La emigración canaria en el Siglo XX :
En los años 30 las crisis económica en Canarias se agravará, pero la falta de un destino latinoamericano con buenas perspectivas frenaba la salida y esto aumentaba la conflictividad social en las islas. Tras el golpe militar de 1936 se produjo una grave crisis en Canarias por ser la de las islas una economía muy dependiente del exterior, principalmente de Inglaterra, y con un exceso poblacional considerable.
En 1939 el tráfico mercante de países neutrales en el Atlántico pasa a ser una actividad muy peligrosa.
En los costados de los mercantes neutrales se pintaban grandes banderas nacionales y sus nombres (iluminados de noche).
Con frecuencia eran atacados por error o por sospecha de contrabando.
Los U-boote tenían órdenes de hundir cualquier buque que navegara en zonas declaradas de exclusión, sin importar su bandera.
Las "zonas de operaciones" declaradas por Alemania, donde cualquier barco era objetivo legítimo, forzó a los neutrales a tomar rutas alternativas largas y peligrosas.
España fue sometida a un embargo de petróleo por parte de EE.UU. para presionar a Franco. Su flota mercante perdió decenas de unidades por ataques de ambos bandos.
Gran Bretaña impuso sobre su amplia zona de control un severo sistema se restricciones, desvíos e inspecciones de manera que prácticamente decidía qué podían transportar los barcos neutrales.
Al inicio del conflicto, Venezuela era el mayor exportador de petróleo del mundo (aunque no el mayor productor). Su ubicación geográfica, relativamente protegida y cercana a las refinerías de las islas de Aruba y Curazao (en manos holandesas y británicas), la hizo indispensable.
Aproximadamente el 60% del combustible utilizado por las fuerzas aéreas y navales aliadas provenía de crudo venezolano procesado en el Caribe.
El petróleo venezolano fue fundamental para la producción de gasolina de alto octanaje para los aviones de la RAF durante la Batalla de Inglaterra.
en febrero de 1942 con la Operación Neuland. Submarinos alemanes atacaron directamente la infraestructura en el Caribe.
Los U-boote hundieron varios barcos que transportaban crudo desde el Lago de Maracaibo hacia las refinerías de las Antillas Neerlandesas.
Esto provocó una crisis de almacenamiento. Al no poder sacar el crudo, los pozos tuvieron que cerrarse, lo que causó una caída drástica en la producción y en los ingresos del Estado venezolano durante 1942 y parte de 1943.
Ante la necesidad desesperada de petróleo, el gobierno de Isaías Medina Angarita aprovechó la coyuntura para renegociar los términos con las petroleras extranjeras (principalmente estadounidenses y británicas) [Ley de Hidrocarburos de 1943].
Se estableció el principio de que los beneficios de la explotación petrolera debían repartirse equitativamente entre las empresas y el Estado.
Se obligó a las empresas a someterse a la nueva ley a cambio de renovar sus concesiones por 40 años más, lo que dio estabilidad al sector en plena guerra.
El gobierno exigió que una parte del petróleo se refinara en suelo venezolano en lugar de enviarlo todo a Aruba o Curazao. Esto dio pie al nacimiento de grandes refinerías como las de Amuay y Cardón. Para maximizar la producción, las empresas estadounidenses introdujeron técnicas de perforación más avanzadas y aceleraron la exploración en el oriente del país.
La producción se disparó a niveles récord en 1944 y 1945.
La reconstrucción de Europa empujada por el Plan Marshall incrementó notablemente el envío de hidrocarburos.
Las compañías petroleras extranjeras necesitaban bolívares para pagar impuestos, salarios y servicios locales. Para obtener esos bolívares, debían vender sus dólares al Banco Central de Venezuela.
Al haber una oferta masiva de dólares y una demanda creciente de bolívares, el valor de la moneda nacional se mantuvo extremadamente alto. Durante décadas, el tipo de cambio se ancló en aproximadamente 3,35 Bs. por dólar.
El fortalecimiento del Bolívar otorgó a los venezolanos un poder adquisitivo envidiable a nivel internacional.
Con un Bolívar tan fuerte, comprar productos en el exterior (maquinaria, vehículos, objtos de lujo, alimentos) resultaba muy económico. Esto permitió una rápida modernización de las ciudades y el consumo de bienes que otros países de la región no podían costear.
Al ser las importaciones tan baratas, los precios internos se mantuvieron estables por mucho tiempo, consolidando al Bolívar como una moneda de reserva de valor.
Como consecuencia del recurso a las importaciones baratas se produjo una pérdida de competitividad agrícola e industrial.
Su producción de café, cacao y manufacturas resultaban demasiado caras para ser adquiridas por otros países y la actividad agrícola fue decreciendo.
Entre 1945 y 1970 el resto de América Latina sufría devaluaciones masivas e hiperinflación.
Entre 1941 y 1950 emigraron unos 25.000 canarios, de lo que más de dos tercios eran procedentes de las islas orientales, que se dirigieron principalmente a destinos como Sidni Ifni, el Sahara occidental o Guinea Ecuatorial. Los emigrantes de las islas occidentales acudieron principalmente a Venezuela y de manera básicamente clandestina. Esta es la época de los llamados barcos fantasmas, como el Telémaco o el Doramas. En estas embarcaciones no sólo iban canarios necesitados, sino represaliados políticos. Hay que tener en cuenta que la legislación española entre 1938 y hasta 1946 prohibía la libre emigración, salvo a los países aliados, como la Alemania nazi. Tampoco en estos años los emigrantes canarios eran agraciados por las políticas inmigratorias de Venezuela. Pero tras el golpe militar de Delgado Chalbaud (1948) se producirá un cambio denominado "política de puertas abiertas", lo que tampoco beneficiará especialmente a los canarios, puesto que los que llegaban de forma ilegal eran recluidos en prisiones como la Orchilla o Guasina y las tripulaciones de los barcos eran repatriados a España o encarcelados en el Dorado. Se calcula que entre el 49 y el 51 fueron unos 62 veleros y alrededor de 4.000 personas los que emprendieron este viaje en el que se tardaba una media de 40 días.
En 1951 cambiará la legislación migratoria española y el gobierno de Venezuela es presidido por el militar Marcos Pérez Jiménez, lo que hará posible la llegada de aproximadamente unos 60.000 canarios a Venezuela hasta 1958.
Pérez Jiménez es derrocado por un golpe de estado cívico-militar.
Tras la denuncia del fraude en el plebiscito de 1957 una Junta Patriótica que aglutina sectores heterogéneos organiza una huelga general.
Se unieron en las protestas estudiantes, obreros, empresarios, Iglesia y partidos políticos clandestinos.
Se produce un alzamiento militar el 1 de enero que evidencia la pérdida de apoyo en las Fuerzas Armadas.
El 23 de denero Pérez Jiménez se desplaza desde el Palacio de Miraflores al aeropuerto de La Carlota, aborda el avión presidencial y huye a República Dominicana.
Tras el derrocamiento de Pérez Jiménez se produce una recesión económica de dos años.
En 1961 se endurece la legislación venezolana que autorizaba solamente la inmigración por "reagrupamiento familiar".
En 1969 Rafael Caldera accede a la presidencia.
A finales de 1973 se produce una gran subida de los precios del petróleo.
En 1974 Carlos Andrés Pérez sucede a Caldera.
Parte de los ingresos del petróleo se invierte en la industria petrolera.
En 1975 se nacionaliza la industria del hierro.
Supone la asunción por parte del Estado del control directo, propiedad y gestión de toda la cadena productiva del mineral de hierro, que anteriormente estaba en manos de concesionarias extranjeras.
En términos de actividades del sector metalúrgico y extractivo, esto abarcó principalmente:
Extracción y explotación minera: La exploración, excavación y extracción del mineral de hierro en minas (como las del estado Bolívar en Venezuela), pasando a ser gestionadas por empresas estatales como CVG Ferrominera Orinoco. Comercialización nacional e internacional: El control de la venta y exportación del mineral de hierro y sus derivados.
Procesamiento y procesamiento primario: La reducción del mineral para mejorar su tenor, incluyendo la producción de briquetas de hierro (con un alto contenido de hierro, >86%) para su uso en altos hornos. Industria siderúrgica (transformación): La integración del hierro extraído con la producción de acero, abarcando la transformación del mineral en hierro de primera fusión (arrabio) y acero. El objetivo central de esta medida fue rescatar la soberanía sobre los recursos naturales y asegurar que la riqueza generada por la industria del hierro impulsara el desarrollo nacional, pasando la propiedad de las concesionarias privadas a empresas del Estado.
En 1976 se nacionaliza la industria petrolera.
La fortaleza del bolívar se mantuvo hasta el viernes negro de 1983, cuando el modelo de cambio fijo finalmente colapsó ante la caída de los precios petroleros.
En definitiva este será un siglo de grandes migraciones, grandes retornos, de odiseas navales, de grandes penurias, de represión política y de convulsiones sociales. Esperamos que estas páginas hayan servido de modesto homenaje a todos aquellos que tuvieron que emigrar ante las penurias económicas y sociales.
ESEKEN (Edición impresa), Nº 19. Página 10. 2002
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Durante los primeros años del Siglo XX la emigración se siguió dirigiendo hacia Cuba, siendo mayoritariamente los emigrantes, varones entre los 15 y los 30 años. Las diferencias salariales entre Canarias y Cuba eran el primer aliciente (En Canarias se cobraba 1'5 pesetas frente a las 25 o 27 pesetas en la United Fruit Company de Cuba). Entre 1915 y 1920 la salida de canarios para otras latitudes se intensificó, debido a los efectos de la I Guerra Mundial en la economía isleña.
Sin embargo, en la década de los 20 se producirá el retorno masivo de aquellos que habían emigrado a Cuba, debido a crisis internas cubanas, como la grave bajada de la cotización del azúcar producida en 1921 y denominada "la danza de los millones". Esto producirá una reactivación de la economía de Canarias gracias a la entrada de las rentas obtenidas en esos años. En 1930, y debido al crack del 29, el Gobierno cubano dictará leyes con las que intentará "nacionalizar el trabajo" con lo que la entrada de extranjeros fue muy restringida. La reacción que se produjo entre los canarios que aún quedaban en Cuba fue la de nacionalizarse, intentando así no ser afectados por las leyes proteccionistas cubanas.
