este conflicto. Un concepto fundamental de la guerra total es la premisa de que la lucha se desarrolla entre sociedades y poblaciones enteras. Por tanto, la II Guerra Mundial hizo uso de enormes cantidades de recursos económicos y humanos. Por ejemplo, la movilización militar afectó a 110 millones de personas. Además la naturaleza del conflicto hizo que participara un número sin precedentes de mujeres y niños, a menudo de uniforme. En 1943 la Unión Soviética había alistado a 900.000 mujeres (un 8% de sus efectivos militares) en el Ejército Rojo. A medida que el III Reich se descomponía, Hitler llamó a filas a muchachos de hasta 12 años de edad para defender a su patria. La movilización de recursos humanos, las destrucciones materiales sin precedentes y la cifra escandalosa de bajas formaron parte del coste de la guerra. Durante su curso, poblaciones enteras se convirtieron en blancos legítimos y en 1945 habían muerto 55 millones de personas. Desapareció cualquier distinción entre el frente y la retaguardia, y más de la mitad de las bajas fueron civiles, víctimas de bombardeos, masacres y hambrunas. El régimen nazi decretó la aniquilación física de los judíos europeos y en el Holocausto perecieron más de 5 millones de ellos. La deportación por motivos étnicos y el traslado de prisioneros de guerra y mano de obra forzada dieron lugar a muchos millones de muertos más. La guerra total afectó también a la economía mundial. Al final de la guerra, Estados Unidos producía más de la mitad de los bienes y servicios del mundo. La guerra arrasó todas las regiones industrializadas del mundo salvo Norteamérica. Buena parte de Japón y Europa central y oriental fueron devastada: las ciudades cubiertas de ruinas por los bombardeos, las industrias y las vías de comunicación destrozadas, las vías fluviales estranguladas por los escombros. La producción agrícola cayó en picado y en Europa 45 millones de refugiados dependían de la ayuda americana para sobrevivir. Pero aunque pueda medirse su coste en vidas humanas, industrias y edificios, la guerra produjo mucho más que eso.

La Organización de las Naciones Unidas:
Otro legado de la II Guerra Mundial fue la creación de una nueva organización supranacional dedicada a la promoción de la paz, la cooperación y los derechos humanos. En 1945 los aliados, determinados a mantener una paz tan costosa de ganar, fundaron la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La ONU es una asociación de naciones soberanas que proporciona el mecanismo para mediar en conflictos internacionales y encontrar soluciones a los problemas que traspasen las fronteras y los medios de los estados nacionales. El documento fundacional de la organización, la Carta de las Naciones Unidas, era un tratado internacional que obligaba a los estados miembros a arreglar sus disputas por medios pacíficos. La responsabilidad principal en el mantenimiento de la paz y la seguridad recayó en el Consejo de Seguridad, formado por 15 países. Para hacer cumplir sus decisiones, el Consejo puede imponer sanciones económicas a los países que amenacen la paz. Puede enviar misiones de paz a las zonas en conflicto para interponerse entre los beligerantes o imponer un acuerdo de paz. Como último recurso, el Consejo puede autorizar a coaliciones de estados miembro a utilizar la fuerza para resolver un conflicto. La efectividad de los esfuerzos de la ONU a favor de la paz se ha debatido a menudo, pero la mayoría de los expertos admite que la ONU ha ejercido una influencia positiva sobre las vidas de muchas personas. A través de sus agencias especializadas, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), o el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la ONU pretende erradicar los principales problemas que afectan a la mayoría de la población. Las agencias de la ONU en todo el mundo combaten las epidemias y el hambre, luchan por los derechos de mujeres y niños, ayudan a los refugiados, ayudan a incrementar la producción agrícola y dan préstamos a los países en desarrollo. En los últimos diez años, por ejemplo, las agencias de la ONU potabilizaron el agua de regiones rurales en las que viven 1.300 millones de personas, ayudaron al establecimiento de programas de control de natalidad y erradicaron la viruela.

Justicia en Nuremberg y Tokio:
La II Guerra Mundial contribuyó también al desarrollo del Derecho internacional. Los aliados victoriosos determinaron llevar ante los tribunales a los responsables del estallido de la guerra y de muchas de sus atrocidades. Al final de la guerra los aliados acordaron formar tribunales militares internacionales en los que se juzgaron a los responsables de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y crímenes contra la paz. En los juicios de Nuremberg (celebrados en esa ciudad alemana desde noviembre de 1945 hasta octubre de 1946), los principales acusados eran los principales dirigentes del régimen nazi de entre los que habían sobrevivido. Otros como Adolf Hitler, el ministro de Propaganda Joseph Goebbels y el ministro del Interior Heinrich Himmler se habían suicidado para evitar ser juzgados. En Nuremberg también se juzgó a los industriales que se habían aprovechado de la mano de obra esclava y a médicos que habían experimentado con seres humanos. De los 22 convictos principales en Nuremberg, 12 fueron ejecutados. Los aliados occidentales establecieron otros tribunales especiales en sus zonas de ocupación y para 1960 habían juzgado y condenado a 5.000 criminales de guerra y ejecutado a 500. Los soviéticos también condenaron en juicios paralelos a otros 10.000 alemanes y ejecutaron a muchos de ellos. El Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra de Tokio (mayo de 1946-noviembre de 1948) sentenció a muerte a 7 de los 25 dirigentes japoneses juzgados por crímenes de guerra, entre ellos al primer ministro, el general Tojo Hideki. En todo el antiguo Imperio japonés se celebraron juicios por crímenes de guerra entre los que se juzgaron desde malos tratos a prisioneros de guerra hasta crueldad contra las poblaciones ocupadas. Más de 900 de los acusados fueron ejecutados. Aunque no hubo una gran controversia en contra de los juicios y condenas contras los cargos por crímenes de guerra, la introducción en los juicios de Nuremberg y Tokio del concepto “crímenes contra la paz” levantó dos críticas fundamentales. En primer lugar, no existía una legislación prebélica que se refiriera a los crímenes contra la paz y contra la humanidad, así que los acusados no podían haber cometido esos crímenes desde un punto de vista técnico. En segundo lugar, sólo los nacionales de los países derrotados fueron sometidos a juicio, por lo que para algunos los tribunales sólo podían ser injustos. No obstante, en 1946 la Asamblea General de Naciones Unidas ratificó los principios reconocidos por los tribunales. Y en 1950 una Comisión Jurídica Internacional reconoció los crímenes de guerra, los crímenes contra la paz y los crímenes contra la humanidad como violaciones del Derecho internacional.

El Estado de Israel:
Un resultado insospechado de la persecución nazi contra los judíos europeos fue el establecimiento de un Estado judío. El Holocausto agudizó el deseo de los supervivientes judíos y de los sionistas (nacionalistas judíos) de establecer en Palestina un Estado judío capaz de defender a los judíos supervivientes. Los sionistas se habían estado radicando en Palestina desde finales del siglo XIX, pero el final de la II Guerra Mundial aumentó las aspiraciones sionistas sobre estas tierras como refugio y como cumplimiento de un ideal religioso. Palestina, no obstante, no era un solar vacío que esperase a que los judíos se establecieran en él. Desde el final de la I Guerra Mundial, Gran Bretaña había administrado estas regiones tratando desesperadamente de mantener un equilibrio entre los intereses de los inmigrantes judíos y los de los árabes que poseían la tierra. Gran Bretaña limitó la inmigración y la acogida de judíos mientras prometía proteger los derechos políticos y económicos de los árabes, pero sus esfuerzos por llegar a un equilibrio justo fueron inútiles. La hostilidad árabe a la administración británica y a la inmigración sionista, junto con la resistencia judía a las cuotas de inmigración, condujo a repetidos estallidos de violencia que las fuerzas británicas apenas podían contener. Poco después del final de la II Guerra Mundial, los británicos anunciaron su intención de abandonar Palestina. Pusieron el asunto palestino en manos de la recién inaugurada ONU en 1947. La Asamblea General de Naciones Unidas recomendó la partición de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe y la creación de enclaves internacionales como Jerusalén y Belén, que contenían lugares de culto de importancia religiosa para judíos, musulmanes y cristianos. Mientras que la partición fue aceptada por la mayoría de los judíos, la mayoría de los árabes de Palestina y de fuera de ella la encontraron descabellada. A medida que los británicos se retiraban de Palestina, estalló la guerra civil entre judíos y árabes. En mayo de 1948 los judíos de Palestina proclamaron la creación del Estado Libre de Israel, que provocó el ataque de las naciones árabes circundantes. La primera Guerra Árabe-israelí finalizó con la victoria del Estado judío. Además produjo el éxodo de más de la mitad de la población árabe de Palestina. Hasta el día de hoy, la hostilidad provocada por la creación de Israel amenaza la paz y la estabilidad de Oriente Próximo.

Ciencia y tecnología:
La II Guerra Mundial sirvió como catalizador para muchos avances científicos y tecnológicos y estimuló la investigación y el desarrollo planificado. Antes del estallido de la guerra, los laboratorios de investigación británicos, alemanes y soviéticos ya libraban una “guerra de sabios” para desarrollar nuevas tecnologías bélicas. A medida que los gobiernos convertían la investigación y la industria militar en prioridades nacionales, los científicos y los técnicos produjeron una impresionante gama de ingenios y artefactos nuevos. Por ejemplo, la demanda militar para encontrar un método para detectar y designar blancos impulsó la invención del radar. Igualmente, el moderno motor turborreactor proviene del campo militar. La Oficina de Investigación y Desarrollo Científico de Estados Unidos estimuló la producción de artefactos destructivos, como la bomba de proximidad o el lanzagranadas antitanque (bazooka). Pero también ayudó a la introducción del DDT contra la malaria o el uso masivo de los antibióticos para tratar heridas. Pero nada condicionó más la política y la estrategia militar de la posguerra que los desarrollos científicos del misil balístico y la bomba atómica. A medida que el curso de la guerra cambiaba en su contra, el gobierno nazi demandó de sus expertos en balística que desarrollaran misiles, que lanzaban cargas explosivas siguiendo una extensa trayectoria parabólica. En 1944, los alemanes lanzaron 4.300 cohetes V-2 contra distintos puntos de Europa occidental e Inglaterra. El empleo del átomo para fines militares trajo efectos aún más dramáticos. En 1938, físicos alemanes habían experimentado con la fisión nuclear y los científicos de Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos se lanzaron a una carrera por construir ingenios atómicos. Finalmente, los esfuerzos nucleares de Estados Unidos, con el nombre en clave de Proyecto Manhattan dieron por fruto una bomba atómica. En julio de 1945 una explosión en pruebas en Nuevo México abrió la era nuclear. No se plantearon apenas objeciones oficiales a los catastróficos efectos potenciales del invento. Durante la Guerra fría, las armas nucleares, especialmente las propulsadas por misiles balísticos, amenazaron con destruir el planeta mediante una debacle atómica.

Rivalidad entre superpotencias y la Guerra fría:
El fin de la II Guerra Mundial trajo consigo un cambio espectacular en las relaciones internacionales. La guerra socavó profundamente la posición dominante de potencias como Alemania, Japón, Gran Bretaña o Francia. A medida que estos países dejaron de ser potencias económicas, políticas y militares, dos nuevas superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, ocuparon su puesto. Las políticas de estas dos superpotencias dominaron las relaciones internacionales y el equilibrio de poder mundial de los siguientes 45 años. Los líderes de Estados Unidos y la Unión Soviética se aliaron en 1941 para derrotar a sus enemigos comunes. En último término, fueron los recursos materiales y militares de estas dos naciones los que pusieron fin a la guerra. Sin embargo esta alianza bélica, que siempre fue un “matrimonio de conveniencia”, se vino abajo poco después de 1945 debido a sus objetivos políticos contrapuestos y a sus profundas divergencias ideológicas. Para 1947 ambas partes se encontraban enfrentadas en los que los observadores políticos llamaron una “guerra fría”. Privada de una confrontación militar directa, la Guerra fría se extendió pronto más allá de Europa y asumió un carácter de rivalidad global ideológica y geopolítica que duró hasta el colapso de la Unión Soviética en 1991. La Guerra fría no fue sólo una rivalidad entre superpotencias. En su centro estaba el conflicto entre dos sistemas políticos, económicos e ideológicos distintos, un conflicto que databa de la Revolución Rusa de 1917. Este combate entre el capitalismo y la democracia contra el socialismo y el partido único se manifestó en la división del mundo en alianzas militares y bloques políticos. La división llevó a una carrera armamentística sin precedentes que amenazó el planeta con la aniquilación nuclear. La Guerra fría provocó también crisis diplomáticas y guerras entre aliados de la Unión Soviética y Estados Unidos en Corea, Vietnam, Afganistán y otros países. Es más, la confrontación entre las superpotencias ejerció su influjo en las relaciones internacionales, las instituciones políticas y los sistemas económicos de sociedades de todos los rincones del planeta. Muchas naciones, especialmente aquellas recientemente emancipadas de la administración colonial, trataron de evitar convertirse en peones durante la Guerra fría declarando políticas de no-alineamiento. No obstante, la Unión Soviética y Estados Unidos utilizaron estrategias militares y económicas para ganarse lo que el presidente estadounidense John F. Kennedy definió como “los corazones y las mentes de los pueblos subdesarrollados y no alineados del mundo”. Ambas partes apoyaron a menudo dictaduras brutales que protegían sus intereses geopolíticos. A medida que se desarrollaba la Guerra fría durante la década de 1960, la descolonización se intensificó.

Descolonización:
Al igual que la Guerra fría, la descolonización (es decir, la pérdida de posesiones coloniales) dio a luz grandes cambios en la política mundial. La II Guerra Mundial preparó el escenario para un rápido colapso de los imperios europeos y japonés. En vísperas de la II Guerra Mundial, los países europeos, con la notable excepción de España, todavía controlaban bajo distintas denominaciones inmensos territorios en Asia, África y el Pacífico. En 1941, el primer ministro británico Winston Churchill podía proclamar confiadamente: “No he sido nombrado primer ministro de Su Majestad para presidir la liquidación del Imperio Británico”. El optimismo de Churchill era injustificado. Las victorias alemanas y japonesas en Europa y Asia habían dado un golpe devastador al poder militar de las potencias coloniales europeas y hecho añicos su aura de invencibilidad. A medida que crecían los movimientos nacionalistas en las colonias y protectorados, la opinión pública en la metrópoli comenzó a ver en los imperios ultramarinos engorrosas cargas. La administración imperial aparecía como un lastre financiero poco atractivo a medida que la prolongación de la guerra estrangulaba la economía de las potencias coloniales. Comenzando en 1945, la descolonización se aceleró rápidamente. A medida que el imperialismo europeo sucumbía nacieron más de 90 naciones independientes y unos 800 millones de personas se hicieron responsables de sus propios destinos. Para los años 90 el proceso de descolonización había terminado prácticamente. Los imperios europeos se han extinguido o se reducen a reclamaciones sobre pequeñas y dispersas posesiones. Igualmente, el resurgir de la democracia en Europa del Este, el colapso de la Unión Soviética y la reunificación de Alemania han sellado el fin de la Guerra fría. La II Guerra Mundial hizo surgir la descolonización y la Guerra fría y entre ambas forjaron los perfiles del mundo de la posguerra. Aunque parecen haber terminado, no está claro qué ocupara su lugar. Mientras tanto, los avances científicos y tecnológicos continúan haciendo prosperar la economía mundial. El conflicto árabe-israelí no ha sido definitivamente resuelto. Y tanto la autoridad de la ONU como el Derecho internacional son desafiados y reafirmados continuamente. De qué manera estas consecuencias de la II Guerra Mundial seguirán marcando nuestro futuro en los siglos venideros está por ver, pero comprender la guerra nos ayuda a comprender el futuro a medida que se desvela. (Herbert F. Ziegler)


Cuerpo de contrainteligencia:
El CIC tuvo sus orígenes en el Cuerpo de Inteligencia Policial, fundado por Ralph Van Deman en 1917. Esta organización, que operaba en Estados Unidos y formaba parte de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense en Francia, llegó a contar en su apogeo con más de 600 hombres. Sin embargo, en la posguerra, la política de aislacionismo , la reducción del gasto militar y la depresión económica hicieron que, a mediados de la década de 1930, su número se redujera a menos de 20 efectivos. La inminente amenaza de guerra a fines de la década de 1930 trajo consigo una expansión del CIP hasta alcanzar los niveles de la Primera Guerra Mundial, y la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941 trajo consigo una expansión aún mayor y un nuevo nombre. El 13 de diciembre de 1941, el Ayudante General del Ejército emitió una orden que renombraba al CIP como Cuerpo de Contrainteligencia , con vigencia a partir del 1 de enero de 1942. Se autorizó una nueva dotación de 543 oficiales y 4431 suboficiales. El CIC reclutaba hombres con experiencia legal, policial o de investigación, y buscaba particularmente hombres con habilidades en idiomas extranjeros. Durante la Segunda Guerra Mundial en Europa se crearon equipos especiales del CIC, en gran parte con personal del Servicio de Inteligencia Militar (ver Ritchie Boys). Sin embargo, nunca hubo suficientes de estos y a menudo se reclutaban intérpretes locales. Dado que la mayoría de los agentes del CIC sobre el terreno (así como del Servicio de Inteligencia Militar en Europa) solo tenían el rango de suboficial —cabo y varios grados de sargento—, vestían de civil o uniformes sin insignias de rango. En lugar de insignias de rango, y para no ser percibidos como soldados rasos, los agentes solían llevar la insignia de oficial "US" en el cuello. Se les instruía que se identificaran únicamente como "Agente" o "Agente Especial", según correspondiera, para facilitar su trabajo. Estas prácticas continúan entre los agentes de contrainteligencia modernos. En Estados Unidos, el CIC, en colaboración con el Provost Marshal General y el FBI , llevó a cabo verificaciones de antecedentes del personal militar con acceso a material clasificado, investigaciones de posible sabotaje y subversión, y acusaciones de deslealtad, especialmente contra estadounidenses de ascendencia japonesa, italiana o alemana. A pesar de las prohibiciones del acuerdo de delimitación con el FBI, el CIC terminó dedicando un esfuerzo considerable a las investigaciones civiles. Como explica el Volumen 7 de la Historia del Cuerpo de Contrainteligencia : «El espionaje y el sabotaje, al estar dirigidos por el enemigo, involucraban a más de una persona. Por lo general, había varios en la cadena que se extendía desde el agente en Estados Unidos, pasando por intermediarios y correos, hasta el país enemigo. Esto inevitablemente involucraba a civiles con sospechosos militares, y el caso se conectó con el FBI. El aspecto militar pasó a un segundo plano, y la mayor parte de la investigación se centró en la comunidad civil para localizar a los altos mandos que presumiblemente controlaban a más de un agente». Sin embargo, el uso de informantes dentro del Ejército se volvió políticamente controvertido, y el CIC se vio obligado a reducir sus actividades. En particular, se le ordenó cesar sus investigaciones nacionales, destruir sus registros de investigación y enviar a sus agentes a escenarios internacionales. El motivo de esta expulsión repentina y sin precedentes nunca se ha esclarecido. Una teoría principal, expresada en la historia oficial del Cuerpo, fue que «la velocidad [de estos acontecimientos] dejó pocas dudas de que alguien —posiblemente comunistas que aún ocupaban puestos clave en el gobierno— estaba decidido a detener las actividades de investigación del CIC en Estados Unidos». Otra posible explicación es que el CIC instaló micrófonos ocultos por error en la habitación de hotel de Eleanor Roosevelt, lo que provocó la ira del presidente. En cualquier caso, el CIC protegió los registros de investigación que había recopilado con tanto esmero. Según Sayer y Botting (p. 47), «cuando se dio la orden de cesar cualquier investigación sobre comunistas conocidos o sospechosos y de destruir todos los archivos sobre dichas personas de inmediato, ocho de los nueve comandantes de área del Cuerpo tomaron la notable decisión de desobedecerla». Según la historia oficial del Cuerpo, esta información resultó sumamente valiosa para controlar el comunismo: «la información obtenida por el CIC entre mayo de 1941 y septiembre de 1945 sobre el comunismo y sus seguidores desempeñó un papel fundamental en mantener el comunismo bajo control en Estados Unidos desde entonces».

Proyecto Manhattan Las unidades del CIC también participaron en la seguridad del Proyecto Manhattan , incluyendo el transporte de materiales para bombas fisionables desde Los Álamos, Nuevo México , hasta Tinian . También participaron en 1945 en la Conferencia Organizadora de las Naciones Unidas en San Francisco, presidida por Alger Hiss como secretario general. Tres años después, cuando Alger Hiss fue acusado de ser comunista y presentó una demanda por difamación contra su acusador, sus abogados, sin saberlo, contrataron a un agente especial encubierto del CIC como investigador jefe para que les ayudara a preparar la demanda. En los teatros de operaciones de Europa y el Pacífico , el CIC desplegó destacamentos en todos los niveles. Estos destacamentos proporcionaron inteligencia táctica sobre el enemigo a partir de documentos capturados, interrogatorios de tropas capturadas y fuentes paramilitares y civiles. También participaron en la seguridad de instalaciones militares y áreas de preparación, localizaron agentes enemigos y actuaron para contrarrestar las redes stay-behind . También brindaron entrenamiento a unidades de combate en seguridad, censura, incautación de documentos y los peligros de las trampas explosivas. En algunos casos, agentes del CIC como Henry Kissinger se encontraron actuando como el gobierno militar de facto en la ocupación de grandes ciudades antes de la llegada de los oficiales del Gobierno Militar Aliado para los Territorios Ocupados (AMGOT). A medida que la guerra en Europa llegaba a su fin, el CIC participó en las Operaciones Alsos, Paperclip y TICOM , buscando personal alemán e investigando armas atómicas, cohetes y criptografía. Entre los reclutas después de la Segunda Guerra Mundial se encontraba Klaus Barbie , también conocido como el "Carnicero de Lyon", ex miembro de la Gestapo y criminal de guerra.

Operaciones de posguerra En la posguerra, el CIC operó en los países ocupados, en particular Japón, Alemania y Austria, combatiendo el mercado negro y buscando y arrestando a miembros destacados del régimen anterior. A pesar del problema de la desmovilización, con muchos agentes experimentados regresando a la vida civil, el CIC se convirtió en la principal organización de inteligencia en las zonas de ocupación estadounidenses y muy pronto se vio enfrentado a un nuevo enemigo: la naciente Guerra Fría . El estallido de la Guerra de Corea en junio de 1950 supuso que el CIC volviera a verse involucrado en un conflicto militar y experimentó una importante expansión. Sin embargo, esta resultó ser su última oportunidad de obtener recursos y reclutas. La proliferación de agencias de inteligencia había significado duplicación de esfuerzos y disputas sobre responsabilidades, por lo que en 1961 el CIC dejó de existir como organización independiente y pasó a formar parte de la nueva Rama de Inteligencia Militar del Ejército. Mientras servía en el Ejército de los Estados Unidos en la década de 1960, Christopher H. Pyle descubrió que «la inteligencia del Ejército contaba con 1500 agentes vestidos de civil vigilando cada manifestación de 20 personas o más en todo Estados Unidos». Las revelaciones de Pyle dieron lugar a investigaciones del Congreso y a una ofensiva contra lo que se consideraban excesos investigativos del Ejército. Esto puso fin a lo que los defensores consideraban el auge de la contrainteligencia: «En el punto álgido de los disturbios, un agente del CIC podía enviar un informe desde la calle al cuartel general de Fort Holabird en 20 minutos, desde prácticamente cualquier ciudad de Estados Unidos. Segundos o breves minutos después, el informe llegaba al Centro de Operaciones, en un sótano del Pentágono». La controversia de la "línea de ratas" Una de las operaciones del CIC en la Europa de posguerra fue la operación de una "línea de ratas", un conducto para sacar a informantes y desertores de las zonas de ocupación soviéticas y llevarlos a un lugar seguro en Sudamérica, vía Italia, con identidades falsas pagadas por el CIC. Sin embargo, en 1983, el arresto del exoficial de las SS Klaus Barbie en Bolivia planteó dudas sobre cómo había escapado el "Carnicero de Lyon". Entonces se reveló que Barbie había trabajado para el CIC desde 1947 y que en 1951 se le habían proporcionado los medios de escape a cambio de sus servicios como agente e informante. Una investigación del Departamento de Justicia también reveló los tratos del CIC con el padre Krunoslav Draganovic, clérigo croata residente en Roma, quien, mientras trabajaba para el CIC, operaba su propia red clandestina de tráfico de influencias para transportar criminales de guerra de la Ustacha a Latinoamérica. Un informe posterior de 1988 también examinó el uso de criminales de guerra nazis y colaboradores como informantes por parte del CIC en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial: «En junio de 1988, la Oficina de Investigaciones Especiales de la División Penal del Departamento de Justicia publicó un informe que revelaba que al menos 14 presuntos criminales de guerra nazis, varios de los cuales probablemente estuvieron involucrados en el asesinato de judíos en la Europa ocupada, habían sido empleados como informantes de inteligencia por el CIC en Austria». (alchetron.com)


Édouard Daladier
(18 de junio de 1884 - 10 de octubre de 1970). Político radical-socialista (centro-izquierda) francés y primer ministro de Francia que firmó el Acuerdo de Munich antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Daladier nació en Carpentras y comenzó su carrera política antes de la Primera Guerra Mundial. Durante la guerra, luchó en el frente occidental y fue condecorado por su servicio. Después de la guerra, se convirtió en una figura destacada del Partido Radical y Primer Ministro en 1933 y 1934. Daladier fue Ministro de Defensa de 1936 a 1940 y nuevamente Primer Ministro en 1938. Como jefe de gobierno, amplió el Estado de bienestar francés en 1939. Junto con Neville Chamberlain, Benito Mussolini y Adolf Hitler, Daladier firmó el Acuerdo de Munich en 1938, que dio a la Alemania nazi el control de los Sudetes. Después de la invasión de Polonia por Hitler en 1939, Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania. Durante la Guerra Falsa , el fracaso de Francia en ayudar a Finlandia contra la invasión de la Unión Soviética durante la Guerra de Invierno llevó a la dimisión de Daladier el 21 de marzo de 1940 y a su sustitución por Paul Reynaud. Daladier siguió siendo ministro de Defensa hasta el 19 de mayo, cuando Reynaud asumió personalmente la cartera tras la derrota francesa en Sedan. Después de la caída de Francia, Daladier fue juzgado por traición por el gobierno de Vichy durante el juicio de Riom y encarcelado primero en Fort du Portalet, luego en el campo de concentración de Buchenwald y finalmente en el castillo de Itter. Después de la batalla del castillo de Itter, Daladier reanudó su carrera política como miembro de la Cámara de Diputados francesa de 1946 a 1958. Murió en París en 1970. Vida temprana Daladier nació en Carpentras, Vaucluse , el 18 de junio de 1884, hijo de un panadero del pueblo. Recibió su educación formal en el liceo Duparc de Lyon, donde conoció por primera vez la política socialista. Después de su graduación, se convirtió en profesor de escuela y profesor universitario en Nimes, Grenoble y Marsella y luego en el Lycée Condorcet , en París , donde enseñó historia. Comenzó su carrera política convirtiéndose en alcalde de Carpentras, su ciudad natal, en 1912. Posteriormente buscó la elección a la Cámara de Diputados de París.pero perdió ante un candidato del Partido Radical-Socialista; Más tarde se unió a ese partido. Daladier había recibido entrenamiento militar antes de la guerra bajo el sistema de servicio militar obligatorio de Francia. En agosto de 1914, a la edad de 30 años, fue movilizado con el 2.º Regimiento de Infantería Extranjero del ejército francés cuando comenzó la Primera Guerra Mundial con el rango de sargento. A mediados de 1915, el 2.º Regimiento de Infantería Extranjero fue destruido en intensos combates contra el Ejército Imperial Alemán en el Frente Occidental . El resto superviviente fue asignado a otras unidades, y Daladier fue transferido al 209.º Regimiento de Infantería. En 1916, luchó con el 209 en la Batalla de Verdún.y recibió una comisión de campo como teniente en medio de la batalla en abril de 1916 después de haber recibido elogios por su valentía en acción. En mayo de 1917, recibió la Legión de Honor por su valentía en acción y puso fin a la guerra como capitán al frente de una compañía. También le habían concedido la Cruz de Guerra. Después de su desmovilización, fue elegido miembro de la Cámara de Diputados de París por Orange, Vaucluse, en 1919. Más tarde, muchos lo conocerían como "el toro de Vaucluse" debido a su cuello grueso, sus hombros anchos y su mirada decidida. Sin embargo, los cínicos también bromeaban diciendo que sus cuernos eran como los de un caracol. Período de entreguerras

Daladier en 1924 Después de ingresar a la Cámara de Diputados, Daladier se convirtió en un miembro destacado del Partido Radical-Socialista y fue responsable de convertirlo en un partido político moderno estructurado. Durante la mayor parte del período de entreguerras, fue la figura principal del ala izquierda del partido, partidario de una coalición gubernamental con la socialista Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO). Ministro de gobierno en varios cargos durante los gobiernos de coalición entre 1924 y 1928, Daladier jugó un papel decisivo en la ruptura de los radicales socialistas con la SFIO en 1926, el primer Cartel des gauches con el centro-derecha Raymond Poincaré .en noviembre de 1928. En 1930, intentó sin éxito obtener apoyo socialista para un gobierno de centro izquierda en coalición con el Radical-Socialista y partidos similares. En 1933, a pesar de que fracasaron negociaciones similares, formó un gobierno de izquierda republicana. En enero de 1934, fue considerado el candidato más probable del centro-izquierda para formar un gobierno lo suficientemente honesto como para calmar la opinión pública después de las revelaciones del caso Stavisky , un importante escándalo de corrupción. Sin embargo, el gobierno duró menos de una semana, ya que cayó ante los disturbios del 6 de febrero de 1934 . Después de la caída de Daladier, la coalición de izquierda inició dos años de gobiernos de derecha. Después de un año de estar retirado de la primera línea política, Daladier volvió a la prominencia pública en octubre de 1934 y adoptó una línea populista contra la oligarquía bancaria que creía que había tomado el control de la democracia francesa: las Doscientas Familias. Fue nombrado presidente del Partido Radical-Socialista y llevó al partido a la coalición del Frente Popular. Daladier se convirtió en Ministro de Defensa Nacional en el gobierno de Léon Blum y mantuvo la cartera crucial durante dos años. Tras la caída del gobierno de Blum, Daladier volvió a ser jefe de gobierno el 10 de abril de 1938, orientando su gobierno hacia el centro y poniendo fin al Frente Popular.

Acuerdo de Munich El último gobierno de Daladier estaba en el poder en el momento de las negociaciones que precedieron al Acuerdo de Munich, durante las cuales Francia presionó a Checoslovaquia para que entregara los Sudetes a la Alemania nazi . En abril-mayo de 1938, el primer ministro británico, Neville Chamberlain, presionó enérgicamente, pero sin éxito, a Daladier para que renunciara a la alianza franco-checoslovaca, lo que llevó a que Gran Bretaña se involucrara en la crisis. Desde la perspectiva británica, el problema no eran los Sudetes sino la alianza franco-checoslovaca. Los expertos militares británicos fueron casi unánimes en que Alemania derrotaría a Francia en una guerra a menos que Gran Bretaña interviniera. Los británicos pensaron que permitir que Alemania derrotara a Francia alteraría inaceptablemente el equilibrio de poder, por lo que Gran Bretaña no tendría más remedio que intervenir si estallaba una guerra franco-alemana. La alianza habría convertido cualquier ataque alemán a Checoslovaquia en una guerra franco-alemana. Como afirmó el Secretario de Asuntos Exteriores británico, Lord Halifax , en una reunión de gabinete en marzo de 1938: "Nos guste o no, teníamos que admitir el simple hecho de que no podíamos darnos el lujo de ver a Francia invadida". En la cumbre anglo-francesa del 28 y 29 de abril de 1938, Chamberlain presionó a Daladier para que renunciara a la alianza con Checoslovaquia, sólo para ser informado firmemente de que Francia cumpliría con sus obligaciones, lo que obligó a los británicos a involucrarse de muy mala gana en la crisis de los Sudetes. La cumbre del 28 y 29 de abril de 1938 representó una "rendición" británica ante los franceses, más que una "rendición" francesa ante los británicos, ya que Daladier dejó claro que Francia no renunciaría a su alianza con Checoslovaquia. A diferencia de Chamberlain, Daladier no se hacía ilusiones sobre los objetivos finales de Hitler. De hecho, dijo a los británicos en una reunión a finales de abril de 1938 que el verdadero objetivo de Hitler era conseguir finalmente "una dominación del continente en comparación con la cual las ambiciones de Napoleón eran débiles". Daladier continuó diciendo: "Hoy es el turno de Checoslovaquia. Mañana será el turno de Polonia y Rumania. Cuando Alemania haya obtenido el petróleo y el trigo que necesita, se volverá contra Occidente. Sin duda, debemos multiplicar nuestros esfuerzos por evitar la guerra, pero eso no se logrará a menos que Gran Bretaña y Francia se mantengan unidas, interviniendo en Praga para obtener nuevas concesiones [es decir, a los alemanes de los Sudetes] pero declarando al mismo tiempo que salvaguardarán la independencia de Checoslovaquia. Por el contrario, si las potencias occidentales vuelven a capitular, no harán más que precipitar la guerra que desean evitar." Sin embargo, tal vez desanimado por las actitudes pesimistas y derrotistas de los miembros militares y civiles del gobierno francés y traumatizado por el baño de sangre de la Primera Guerra Mundial que había presenciado personalmente, Daladier finalmente decidió presionar a Checoslovaquia para que hiciera concesiones. La situación económica francesa era muy preocupante ya que el franco francés había sido devaluado el 4 de mayo de 1938 por tercera vez desde octubre de 1936. Daladier quería estabilizar el franco y por eso había fijado el tipo de cambio en 176 francos por libra esterlina. La crisis del 20 al 22 de mayo de 1938 sometió al franco a una inmensa presión financiera, ya que muchos inversores no deseaban mantener activos o deudas francesas si Francia entraba en guerra. Jacques Rueff , director de la dirección general del movimiento de fondos y asesor especial del ministro de Finanzas, Paul Marchandeau, afirmó en un informe que el gobierno debe recortar el gasto en defensa o encontrar más fuentes de préstamos a corto plazo, ya que el gobierno francés se está quedando sin dinero. de dinero. Marchandeau afirmó que los cargos ordinarios sobre el tesoro en 1938 "excederían" los 42 mil millones de francos, y Rueff advirtió que Francia iría a la quiebra una vez que se alcanzaran los límites legales sobre los préstamos a corto plazo del Banco de Francia. Marchandeau, en su testimonio ante el Comité de Finanzas del Senado, afirmó que el gobierno sólo tenía 30 millones de francos en su cuenta y 230 millones de francos disponibles en el Banco de Francia. Como el gasto del gobierno francés sólo durante el mes de mayo de 1938 ascendió a 4.500 millones de francos, el historiador británico Martin Thomas escribió: "El gobierno de Daladier dependía totalmente del éxito de su devaluación". Para generar ingresos, el gobierno necesitaba vender más bonos a corto plazo, pero los inversores se mostraban muy reacios a comprar bonos franceses si Alemania amenazaba a Checoslovaquia y ponía a Francia al borde de la guerra. Debido a que el franco estaba vinculado a la libra, Francia necesitaba préstamos de Gran Bretaña, que no llegaron, por lo que Francia quedó "con las manos atadas". Los inversores británicos y estadounidenses no estaban dispuestos a comprar bonos franceses mientras continuara la crisis de los Sudetes, que causó "graves problemas monetarios" al gobierno francés en agosto-septiembre de 1938. Sólo cuando Daladier trasladó al "liberal de libre mercado" Paul Reynaud del Ministerio de Justicia al Ministerio de Finanzas en noviembre de 1938, Francia recuperó la confianza de los inversores internacionales, que reanudaron la compra de bonos franceses. Los informes de la embajada en Varsovia y de las legaciones en Belgrado y Bucarest enfatizaron que Yugoslavia y Rumania probablemente no harían nada si Alemania invadiera Checoslovaquia, y que Polonia muy bien podría unirse a Alemania, ya que el conflicto de Teschen entre Polonia y Checoslovaquia los había convertido en enemigos acérrimos. De los aliados potenciales de Francia en Europa del Este, sólo la Unión Soviética , que no tenía frontera con Checoslovaquia, profesó su voluntad de acudir en ayuda de Checoslovaquia si Alemania invadía, pero tanto Polonia como Rumania no estaban dispuestas a ampliar los derechos de tránsito para el Ejército Rojo , lo que presentaba graves problemas. El 25 de septiembre de 1938, en la Cumbre de Bad Godesberg , Hitler rechazó la oferta de Chamberlain de que los Sudetes se unieran a Alemania en pocos meses, declaró que el cronograma era inaceptable y que los Sudetes tenían que "regresar a casa en el Reich" antes del 1 de octubre, y declaró que las reclamaciones polacas y húngaras contra Checoslovaquia también debían quedar satisfechas antes del 1 de octubre o Checoslovaquia sería invadida. Al escuchar lo que Hitler había exigido en la cumbre, Daladier dijo a su gabinete que Francia "tenía la intención de ir a la guerra". Al día siguiente, Daladier le dijo a su amigo cercano, el embajador estadounidense William Christian Bullitt Jr. , que preferiría la guerra a la "humillación" de los términos de Bad Godesberg. Daladier ordenó al ejército francés que se movilizara y pusiera a Francia en pie de guerra, imponiendo un apagón nocturno para que las luces no guiaran a los bombarderos alemanes hacia las ciudades francesas. El 26 de septiembre, Daladier ordenó al general Maurice Gamelin que fuera a Londres para iniciar conversaciones con el Estado Mayor Imperial. El 27 de septiembre, Gamelin, cuando su jefe de gabinete le preguntó si Daladier hablaba en serio acerca de la guerra, respondió: "Lo hará, lo hará". Sin embargo, el 29 de septiembre de 1938, Chamberlain anunció a la Cámara de los Comunes británica que acababa de recibir una llamada telefónica de Benito Mussolini , quien decía que Hitler había reconsiderado sus puntos de vista y ahora estaba dispuesto a discutir una solución de compromiso a la crisis de Munich. En última instancia, Daladier sintió que Francia no podía ganar contra Alemania sin Gran Bretaña de su lado, y el anuncio de Chamberlain de que volaría a Munich lo llevó a asistir también a la Conferencia de Munich, que se celebró al día siguiente, el 30 de septiembre. El Acuerdo de Munich fue un compromiso ya que Hitler abandonó sus exigencias más extremas, como resolver las reclamaciones polacas y húngaras antes del 1 de octubre, pero la conferencia concluyó que Checoslovaquia debía entregar los Sudetes a Alemania dentro de diez días en octubre y sería supervisada por un Comisión anglo-franco-ítalo-alemana. Daladier estaba feliz de haber evitado la guerra, pero sentía que el acuerdo que había firmado el 30 de septiembre en Munich era un tratado vergonzoso que había traicionado a Checoslovaquia, el aliado más leal de Francia en Europa del Este. Aunque Daladier temía la hostilidad pública hacia el Acuerdo de Munich a su regreso a París, fue aclamado por la multitud, que aplaudió el hecho de que no habría otra guerra. Lo más famoso fue cuando vio a la multitud entusiasta saludando a su avión mientras aterrizaba en El aeródromo de Le Bourget, antes de aterrizar, se dirigió a su ayudante Alexis Léger (también conocido como Saint John Perse) y comentó: "¡Ah! les cons! s'ils savaient..." ("¡Ah! ¡Los tontos! Si supieran... ").

Rearme Los rivales alemanes de Hitler habían informado a Daladier en 1932 de que Krupp fabricaba artillería pesada, y el Deuxième Bureau tenía una idea de la escala de los preparativos militares alemanes, pero carecía de información sólida sobre las intenciones hostiles. En octubre de 1938, Daladier inició conversaciones secretas con los estadounidenses sobre cómo eludir las Leyes de Neutralidad y permitir a los franceses comprar aviones estadounidenses para compensar la subproductiva industria aeronáutica francesa. Daladier comentó en octubre de 1938: "Si tuviera tres o cuatro mil aviones, Munich nunca habría existido". Estaba muy ansioso por comprar aviones de guerra estadounidenses como única forma de fortalecer la Fuerza Aérea francesa. Los principales problemas en las conversaciones fueron cómo pagarían los franceses por los aviones estadounidenses y cómo eludir las Leyes de Neutralidad. Además, Francia había incumplido sus deudas de la Primera Guerra Mundial en 1932 y, por lo tanto, incumplió la Ley Johnson de 1934, que prohibía los préstamos estadounidenses a naciones que habían incumplido sus deudas de la Primera Guerra Mundial. En febrero de 1939, los franceses ofrecieron ceder sus posesiones en el Caribe y el Pacífico, junto con un pago global de 10 mil millones de francos, a cambio del derecho ilimitado a comprar aviones estadounidenses a crédito. Después de tortuosas negociaciones, en la primavera de 1939 se llegó a un acuerdo que permitía a los franceses realizar grandes pedidos a la industria aeronáutica estadounidense, pero como la mayoría de los aviones encargados no habían llegado a Francia en 1940, los estadounidenses acordaron que los pedidos franceses se enviaran. ser desviado hacia los británicos. En un mitin celebrado en Marsella en octubre de 1938, Daladier anunció una nueva política: J'ai choisi mon chemin: la France en avant! ("He elegido mi camino; ¡adelante con Francia!"). Afirmó que la política interior y exterior de su gobierno debía basarse en la "firmeza". Lo que eso significó, en la práctica, fue el fin de las reformas sociales del gobierno del Frente Popular para aumentar la productividad francesa, especialmente poniendo fin a la semana laboral de 40 horas. En una serie de decretos-ley emitidos el 1 de noviembre de 1938 por el Ministro de Finanzas Paul Reynaud, que pasó por alto a la Asamblea Nacional, se puso fin a la semana laboral de 40 horas, se aumentaron drásticamente los impuestos; Se recortó drásticamente el gasto social, se aumentó el gasto en defensa, se restringió el poder de los sindicatos y (lo más controvertido) el sábado fue nuevamente declarado día laboral. En una emisión de radio del 12 de noviembre de 1938, Reynaud afirmó: "Vamos con los ojos vendados hacia un abismo". También argumentó que por mucho dolor que pudieran causar sus reformas, eran absolutamente necesarias. Como parte del esfuerzo por poner la economía francesa en pie de guerra, Reynaud aumentó el presupuesto militar de 29 mil millones de francos a 93 mil millones de francos. En respuesta, el Partido Comunista Francés convocó una huelga general.para protestar contra los decretos que pusieron fin a casi todas las reformas del Frente Popular. La huelga general de un día del 30 de noviembre de 1938, que enfrentó al gobierno contra los sindicatos apoyados por el Partido Comunista, resultó ser la primera prueba de la nueva política de "firmeza" de Daladier. Daladier declaró una emergencia nacional en respuesta a la huelga general, ordenó que el ejército fuera a París y otras ciudades importantes, suspendió las libertades civiles, ordenó a la policía dispersar a los trabajadores en huelga con gases lacrimógenos y asaltar las fábricas ocupadas por los trabajadores y anunció que cualquier trabajador que participara en la huelga sería despedido inmediatamente sin indemnización por despido. Después de un día, la huelga colapsó. En aquel momento, Daladier justificó su política de "firmeza" alegando que si Francia quería afrontar el desafío alemán, habría que aumentar la producción francesa y afirmó que ese era el precio de la libertad. Al mismo tiempo, el enérgico Ministro Colonial Georges Mandel se propuso organizar el Imperio Colonial Francés para la guerra. Estableció fábricas de armamento en la Indochina francesa para abastecer a las guarniciones francesas allí y disuadir a Japón de la invasión, aumentó el número de divisiones coloniales "de color" de 6 a 12, construyó obras defensivas en Túnez para disuadir una invasión italiana desde Libia y organizó las economías coloniales para "guerra total". En la propia Francia, Mandel lanzó una campaña de propaganda enfatizando cómo el Imperio colonial francés era una fuente de fortaleza bajo el lema "110 millones de personas, Francia puede hacer frente a Alemania" en referencia al hecho de que la población de Alemania era de 80 millones y que de Francia era de 40 millones, siendo los 70 millones adicionales acreditados a Francia la población de sus colonias. La semana laboral de 40 horas fue abolida bajo el gobierno de Daladier, pero se creó un sistema más generoso de asignaciones familiares .Se estableció y fijó como porcentaje del salario: para el primer hijo un 5%, para el segundo un 10% y por cada hijo adicional un 15%. También se creó un subsidio para madres de hogar, que había sido defendido por grupos natalistas y de mujeres católicas desde 1929. Todas las madres que no estaban empleadas profesionalmente y cuyos maridos cobraban subsidios familiares tenían derecho a recibir el nuevo beneficio. En marzo de 1939, el gobierno añadió un 10% para los trabajadores cuyas esposas se quedaban en casa para cuidar de los niños. Los subsidios familiares fueron consagrados en el Código de la Familia de julio de 1939 y, con excepción del subsidio de estancia en el hogar, siguen vigentes. Además, en mayo de 1938 se emitió un decreto para permitir la creación de centros de orientación profesional. En julio de 1937 se aprobó una nueva ley, a la que siguió una ley similar en mayo de 1946, El 30 de noviembre de 1938, comenzó una crisis importante en las relaciones franco-italianas con manifestaciones "espontáneas" organizadas en la Cámara de Diputados italiana. En ese momento, los diputados italianos se levantaron para gritar "¡Túnez, Córcega, Niza, Saboya!" Mussolini había esperado que sus "métodos de los Sudetes" llevarían a Francia a ceder Túnez, Córcega, Niza y Saboya a Italia, pero Daladier rechazó por completo las demandas italianas. En su transmisión radial anual de Navidad al pueblo francés, Daladier pronunció lo que el historiador británico DC Watt llamó "un discurso extremadamente duro" rechazando todas las demandas italianas y advirtió que Francia iría a la guerra para defender su territorio. El historiador británico Richard Overy escribió: "El mayor logro de Daladier en 1939 fue lograr de los británicos un compromiso firme", el llamado "compromiso continental" que todo líder francés había buscado desde 1919. Daladier tenía un bajo opinión de Gran Bretaña y le dijo a Bullitt en noviembre de 1938 que "esperaba ser traicionado por los británicos... consideraba a Chamberlain un palo seco; al Rey un imbécil; y a la Reina una mujer excesivamente ambiciosa... sentía que Inglaterra se había vuelto tan débil y senil que los británicos regalarían todas las posesiones de sus amigos en lugar de enfrentarse a Alemania e Italia". Desde finales de 1938 hasta principios de 1939, la embajada británica fue bombardeada con rumores de fuentes confiables dentro del gobierno francés de que Francia buscaría un "entendimiento" con Alemania que resolvería todos los problemas en sus relaciones. El hecho de que el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Georges Bonnet , estuviera buscando tal acuerdo dio crédito a tales rumores. Daladier dejó que Bonnet siguiera su propia política exterior con la esperanza de que finalmente pudiera estimular a los británicos a asumir el "compromiso continental", ya que una Francia alineada con Alemania convertiría al Reich en la potencia más fuerte de Europa y dejaría a Gran Bretaña sin un aliado de fuerza comparable en Europa. En enero de 1939, Daladier dejó que el Deuxième Bureau fabricara el "Susto de guerra holandés". La inteligencia francesa proporcionó información errónea al MI6 de que Alemania estaba a punto de invadir los Países Bajos con el objetivo de utilizar los campos aéreos holandeses para lanzar una campaña de bombardeos para arrasar ciudades británicas. Como Francia era la única nación en Europa occidental con un ejército lo suficientemente fuerte como para salvar a los Países Bajos, el "miedo a la guerra holandesa" llevó a los británicos a hacer inquietas investigaciones en París para pedir a los franceses que intervinieran si los Países Bajos eran realmente invadidos. En respuesta, Daladier afirmó que si los británicos querían que los franceses hicieran algo por su seguridad, era justo que los británicos hicieran algo por la seguridad francesa. El 6 de febrero de 1939, Chamberlain, en un discurso ante la Cámara de los Comunes, finalmente asumió el "compromiso continental", como dijo a la Cámara: "La solidaridad que une a Francia y Gran Bretaña es tal que cualquier amenaza a los intereses vitales de Francia debe traer consigo sobre la cooperación de Gran Bretaña". El 13 de febrero de 1939, se iniciaron conversaciones entre el Estado Mayor Imperial británico y el Estado Mayor francés. Daladier apoyó la política de Chamberlain de crear un "frente de paz" destinado a disuadir a Alemania de una agresión, pero no estaba contento con la "garantía" británica de Polonia, que Chamberlain había anunciado a la Cámara de los Comunes el 31 de marzo de 1939. Francia había había sido aliado de Polonia desde 1921, pero Daladier estaba amargado por el Pacto de No Agresión germano-polaco de 1934 y la anexión polaca de parte de Checoslovaquia en 1938. Al igual que otros líderes franceses, consideraba al régimen de saneamiento que gobernaba Polonia como un amigo voluble y poco confiable. de Francia. El aumento de la producción industrial francesa y la mayor estabilidad financiera en 1939 como resultado de las reformas de Reynaud llevaron a Daladier a considerar la posibilidad de una guerra con el Reich.más favorablemente que en 1938. En septiembre de 1939, la producción de aviones de Francia era igual a la de Alemania y llegaban 170 aviones estadounidenses por mes. Las Leyes de Neutralidad todavía estaban en vigor, pero la postura de apoyo del presidente estadounidense Franklin Roosevelt llevó a Daladier a suponer que los estadounidenses mantendrían una neutralidad pro francesa y que sus enormes recursos industriales ayudarían a Francia si la crisis de Danzig terminara en guerra. Daladier estaba mucho más interesado que Chamberlain en llevar a la Unión Soviética al "frente de paz" y creía que sólo una alianza con los soviéticos podría disuadir a Hitler de invadir Europa del Este. Daladier no quería una guerra con Alemania en 1939, pero buscaba disponer de un conjunto de fuerzas tan abrumador contra Alemania que disuadiera a Hitler de invadir Polonia. Daladier creía que la Garantía Polaca por parte de Gran Bretaña alentaría a Polonia a oponerse a que la Unión Soviética se uniera al "frente de paz", lo que de hecho resultó ser el caso. Los polacos se negaron a conceder derechos de tránsito al Ejército Rojo, lo que los soviéticos pusieron como condición previa para unirse al "frente de paz". Daladier consideró que Chamberlain no debería haber ofrecido garantías hasta que los polacos hubieran aceptado conceder derechos de tránsito al Ejército Rojo., a quien otros diplomáticos detestaban mucho por su terquedad y modales altivos. Daladier consideró que, por motivos económicos y militares, era mejor que la Unión Soviética sirviera de "pivote oriental" del "frente de paz" que Polonia, como preferían los británicos. A Daladier no le agradaban los polacos y la garantía, pero creía en mantener la alianza con Polonia; creía que Francia debería cumplir sus compromisos. Una encuesta de opinión pública realizada en junio de 1939 mostró que el 76% de los franceses creía que Francia debería declarar inmediatamente la guerra si Alemania intentaba apoderarse de la ciudad libre de Danzig. Para Daladier, la posibilidad de que la Unión Soviética se uniera al "frente de paz" era un "salvavidas" y la mejor manera de detener otra guerra mundial. Estaba profundamente frustrado por la negativa polaca a permitir derechos de tránsito para el Ejército Rojo. El 19 de agosto de 1939, Beck, en un telegrama a Daladier, afirmaba: "No tenemos un acuerdo militar con la URSS. No queremos tenerlo". Aunque el Pacto Molotov-Ribbentrop del 23 de agosto arruinó las esperanzas de Daladier de un "frente de paz" anglo-franco-soviético, todavía creía que Francia y Gran Bretaña podrían detener a Alemania juntas. El 27 de agosto de 1939, Daladier le dijo a Bullitt que "no había más cuestiones de política que resolver. Su hermana había metido en dos bolsas todos los recuerdos personales y pertenencias que realmente le importaban, y estaba preparada para partir hacia un lugar seguro". lugar en cualquier momento. Francia tenía la intención de apoyar a los polacos, y si Hitler se negara a negociar con los polacos sobre Danzig y hiciera la guerra a Polonia, Francia pelearía de inmediato ".

Segunda Guerra Mundial Después de la firma del Pacto Molotov-Ribbentrop , Daladier respondió a la protesta pública prohibiendo al Partido Comunista Francés basándose en que se había negado a condenar las acciones de Joseph Stalin . Durante la crisis de Danzig , Daladier estuvo muy influenciado por el consejo que recibió de Robert Coulondre , el embajador francés en Berlín, de que Hitler daría marcha atrás si Francia adoptaba una postura lo suficientemente firme hacia Polonia. El 31 de agosto de 1939, Daladier leyó ante el gabinete francés una carta que había recibido de Coulondre: "La prueba de fuerza nos beneficia. ¡Sólo es necesario aguantar, aguantar, aguantar!". Después de la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre, declaró la guerra a regañadientes el 3 de septiembre e inauguró la Guerra Falsa. El 6 de octubre, Hitler ofreció a Francia y Gran Bretaña una propuesta de paz. Había más de unos pocos en el gobierno francés que estaban dispuestos a aceptar la oferta de Hitler, pero en una transmisión a nivel nacional al día siguiente, Daladier declaró: "Tomamos las armas contra la agresión. No las derribaremos hasta que hayamos garantías para una paz y una seguridad reales, una seguridad que no se vea amenazada cada seis meses". El 29 de enero de 1940, en un discurso radiofónico dirigido al pueblo de Francia, El objetivo de los nazis es la esclavitud.Daladier expresó explícitamente su opinión sobre los alemanes: "Para nosotros hay más que simplemente ganar la guerra. La ganaremos, pero también debemos lograr una victoria mucho mayor que la de las armas. En este mundo de amos y esclavos, que esos locos que gobiernan en Berlín pretenden forjar, debemos salvar también la libertad y la dignidad humana". En marzo de 1940, Daladier dimitió como primer ministro por no haber ayudado a la defensa de Finlandia durante la Guerra de Invierno , y fue sustituido por Paul Reynaud . Sin embargo, Daladier siguió siendo ministro de Defensa y su antipatía hacia el nuevo primer ministro impidió que Reynaud destituyera a Maurice Gamelin como comandante supremo de las fuerzas armadas francesas . Como resultado del avance masivo alemán en Sedan , Daladier intercambió cargos ministeriales con Reynaud y se convirtió en ministro de Relaciones Exteriores, mientras que Reynaud se convirtió en ministro de Defensa. Gamelin fue finalmente reemplazado por Maxime Weygand el 19 de mayo de 1940, nueve días después de que los alemanes comenzaran la Batalla de Francia.. Bajo la impresión de que el gobierno francés continuaría en el norte de África, Daladier huyó con otros miembros del gobierno al Marruecos francés, pero fue arrestado y juzgado por traición por el gobierno de Vichy durante el juicio de Riom. Daladier estuvo internado en el Fuerte du Portalet, en los Pirineos. Estuvo en prisión desde 1940 hasta abril de 1943, cuando fue entregado a los alemanes y deportado al campo de concentración de Buchenwald en Alemania. En mayo de 1943, fue transportado al castillo de Itter, en Tirol del Norte, junto con otros dignatarios franceses, donde permaneció hasta el final de la guerra. Fue liberado después de la batalla por el castillo de Itter. Después de que terminó la guerra, Daladier fue reelegido miembro de la Cámara de Diputados en 1946 y actuó como patrocinador del joven líder reformista del Partido Radical-Socialista, Pierre Mendès-France . También fue elegido alcalde de Aviñón en 1953. Se opuso a la transferencia de poderes a Charles de Gaulle después de la crisis de mayo de 1958 pero, en las elecciones legislativas posteriores de ese año, no logró la reelección. Se retiró de la política tras una carrera de casi 50 años a la edad de 74 años. (Wiki)


Batalla de Kursk: Reconocimiento aéreo: ✦ La Luftwaffe envió aviones de reconocimiento a la zona de Kursk en los días previos al avance alemán en julio de 1943 de manera masiva, sistemática y absolutamente continua. El reconocimiento aéreo de la Luftwaffe en los días y semanas previos a la Operación Ciudadela (la ofensiva alemana en Kursk) en julio de 1943 fue una de las operaciones de inteligencia aérea más intensas y cruciales de toda la guerra. No era una actividad esporádica; era un pilar fundamental de la planificación alemana. Los objetivos de estas misiones de reconocimiento eran vitales: 1. Mapear las Defensas Soviéticas: La principal tarea era fotografiar y mapear la increíblemente densa y profunda red de defensas que el Ejército Rojo había construido. Esto incluía identificar: Líneas de trincheras. Nidos de cañones antitanque (los temidos Pakfront). Posiciones de artillería. Búnkeres y puntos fuertes. Campos de minas (intentando deducir su extensión). 2. Localizar las Reservas Acorazadas: Era crucial para los alemanes saber dónde concentraban los soviéticos sus masivas reservas de tanques. Atacar en la dirección correcta dependía de conocer la ubicación de los Cuerpos de Tanques y Ejércitos de Tanques soviéticos. 3. Identificar Aeródromos: La Luftwaffe planeaba un ataque masivo contra la Fuerza Aérea Soviética en tierra para ganar la superioridad aérea desde el primer momento. Para ello, necesitaban la ubicación exacta de los aeródromos soviéticos, incluyendo los aeródromos falsos o de engaño. 4. Vigilar Movimientos de Tropas: Los aviones de reconocimiento, como el famoso Fw 189 "Uhu" (conocido como "el ojo volante"), patrullaban constantemente para detectar cualquier movimiento de tropas o suministros que pudiera indicar un cambio en los planes soviéticos. La Paradoja del Reconocimiento en Kursk Aquí reside una de las grandes ironías de la batalla: a pesar de la enorme cantidad de vuelos de reconocimiento y la ingente cantidad de fotografías e información recopilada, el Alto Mando alemán subestimó fatalmente la escala y la profundidad de las preparaciones soviéticas. * Vieron las defensas, pero no comprendieron su magnitud: Vieron que había 3 o 4 líneas defensivas, pero no llegaron a calibrar que en realidad eran 8 o más líneas, extendiéndose más de 150 kilómetros en profundidad. * Subestimaron las reservas: No detectaron la totalidad de las masivas reservas estratégicas (como el Frente de la Estepa) que el mariscal Zhúkov había posicionado muy por detrás del frente, listas para contraatacar una vez que la ofensiva alemana perdiera su impulso. * Fueron engañados por la *Maskirovka*: Los soviéticos eran maestros del camuflaje y el engaño (maskirovka). Construyeron cientos de tanques y aviones falsos y aeródromos señuelo para confundir a los analistas de fotos alemanes y hacerles creer que las fuerzas estaban en un lugar cuando en realidad estaban en otro. La Luftwaffe realizó un esfuerzo de reconocimiento hercúleo antes de Kursk. Sin embargo, la combinación de la inmensidad de las defensas soviéticas, su excelente camuflaje y una subestimación por parte del mando alemán hizo que, aunque los alemanes atacaron con un conocimiento detallado del terreno, lo hicieron sin comprender la verdadera magnitud de la trampa en la que estaban a punto de entrar.


Saliente de Kursk: Lugar evidente para un gran ataque: El saliente de Kursk era un lugar tan evidente para un ataque alemán que se convirtió en el centro de la planificación estratégica de ambos bandos durante la primavera y el verano de 1943. La razón de su obviedad se puede ver desde dos perspectivas: la alemana y la soviética. 1. La Perspectiva Alemana: Una Oportunidad Clásica Para el Alto Mando alemán, el saliente de Kursk representaba una oportunidad de manual para ejecutar su doctrina de guerra preferida: la Kesselschlacht (batalla de cerco). * Geometría del Frente: El mapa hablaba por sí solo. El saliente era una enorme protuberancia del frente soviético que se adentraba en las líneas alemanas. Parecía una invitación a ser cortado en su base con un movimiento de pinza gigante: un ataque desde el norte (desde la zona de Orel) y otro desde el sur (desde la zona de Bélgorod). * Objetivo Estratégico: Si el ataque tenía éxito, la Wehrmacht podría atrapar y aniquilar a una cantidad masiva de tropas y material del Ejército Rojo (más de un millón de hombres y miles de tanques estaban dentro del saliente). * Acortar el Frente: Un cerco exitoso eliminaría el saliente, acortando drásticamente la línea del frente. Esto permitiría a Alemania economizar tropas y recursos, algo vital después de las enormes pérdidas de Stalingrado. * Recuperar la Iniciativa: Después del desastre de Stalingrado, Hitler y el Alto Mando necesitaban desesperadamente una victoria decisiva en el verano de 1943 para demostrar que Alemania todavía tenía la iniciativa estratégica en el Frente Oriental. Kursk parecía el lugar perfecto para lograrlo. 2. La Perspectiva Soviética: La Trampa Evidente El hecho de que el saliente fuera un objetivo tan obvio no pasó desapercibido para el Alto Mando Soviético (la Stavka), especialmente para los mariscales Gueorgui Zhúkov y Aleksandr Vasilevski. * Inteligencia Precisa: Los soviéticos no solo lo dedujeron por el mapa. Tenían una excelente inteligencia, incluyendo información de la red de espionaje "Lucy" en Suiza, que les proporcionó detalles precisos sobre las intenciones, las unidades y hasta la fecha prevista del ataque alemán. * "Atrapar al trampero": Zhúkov convenció a Stalin de no lanzar un ataque preventivo. Su plan era hacer exactamente lo contrario: sabiendo dónde atacarían los alemanes, convertirían el saliente en la trampa antitanque más grande de la historia. * Defensa en Profundidad: Dejaron que los alemanes se estrellaran contra una red defensiva de una profundidad nunca antes vista. Construyeron hasta ocho líneas defensivas que se extendían más de 150 kilómetros. Sembraron una densidad de minas sin precedentes (más de 2,000 minas antitanque y 2,500 antipersona por cada kilómetro de frente). Crearon "frentes de cañones antitanque" (Pakfront) con docenas de cañones perfectamente camuflados y con campos de tiro preestablecidos. * Desgaste y Contraataque: El plan soviético era dejar que la élite de las divisiones Panzer alemanas se desgastara y se desangrara contra estas defensas. Una vez que la ofensiva alemana perdiera su impulso, la Stavka lanzaría sus masivas reservas estratégicas (el Frente de la Estepa), que mantenían ocultas muy por detrás del frente, para lanzar un contraataque devastador. El saliente de Kursk era el lugar más lógico y evidente para un ataque alemán. Sin embargo, su misma obviedad fue su mayor debilidad. Permitió a los soviéticos anticipar el golpe con una certeza casi absoluta y preparar meticulosamente una defensa diseñada para aniquilar precisamente el tipo de ataque que los alemanes estaban planeando. En esencia, la Wehrmacht cayó en una trampa que su propio manual de estrategia les dictaba que debían tender.

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